A finales del 2022, la Municipalidad de Arica, liderada por Gerardo Espíndola del Partido Liberal, cortó el financiamiento para los convenios PRAPS, los cuales entregan atención a miles de usuarios de alta vulnerabilidad. Un sector de trabajadores comenzó a cuestionar a través de acciones la larga espera en la recontratación, esto presionó a las autoridades y hace unos días contrató a un grupo de trabajadores, sin embargo, todavía hay 56 sin regresar.
Miércoles 5 de abril de 2023

Las autoridades aseguran que las y los usuarios, no han perdido el acceso a sus atenciones, sin embargo, en relato de los mismos trabajadores, señalan que usuarios buscan contactarse con los profesionales manifestando que los atiendan. A pesar de que ahora recontrataron a un grupo y que algunas de estas atenciones podrían restablecerse, el número de trabajadores de convenio sin contratar era sobre 100 en un comienzo, una cantidad no menor considerando que en la salud pública existe un déficit, esto abre mucho más esa brecha.
Frente a esta situación, las y los trabajadores a honorarios de los convenios PRAPS buscaron organizar el ánimo de descontento y desesperación por sus fuentes laborales, manifestándose fuera del municipio, haciendo entrega de una carta para el Alcalde, para buscar algún tipo de respuesta, frente a lo señalado por las autoridades en diciembre, que expresó un incumplimiento en su palabra desde el principio.
Si esto bastó, para que desde la dirección de la DISAM se tensionaran para acelerar el proceso de recontratación, hace falta preguntarse ¿se puede ir por más? Si todavía no es la totalidad de trabajadores y trabajadoras contratadas y si hay incertidumbre sobre cuándo van a volver los casi 60 que quedan todavía sin trabajo, lo que hace que el conflicto aún no esté totalmente cerrado. Decimos que ningún trabajador sobra porque todas y todos son importantes para cubrir los servicios y entregar una mejor atención a los usuarios. El llamado es a cuestionar las condiciones precarias en las que se trabaja y en las que van a regresar el sector ya contratado.
La situación actual es que hay 56 trabajadores que aún no vuelven a ser contratados y de ese total ya se le notificó a algunos que no se les renovaría contrato, luego de todo este tiempo manteniéndolos en la incertidumbre. Hay 11 convenios que deben volver esta semana y 3 con un destino aún incierto sobre si regresan, ya que se anunció por parte de las autoridades que es muy +probable que no todos los convenios vuelvan.
Esta ha venido siendo la línea de las autoridades, donde su estrategia principal ha sido buscar dividir esta incipiente organización que se expresa, reintegrando a los convenios de a poco, para desmovilizar y dividir, buscando descomprimir cualquier tipo de presión, principalmente mediática que se pueda instalar y que logre golpear la imagen del municipio y de la Dirección Municipal de Salud (DISAM).
Buscan calmar los ánimos, pero también poder propinar sus ataques con mayor espacio y sin resistencia que se le enfrente. Un escenario en otra escala sucedió en la comuna de San Bernardo en Santiago, para enfrentar la situación de despidos, donde el Alcalde del Partido Socialista con una línea de ajuste despide a trabajadores, se pudo ver un importante ejemplo de lucha en donde trabajadores de la educación y salud en unidad, se movilizaron durante tres semanas y lograron así la reincorporación de las educadoras despedidas. Esto muestra cual es el camino que deben buscar las y los trabajadores.
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Es importante no perder de vista que los puestos de trabajo no están asegurados, menos las condiciones en las que se regresa, porque ya se les impuso a los trabajadores un regreso con reducción de horas. Y al mismo tiempo, esto plantea la necesidad de pensar ¿Cómo enfrentarán las y los trabajadores esta situación que se repite año a año? ¿Solo queda aceptar la rebaja de horas y que esto pase todos los años? O ¿buscarán conformar una organización constante que se vuelva una fuerza para enfrentar estos ataques?
Desde ya, si hoy algunos han podido reintegrarse ha sido por la organización alrededor del ánimo frente a la necesidad de volver a trabajar, sobre todo en un escenario de crisis económica donde los sueldos cada vez alcanzan menos para llegar a fin de mes. Si se logró esto, se podría ir por más, sobre todo considerando que nada está asegurado, ni las condiciones en las cuales vuelven las y los trabajadores, ni menos que esto pueda volver a ocurrir.
El único camino que puede asegurar que las demandas y necesidades de las y los trabajadores honorarios de los convenios en salud, va ser la organización y confianza en sus propias fuerzas que puedan levantar, independiente a la espera de la “buena voluntad” de las autoridades, quienes son las mismas que mantienen a las y los trabajadores de conjunto a sus familias, en esta situación.
Para acabar con la crisis de la salud, necesitamos un sistema único de salud, 100% financiado por el Estado, para que de una vez se acabe la excusa de la falta de recursos para no otorgar estabilidad laboral a las y los trabajadores y acabar con el trabajo precario, como lo es ser honorario, para que de esa manera todas y todos pasen a planta, aumentando los contratos a trabajadores de la salud que hoy se encuentran cesantes para descongestionar el sistema de salud, entre otras medidas urgentes. Mejores condiciones para las y los trabajadores de los CESFAM permitirán mayor continuidad de los tratamientos y seguimientos a las y los usuarios.
Para poner las necesidades de las y los usuarios de conjunto a las y los trabajadores al centro para pensar la salud, va a ser necesario que el sistema de salud pública sea administrado por ellos mismos, trabajadores y usuarios, quiénes mejor que ellos conocen las necesidades de las comunidades donde viven.