La actriz realizó una impactante intervención a favor del derecho al aborto en el Congreso. Contó su propia experiencia e interpeló a los legisladores: si este proyecto fuera rechazado llevarán de por vida sobre sus espaldas a las muertas que de aquí en más produzca la industria del aborto clandestino.
Martes 17 de abril de 2018 17:09
Debate Aborto - Muriel Santa Ana - YouTube
Muriel Santa Ana participó este martes del debate por el derecho al aborto en el Congreso nacional. En una impactante intervención, la actriz contó que en 1992 recurrió al jefe de Obstetricia de un “importantísimo hospital público” parar someterse a un aborto clandestino. A partir de esto interpeló a los legisladores:
“Acá se trata de aborto clandestino o aborto legal. El aborto existe, existió y existirá, legislen ustedes lo que legislen. Y sepan, tristemente, que si este proyecto fuera rechazado llevarán de por vida sobre sus espaldas a las muertas que de aquí en más produzca la industria del aborto clandestino”
A continuación, reproducimos algunos extractos de su discurso:
“Yo quedé embarazada a los 23 años. Usaba un diafragma como método anticonceptivo, todas mis amigas también. Si aún hoy es conflictivo que los hombres usen preservativo aduciendo pérdida de placer y manipulando así la voluntad de las mujeres, imaginen que hace 20 años el abuso era mucho peor. Nosotras nos poníamos el diafragma y ellos se tranquilizaban. Y nosotras también.”
“Una semana más tarde fui con mi mamá y mi hermana al departamento de avenida Santa Fe y Azcuénaga, que ese mismo médico usaba para las intervenciones (…) Me prepararon en una habitación más parecida a un pasillo (…) El quirófano era la cocina, típica de esos edificios de categoría de recoleta construidos en los años 50, lo único que había en el espacio era una camilla ginecológica (…) Aparecí tendida en otra camilla en el mismo pasillo estrecho”.
“Yo tenía una mamá, un papá, una hermana, mis estudios, un trabajo, mis libros, mis amigos y conseguí la plata. No tuve que recurrir a una sonda, a una aguja de tejer ni a un sucucho sórdido libre de asepsia”
“Yo no deseaba ser madre forzadamente, no deseaba inscribir mi cuerpo en el orden simbólico de la maternidad por imposición”.
“No admito que nadie se arrogue el derecho de legislar sobre mi deseo: mías son mis decisiones, míos son mis deseos”.
“Pero mi cuerpo está visto, es un objeto político, sometido a tensiones ajenas a mí. El capitalismo me pregunto ¿qué mujer construye? Las mujeres no somos un frasco para que otros observen en nosotras la continuidad de un sistema de crimen y exclusión”
“Muchas religiones promocionan una vida después de la muerte, e incluso parecen tener muy en claro la vida que hay antes de la vida. Yo me pregunto en cambio ¿qué vida hay durante la vida?, ¿qué mundo reproducimos con nuestros actos? ¿un mundo de igualdad? ¿igualdad como punto de partida o igualdad como una promesa a plazo fijo?”
“No se trata de debatir sobre los límites de la vida y de la muerte, porque si no tengo una pregunta para hacerles sobre todo a los que no se hay pronunciado: ¿qué significa para ustedes una mujer muerta? Acá se trata de aborto clandestino o aborto legal. El aborto existe, existió y existirá, legislen ustedes lo que legislen. Y sepan, tristemente, que si este proyecto fuera rechazado llevarán de por vida sobre sus espaldas a las muertas que de aquí en más produzca la industria del aborto clandestino”.