El pasado lunes una de las aulas del segundo piso de la Facultad de Derecho de la UBA esperaba repleta con casi 100 estudiantes la llegada de su habitual profesor Lucas Arrimada que haría la presentación de la abogada Myriam Bregman militante del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH) y el PTS, diputada nacional electa por la provincia de Buenos Aires por el FIT, para debatir en la materia que dicta el profesor Lucas Arrimada, Estudios críticos del Derecho.
Estudiantes de Derecho UBA CeProDH
Miércoles 22 de octubre de 2014
Para los estudiantes en el último tramo de su carrera, esta es una materia que busca abrir cuestionamientos a los roles tradicionales de cómo ejercer la abogacía. Bregman relató cómo a fines de su carrera en esa misma facultad, durante la década del noventa, al calor del avance neoliberal, se proponía integrar el Derecho Laboral como parte del Derecho Comercial, por eso se un grupo de estudiantes se propusieron formar el CeProDH.
El auditorio escuchaba atentamente cómo se iba profundizando el debate a cada pregunta que le realizaba Arrimada, abriendo temas sobre cómo funcionan las Fuerzas de Seguridad en la actualidad y si había posibilidad de reformarlas. La lucha social –y no sólo legal- por la verdad de los hechos como en el caso de Luciano Arruga y Julio López, la relación de legitimidad y legalidad para definir la defensa de ciertos derechos, y cómo concebir la conquista de derechos para los trabajadores bajo un sistema de opresión para fortalecer su organización y no como fin último.
Luego se abrió a preguntas de los estudiantes presentes, que abarcaron desde cómo se descubrió Proyecto X, en qué sectores sociales nos apoyamos desde el CeProDH para dar las luchas por esos derechos, hasta qué potencialidad tendrá el Frente de Izquierda en la disputa presidencial del 2015. Uno de los intercambios más atrapantes para los participantes fue el cambio que implicó que algunos organismos de derechos humanos se aliaran al gobierno, llegando a formar parte del Estado y en consecuencia debilitando las denuncias a las violaciones que el mismo Estado comete actualmente, como por ejemplo la desaparición de Julio López.
Para dar un cierre, el profesor Arrimada preguntó qué consejos daba para los estudiantes que están cercanos a recibirse
Esta clase abierta sirvió como espacio de reflexión pero también sobre la necesidad de involucrarse con las causas actuales de violaciones a los derechos humanos y de los trabajadores. La paradoja, puede decirse, es que horas antes la seguridad contratada por la gestión de la Facultad, a cargo de la decana Mónica Pintos, bajaba los únicos carteles que el lunes desde primera hora buscaron hacer visible la denuncia a la impunidad que rodea el caso de Luciano Arruga. Mientras la gestión de la universidad parece decidida a aplacar cualquier intento que muestre a los futuros abogados del país solidarios con estas causas, muchos estudiantes repudiaban que se quiten los carteles con el rostro de Luciano, cientos de estudiantes de Derecho reflejaron por las redes cómo se conmovieron con bronca y tristeza por la noticia de el modo en qué fue hallado Luciano y la evidente complicidad policía, muchos nos reuníamos en la clase Abierta y empezamos a decir que esa bronca puede servir para cambiar la realidad si nos organizamos.