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Red Internacional
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Nacional. No es sequía, es saqueo: Las regiones lluviosas de Chile presentan más déficit de agua potable

Un estudio realizado por la Mesa N°1 de Compromiso País, destacó que la gestión, y no solo la escasez de agua, estaría detrás del problema que agobia a más de un millón de chilenos.

Viernes 5 de febrero de 2021

En el estudio realizado por la Mesa N°1 de Compromiso País se destaca que una de las mayores problemáticas que se avizoran como problema a la escasez hídrica, es la gestión que han tenido las empresas a cargo de las aguas, en su mayoría privadas, que se ven amparadas por la legislación chilena; además de revelar que las regiones lluviosas de Chile son las que concentran mayor déficit de agua potable.

Sin ir más lejos, en el año 2015, un estudio global elaborado por el World Resources Institute, señaló a Chile como una de las naciones con mayores probabilidades de enfrentar una disminución en el suministro de agua, debido a los efectos combinados del alza de las temperaturas y el cambio de los patrones de lluvias.

En 2019, otro estudio llamado “Transición Hídrica: El futuro del agua en Chile”, realizado por Fundación Chile, advertía que el 60% de escasez de agua en Chile es causada por una mala gestión del recurso, aumento de demanda y el sobre otorgamiento de derechos.

Yolanda Martínez, representante del Banco Interamericano de Desarrollo, afirmaba para ese entonces que “el 70% de la superficie del planeta está cubierta por agua, 2,5% corresponde a agua dulce y 0.62% al agua disponible para consumo humano, agrícola e industrial. Seremos más de 9 mil millones de habitantes para el 2050, y eso resume el tamaño del desafío”.

Por ello, la necesidad de cambiar el enfoque actual de la gestión del agua aparece como urgente para el país ante los posibles impactos en la disponibilidad del recurso.

En gran parte de estos informes realizados se reconocen problemas bastante similares como lo son los problemas de fallas en la gestión del agua y su gobernanza. Esto incluye la falta de transparencia del mercado del agua a nivel de cuenca, la descoordinación de las instituciones a nivel de cuenca restringida a la gestión del recurso hídrico por secciones, una limitada fiscalización a los usuarios y una información limitada, fraccionada y contradictoria sobre los recursos hídricos que genera desconfianza entre los actores.

¿Por qué persiste este problema advertido ya desde el 2015?

Es de clara evidencia que la irresponsabilidad e indiferencia empresarial no tienen límites y, precisamente, por esta razón es que en el último tiempo hemos visto situaciones tales como el aluvión del Cajón del Maipo y los incendios en Valparaíso y Quilpué, que nos dejan en evidencia más de lo mismo, una profunda falta de preocupación por el medio ambiente y las consecuencias que estas catástrofes pueden traer para el pueblo trabajador, que debe reponerse por si sola de las diferentes problemáticas que crean las empresas, ya se contaminando, talando o en este caso ocasionando una escasez hídrica.

¿Quiénes son los verdaderos responsables?

Dentro de los principales responsables de estas sequías encontramos el negocio de las plantaciones de aguacate en la región de Valparaíso, los casos de empresas mineras y forestales en distintas partes del país, cuya actividad comercial ha reducido el agua disponible en comunidades aledañas. En este caso encontramos a empresas como Codelco, Minera Escondida, las dos principales empresas forestales de Chile -Arauco, que forma parte del grupo industrial Angelini, y Empresas CMPC del grupo Matte- que están entre las más grandes del mundo y así un largo suma y sigue de grupos económicos.

Es por esto que esta problemática, teniendo aproximadamente seis años de su contemplación o tal vez más, sigue avanzando sin encontrar solución y generando más posibilidades de volverse peor.

Es necesario el fin de la privatización del agua y la renacionalización de nuestros recursos naturales estratégicos, para responder a las demandas sociales estructurales, y con la intención de hacer un uso equilibrado de estos, que nos permita poder usarlos con responsabilidad y no en función de las grandes ganancias de unos pocos, sino más bien del desarrollo y bienestar de todos.

Y, en lo inmediato, urge llevar adelante la medida de impuestos a las grandes fortunas y riquezas, para poder ayudar a aquellas personas afectadas por la irresponsabilidad capitalista y, en este caso, al millón de personas afectadas por la escasez hídrica.