Mientras los dirigentes de los trabajadores se pasean en reuniones con el gobierno de derecha, en las faenas exigimos que nos convoquen a marchar por la educación y por el fin a las AFP.
Martes 17 de abril de 2018
En los últimos días hemos visto que algunas organizaciones sindicales como la CUT y FTC, están dando que hablar a poco de iniciado el gobierno de la derecha.
Por un lado, la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC), principal organismo de los trabajadores de planta de Codelco, se ha visto envuelta en "problemas internos" a propósito de las diferencias respecto a la conducción de Raymundo Espinoza por 25 años.
Si bien, esto generó una crisis y ruptura entre dirigentes afines que han trabajado juntos por años y que han sido de la misma línea de Espinoza, la causa mayor no se debe a diferencias estratégicas en cuanto a la conducción, organización de los trabajadores de planta ni el movimiento obrero, sino más bien, diferencias en cuanto a la toma de decisiones respecto a privilegios de los mismos dirigentes y miradas sobre el rol de Codelco, egos y ansias de poder y acerca de quién gobierna un barco absolutamente burocrático y que en nada ha puesto los problemas de la clase en sus debates, discusiones ni menos en su agenda.
Con un representante de los trabajadores en el mismo directorio de Codelco, quien pasa sus días sentado con la élite política y empresarial del país, alejados totalmente de la faena, del trabajo codo a codo con quienes dicen representar. Parecen más bien dirigentes de la empresa, en este caso Codelco, que dirigentes de los trabajadores de la misma.
Por otro lado, la CUT continúa hundiéndose en el lodo de la conciliación y colaboración de las clases, apartada estratégicamente de los intereses de los trabajadores.
Haciendo acuerdos por arriba, con la crema y nata de los empresarios, incluso haciendo amistades con ellos, tal como se ha sabido respecto a Figueroa de la CUT y Swet de la Corporación de la Producción y el Comercio.
O sea, está comprobado que la CUT posterior a la crisis de corrupción y fraudes vivida tras las elecciones, no ha sacado nada en limpio y simplemente fue un reacomodo a la medida de los empresarios y los partidos de la Nueva Mayoría.
Así, constatamos que dos de las principales organizaciones sindicales del país, y si a esto le sumamos a la misma Confederación de Trabajadores del Cobre, por el lado de los contratistas, solo operan para los intereses de quienes las dirigen, para los gobiernos de sus partidos y al final para los propios empresarios.
No hay discusión en la base, no hay relación con quienes dicen representar. Sus acuerdos y desacuerdos, discusiones se resuelven en la larga mesa de su directorio, de manera burocrática, sin siquiera consultar lo más mínimo a quienes están en el trabajo, en la faena, sufriendo sobre sus lomos la rigurosidad de jornadas extenuantes, explotados al máximo y dejando hasta la vida por llevar el sustento.
Los dirigentes que ni siquiera están trabajando en la faena, si no que se las pasan en oficinas llegando a acuerdos con los mismos que explotan a sus representados, no verán jamás la salida a la crisis del movimiento obrero, porque su estrategia es colaboracionista con el patrón. No impulsan ni la autoorganización de los trabajadores en sus lugares de trabajo ni la participación democrática de sus bases en la toma de decisiones.
Son los mismos que nos han legado una reforma laboral a la medida de los empresarios, con más restricciones a la huelga y a la organización de los trabajadores, con menos derechos, fijando un retroceso brutal para quienes estamos todos los días enfrentando a la muerte en la mina.
En ese sentido, es sumamente importante que ante un gobierno de derecha, los trabajadores luchemos por refundar organismos sindicales fuertes, democráticos, combativos y con una clara independencia política de clase, que sustenten su confianza en sus propias fuerzas, para desarraigar de las direcciones a quienes nos tienen sumidos en el ostracismo, en el miedo a luchar y sin conquistas reales en los últimos años.
Necesitamos dirigentes que nos convoquen, que confíen en los trabajadores, no en gobiernos ni empresarios; que busquen la unidad en la práctica entre los explotados oprimidos; y que nos preparen para dar la pelea contra los patrones y los gobiernos que nos reprimen y asesinan.
La solución de la CUT no es simplemente que salga Figueroa y compañía, en la FTC no se trata solo de cambiar a Espinoza y su séquito ni en la Confederación de Trabajadores del Cobre basta con que se vaya Ahumada y sus amigos que le secundan.
El problema no es solo de nombres, sino por sobre todo de estrategia. Y hacia allá debemos apuntar, a forjar una corriente a lo largo del país que organice desde las bases, que confíe en las fuerzas de la clase trabajadora, en sus métodos históricos de lucha, como la huelga y toma de faena, que impulse en sus métodos de organización, como la democracia directa, con delegados revocables y mandatados por las asambleas.
Necesitamos dirigentes nacionales que convoquen a organizar desde las bases la unidad en las calles junto al movimiento estudiantil para este jueves 19 en la primera marcha contra el lucro y que convoque de forma activa para la marcha de este domingo 22 por No+AFP. Porque nos enfrentamos a pilares de la dictadura que generan abultadas ganancias para los empresarios, quienes no renunciarán a sus privilegios sociales por su propia voluntad, es la fuerza la clase trabajadora la que echará abajo el sistema de pensiones de José Piñera y la educación de Pinochet.