Tras la llegada de la pandemia de COVID-19 al país ha puesto nuevamente los ojos en la crisis de la salud pública. Es urgente triplicar el presupuesto de la salud en base a los impuestos a las grandes empresas junto con la unificación del sistema público y privado para superar esta crisis sanitaria y social.

Teresa Melipal Santiago de Chile
Martes 17 de marzo de 2020
Con la llegada del brote de coronavirus a nivel mundial, la fase 4 de la propagación del virus se inició durante la mañana de este lunes y ya cuenta con 201 casos contagiados; de estos casos 102 corresponden al sexo femenino y 99 casos al sexo masculino, afectando a 10 menores de 18 años, 178 adultos entre las edades de 18 a 60 años y 13 mayores de 60 años.
Sebastián Piñera y el Ministro de salud, Jaime Mañalich, no han mostrado ninguna medida de prevención al conjunto de la población, señalando mediante una conferencia durante el día de hoy la proyección de 100 mil casos, 15 mil hospitalizados y 43 mil camas disponibles para principios de abril y fines del mes de mayo. Sin embargo, el gobierno miente descaradamente frente a la realización de los test planteando hacer 3.000 pruebas gratuitas mientras que al mismo tiempo declara que el contagio por coronavirus no se consigna como una enfermedad laboral, según señaló el gobierno a través de la Superintendencia de Seguridad Social. Entonces ¿seremos las y los trabajadores quienes pagaremos los costos de una pandemia mundial?
Por los insumos en los centros hospitalarios, según los dichos utilizados por el Ministro de Salud, nuestro país cuenta con 2,2 camas por cada 1.000 habitantes, y es superado por países también críticos como Tonga (2,6), Vietnam (2,6), Namibia (2,7), Líbano (2,9), Surinam (3,1), Libia (3,7), Uzbekistán (4), Kirguizistán (4,5). Es decir, la cantidad de camas en el sistema público cuenta con la escandalosa cifra de 39.600, donde el gobierno plantea implementar cerca de 4 mil camas más, cifra que aún nos deja por debajo de Tonga. Con el aumento planteado por el gobierno serían 2,4 camas por cada 100.000 habitantes, es decir un sistema de salud que aún no deja de agonizar.
Por un sistema único de salud
Para que el derecho a la salud sea para toda la población, es urgente que el gobierno y el Estado centralice de inmediato los recursos existentes de salud unificando el sistema público y privado para garantizar la atención inmediata, bajo un sistema único de la salud 100% gratuito y sin restricciones, donde trabajadores de la salud y usuarios podamos gestionar la atención primaria y secundaria para obtener el acceso y atención efectiva sin importar a qué fondo o institución de salud se pertenezca.
Para poder financiar un sistema único de salud es urgente el impuesto a las grandes fortunas y a las familias más ricas del país, donde el 73% de la riqueza en Chile se encuentra en manos del 20% de la población más rica, según señala el Banco Central. Es decir, el Grupo Luksic, representado por Iris Fontbona, quienes cuentan con la mayor fortuna del país y que en la lista Forbes cuentan con el lugar 74 deben financiar la infraestructura de los centros hospitalarios y la salud pública, así como también los magnates Ponce Lerou, Horst Paulman, Saieh, Piñera, Angelini y Matte.
Para acabar con este Chile de 30 años de abusos que impulsaron los gobiernos de la ex Concertación, Nueva Mayoría y derecha, donde las ganancias de los recursos naturales quedan a manos de un puñado de personas a costa del trabajo de las grandes mayorías es necesario un plan urgente para financiar la salud, triplicando el presupuesto actual de la salud pública bajo impuestos a las grandes fortunas del país y acabar con las leyes heredadas de la dictadura que privatizaron nuestros derechos sociales.
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