Víctor Fernández dio misa junto a Eduardo Lorenzo en Gonnet. Además de bancar a muerte al capellán penitenciario pese a las denuncias en su contra, no dijo ni una palabra de los 43 años del golpe de Estado.

Daniel Satur @saturnetroc

Valeria Jasper @ValeriaMachluk
Martes 26 de marzo de 2019 00:00
Foto La Pulseada
El arzobispo platense Víctor “Tucho” Fernández acompañó este domingo al párroco Eduardo Lorenzo, denunciado por abusos sexuales y demás malostratos, en su vuelta a la parroquia Inmaculada Madre de Dios de Gonnet, escenario donde se cometieron los hechos denunciados.
Fue el mismo día en que se cumplían 43 años del comienzo del genocidio protagonizado por la última dictadura cívico-militar, donde la Iglesia católica fue uno de los brazos necesarios para perpetrar el plan de exterminio en nombre del orden, la moral y la familia.
Tanto Fernández como Lorenzo, capellán desde hace décadas del Servicio Penitenciario Bonaerense, decidieron no decir ni una palabra de la fecha tan emblemática para la historia argentina.
Vale recordar que Lorenzo fue uno de los “asistentes espirituales” de Christian Von Wernich, excapellán de la Policía Bonaerense y el único sacerdote hasta ahora sentenciado por participar directamente en crímenes de lesa humanidad.
También, en este caso por pedido del entonces arzobispo de Buenos Aires Jorge Bergoglio, Lorenzo fue en la década pasada confesor del violador Julio César Grassi.
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Según pudieron comprobar testigos de la misa negacionista del último domingo, tanto el titular de la Curia platense como el párroco de Gonnet (y otros cinco sacerdotes que los acompañaron en la ceremonia), tampoco hicieron la más mínima alusión al escándalo que rodea a Lorenzo, que tuvo recientes novedades a partir de que por primera vez una de sus víctimas dio testimonio a través de La Izquierda Diario, del sitio platense Pulso y luego también de la revista La Pulseada.
Sobre Lorenzo pesa una causa judicial en La Plata, desde hace más de diez años, que por el momento continúa archivada. La misma suerte corrió un expediente interno en la Iglesia, obviamente con muchas menos fojas que el tramitado en la UFI N°1 a cargo de Ana Medina y cerrado abruptamente a poco de ser abierto, en 2008.
En el entorno de León, la víctima denunciante de Lorenzo, aspiran a que pase con el párroco de Gonnet lo mismo que ocurrió con Grassi tras un juicio: que vaya preso. De hecho actualmente aguardan novedades judiciales respecto a la reapertura de la causa.
El caso del cura abusador de Gonnet volvió a salir a la luz a principios de este año, a partir del intento de traslado del cura denunciado a una parroquia de Tolosa, lo que desató la indignación de padres y madres de alumnos del colegio Del Carmen que, mediante la junta de más de dos mil firmas, impidieron su llegada.
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En diálogo con La Izquierda Diario Julio Frutos, padrino de León, el joven abusado por el cura Lorenzo hace diez años, dijo que “uno de los rasgos del psicópata es la negación y la falta de empatía. No tener registro del dolor ajeno le permite servirse de los demás ilimitadamente, negar que existen y verlos solo como obstáculos que se interponen en su camino hacia lo que desea. Al ver el domingo, en la misa principal de la parroquia de Gonnet, que el jefe de la Iglesia Católica platense decidió celebrar misa junto al denunciado Lorenzo, sin hacer mención alguna al tema de los desaparecidos, de la pedofilia clerical ni al frustrado traslado de parroquia por repudio popular de las madres de Tolosa, no me permite inferir que estemos en presencia de psicópatas pero sí que estamos ante negaciones tan sustanciales como simbólicas”.
En relación a los casos de abusos eclesiásticos, Frutos agregó que “no menos simbólico es el silencio acerca de los casos de abuso eclesial que a fuerza de no nombrar se los da por inexistentes. Más incomprensible el silencio acerca de de las víctimas, a quienes se las rotula como mentirosas o inexistentes, que viene a ser lo mismo. Una categoría del no ser víctimas. Penosamente me viene a la memoria un video en el que el máximo jerarca militar de la última dictadura, a una pregunta de un periodista sobre los desaparecidos, decía algo así como ‘son eso, una entelequia, desaparecidos, un no ser, no existen’”.
En la reciente cumbre “antipedofilia” realizada en el Vaticano, Jorge Bergoglio dijo públicamente que a partir de ahora la jerarquía eclesiástica debía empezar a escuchar a las víctimas. Pero su discípulo dilecto, el arzobispo Fernández, sigue escupiendo en la cara de los abusados y bancando, encubriendo y siendo cómplice de abusadores como Lorenzo.
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Daniel Satur
Nació en La Plata en 1975. Trabajó en diferentes oficios (tornero, librero, técnico de TV por cable, tapicero y vendedor de varias cosas, desde planes de salud a pastelitos calientes). Estudió periodismo en la UNLP. Ejerce el violento oficio como editor y cronista de La Izquierda Diario. Milita hace más de dos décadas en el Partido de Trabajadores Socialistas (PTS) | IG @saturdaniel X @saturnetroc