Dos trabajadores quedaron sepultados mientras realizaban labores de construcción de la Línea 12 del Metro, uno de ellos perdió la vida.

Sandra Romero México | @tklibera
Jueves 29 de junio de 2017
A pesar de la intensa lluvia de ayer en la Ciudad de México, las autoridades de la Secretaría de Obras y Servicios y empresas a cargo de los trabajos de ampliación de la Línea 12 del Metro, decidieron continuar labores y durante la madrugada se dio un derrumbe en una de las excavaciones de la zona de Álvaro Obregón.
Bernardo Jiménez Garduño y Francisco González Cortés quedaron atrapados en una zanja a 5 metros de profundidad y tuvieron que ser rescatados por equipos de emergencia, al encontrarse sepultados tras el reblandecimiento de tierra. Bernardo salió lesionado y se encuentra en el Hospital Regional de Zona 32 del IMSS, donde lo reportan estable y sin lesiones graves, pero Francisco de alrededor de 45 años perdió la vida, sepultado por el reblandecimiento de tierra.
Sus ganancias valen más que nuestras vidas
La construcción de tres nuevas estaciones que conectarán a Mixcoac con Observatorio, entre el oriente y poniente de la Ciudad, es un trabajo en 4.6 kilómetros de suelo profundo que requiere a cientos de trabajadores y maquinaria especializada. La obra inició en medio de disputas políticas entre el gobierno de la CDMX y el gobierno federal, por falta de recursos y un escándalo abierto por la conveniente licitación a algunas empresas.
La Auditoría Superior de la Federación solicitó el mes de febrero a la Contraloría, indagar a los servidores públicos que otorgaron en 2015 la licitación por esta millonaria construcción, que en su primera etapa quedó en manos del Consorcio Prodemex, del millonario mexicano Olegario Vázquez Aldir, dueño de Grupo Empresarial Ángeles, inversiones en hoteles, telecomunicaciones, con Grupo Imagen, Excelsior, Cadena Tres y Grupo Financiero Multiva. Así como a la empresa española Proacon México y Desarrolladora de Terracerías, por 1,447 millones 669,689 pesos.
Hay intereses millonarios en esta obra, mientras el escándalo por desviación de recursos y fraude en la construcción de la misma Línea sigue abierto y causó la caída de 33 funcionarios. La presión por entregar en tiempos electorales es alta, autoridades declaran un 15% de avance, que hace un mes decían era del 16% y estaría concluida en 2018.
Son estos intereses los que pesan cuando pierde la vida un trabajador, porque valen más sus ganancias que nuestras vidas, los trabajos para la colocación de una tubería de concreto se mantuvieron, a pesar de la intensa lluvia que provocó inundaciones en varias partes de la ciudad. La decisión pasa por la responsabilidad de varias instancias de gobierno y concesionarios de la obra, que muestran que la vida de los trabajadores no es prioritaria.
Mientras los servicios periciales se encargan de entregar el cuerpo de Francisco a su familia, ahora no hay responsables. La empresa contratista ofrece el servicio jurídica para acompañar a esta familia obrera, en el proceso de indemnización e investigación. La obra estará suspendida hasta que la Procuraduría investigue y deslinde responsabilidades, pero la naturalización de las muertes obreras es la constante en México, parte de una política patronal indolente, que cubre a bajos costos las pérdidas corporales y de vidas.
La criminalidad patronal impuesta sobre nuestra clase podemos cambiarla, luchando por cada una de estas vidas como si fuera la nuestra, las condiciones laborales, pensiones, indemnizaciones, servicios médicos y descansos bajo la premisa de reconocimiento del riesgo de trabajo, son un camino que debe tomar fuerza entre las organizaciones obreras, sindicales, de derechos humanos y de la izquierda en este país.
Por eso hoy exigimos justicia para el trabajador fallecido en las obras del metro y su familia.