El debate generado por AMLO entorno a la neoliberalización y derechización de la UNAM ha sacado a la luz una serie de problemáticas que viven todas las universidades públicas del país. Por supuesto, la UACM no es la excepción.
Jueves 11 de noviembre de 2021
En las últimas semanas, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) inició una serie de señalamientos contra la UNAM, acusándola de haberse “derechizado” y de ser neoliberal. Inmediatamente, la casta dorada universitaria, aquellos que tienen sueldos de cientos de miles salieron a “defender” a la universidad y su autonomía, lo que desató un debate nacional respecto a la función de las escuelas a nivel superior en el país.
Brevemente, podemos decir que el neoliberalismo como doctrina política, social y económica parte de, al menos, dos supuestos. El primero es que las privatizaciones de los bienes públicos son necesarias porque la gestión privada es más eficiente que la gestión estatal y la necesidad de recortes a los derechos sociales. La segunda, es que los neoliberales son enemigos acérrimos de los sindicatos y de cualquier forma de organización independiente y desde la base del pueblo trabajador, porque, según ellos, la lucha obstaculiza la libertad (de empresa).
En el caso de la UNAM y el resto de escuelas públicas, algunos de los efectos de estas políticas neoliberales fueron: la precarización del trabajo docente —poca estabilidad laboral, contratos por meses, salarios bajos, concursos opacos para ingresar a laborar, lógicas productivistas, etc.—, y la modificación de los planes de estudios, acorde a las necesidades de las grandes empresas y no del pueblo trabajador, así como la imposición de cuotas y pagos dentro de las universidades públicas.
En una clara contradicción de AMLO respecto a las escuelas que los gobiernos de MORENA impulsan: las Universidades para el Bienestar Benito Juárez y el Instituto Rosario Castellanos, son ejemplos de precarización laboral y de un profundo autoritarismo en la toma de decisiones. En el fondo, el presidente quiere debilitar al cacicazgo priista, no para democratizar la universidad, sino para colocar a un personaje afín a su gobierno en la máxima casa de estudios.
Te invitamos a leer: Análisis. ¿Qué hay detrás del ataque de AMLO al sector neoliberal de la UNAM?
El caso de la UACM
La Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) se fundó como respuesta parte de las autoridades para apaciguar a una juventud plebeya que venía de la huelga de la UNAM en 1999, con el fin de dar una alternativa a la exclusión de la mayoría de jóvenes de la educación superior. Encarnó el “proyecto social” del lopezobradorismo en la administración de la Ciudad de México.La UACM no cobra sus servicios a los estudiantes, no realiza examen de admisión y el proyecto original establecía que todos los trabajadores debían ser de base, con salario digno y la no contratación de personal por honorarios. Lo anterior quedó establecido en un Contrato Colectivo de Trabajo.
El proyecto tuvo contradicciones desde el principio. La primera se contrataron trabajadores por honorarios, en específico, a los que laboraban en el área de limpieza. Luego de varios de años de lucha, se logró su basificación. La cuestión es que el ataque no se detuvo ahí. En violación al CCT, se empezaron a incorporar académicos de 1/4 y de ½ medio tiempo, contraviniendo lo estipulado en la norma. El siguiente paso fue la contratación de profesores de asignatura, las y los cuales, carecen de casi todos los derechos laborales.
Por otra parte, la idea original es que la UACM creciera con el fin de asegurar el derecho a la educación superior a todos los habitantes de la Ciudad de México. En lugar de eso, las administraciones del PRD y de MORENA congelaron el presupuesto de la universidad, lo que en los hechos significó un recorte, si tomamos en cuenta el aumento de la inflación.
Las consecuencias directas fueron diversas. La primera es que la UACM hace un sorteo anual para elegir a los que estudiaran en sus carreras, excluyendo a miles de aspirantes; también implica una constate falta de insumos básicos –como agua y jabón en los baños—; asimismo, la nula contratación de más profesores de tiempo completo se traduce en falta de grupos y opciones para que los estudiantes puedan continuar sus estudios.
En conclusión, la UACM ha sufrido un lento pero constante proceso de neoliberalización que contradice el discurso “crítico y humanista” de las autoridades universitarias —con Tania Rodríguez a la cabeza— y del propio gobierno de la Ciudad de México. La violación de derechos de hecho contra la comunidad universitaria –estudiantes, profesores y trabajadores administrativos y manuales— debe ser visto como un proyecto a nivel nacional contra todos los trabajadores del país.
Un paso para enfrentar esta situación, es que el Sindicato de la UACM abrace las consignas de las basificación de todos los profesores de asignatura, así como una real lucha para defender los derechos de toda la base trabajadora. En el mismo sentido es fundamental llamar a asambleas tripartitas de todos los sectores de la universidad que discuta y vote soluciones a los problemas de forma independiente de las autoridades y que llame a movilizaciones en las calles. Igualmente se debe exigir al aumento del presupuesto a toda la educación pública.