Después de cuatro elecciones seguidas y en medio de una crisis política sin precedentes, el derechista Netanyahu aún no tiene claro el camino para formar gobierno.
Miércoles 24 de marzo de 2021 18:00
EFE/EPA/ABIR SULTAN
En horas de la tarde de este miércoles, pasadas las 22 hs. hora de Israel, están escrutados el 89,3% de los votos.
El actual primer ministro israelí Benjamín Netanyahu con su partido de derecha Likud, fue uno de los más votados, obteniendo 30 bancas en el knesset (parlamento), pero necesita los votos de otros partidos potencialmente aliados para alcanzar la mayoría, 61 escaños (la knesset cuenta con 120 bancas), para formar gobierno.
Con la coalición de extrema derecha Yamina (que incluye a los partidos Nueva derecha y La Casa Judía), que todavía no ha declarado explícitamente su apoyo, no llegaría a ese número. Necesita los votos de los otros partidos ultra derechistas como Nueva Esperanza y Sionismo Religioso, entre otros. Pero aún así, no tiene asegurado llegar al número "mágico" de 61.
Del otro lado, la fragmentada oposición poco puede hacer con los votos que consiguió. Pero peor aún: el partido árabe islamista, que no anunció todavía su apoyo a ningún bloque, coquetea con entregarle sus votos a Netanyahu en una clara jugada oportunista, esperando (vanamente) alguna vuelta del favor que favorezca de alguna manera a las comunidades árabes israelíes. El problema para el primer ministro es que la ultraderecha sionista se niega a establecer una coalición con un partido árabe.
Los eternos perdedores son los palestinos, cuya opresión por parte del Estado sionista de Israel no deja de aumentar. Casi como un festejo por el triunfo el Gobierno actual ayer por la noche, a horas del cierre de la votación, ordenó un nuevo bombardeo en la Franja de Gaza.
Netanyahu celebra el resultado de las elecciones bombardeando la Franja de Gaza ahora. pic.twitter.com/AcOobGIQxC
— Palestina Hoy (@HoyPalestina) March 24, 2021
"No podemos ir a unas quintas elecciones", señaló el mandatario en un discurso ante un pequeño grupo de simpatizantes en Jerusalén. Tratando de espantar el "fantasma" de unas nuevas elecciones, escenario que se abriría luego de un tiempo de no llegar a formar gobierno.
Con base en ello pidió a "todos los miembros del Parlamento" que coincidan con sus principios, unirse para formar un "Gobierno homogéneo". "No descarto a nadie", agregó Netanyahu, que superó ampliamente a su principal rival, el partido Yesh Atid -que dirige el famoso presentador israelí Yair Lapid- de posturas económicas liberales. El partido de Lapid se habría hecho con 17 bancas, quedando segundo.
El Likud de Netanyahu y los partidos que le han garantizado su apoyo hasta ahora llegarían a 55 o 56 escaños.
La campaña del oficialismo se basó fuertemente en la velocidad del plan de vacunación que permitió una reapertura del país que da una sensación de vuelta a la normalidad. Además hizo fuertes guiños a los colonos prometiendo legalizar las tierras usurpadas en el territorio ocupado de Cisjordania.
Mientras que los primeros sondeos mostraron que el apoyo del partido ultraderechista Yamina, que obtendría siete escaños, iba a ser suficiente para llegar a 61, las cifras actualizadas indican ahora que tampoco alcanzarían.
De confirmarse estos resultados, el futuro político de Israel dependería entonces de las negociaciones entre las distintas formaciones.
De no lograrse la conformación de un Gobierno, Israel podría entonces ir a unas quintas elecciones, tras celebrarse cuatro comicios en menos de dos años sin lograr salir del bloqueo político que vive el país desde 2019.
Los resultados definitivos, o al menos significativos en porcentaje, podrían estar el viernes de esta semana, en parte como consecuencia de la cantidad de votantes que depositaron su papeleta en urnas especialmente preparadas para personas en cuarentena o contagiadas de coronavirus, los llamados "dobles sobres".
Lo que sí ya es claro, es que en el Estado Nacional Judío de Israel continúa el corrimiento a la derecha, expresado aunque distorsionadamente, en la miríada de partidos derechistas que lograron pasar el piso e ingresar al parlamento.
La gran esperanza de la clase media laica israelí, de hace apenas año y medio, Kahol Lavan, temía por la posibilidad de quedarse afuera (hay un piso de 3,5% que garantiza 4 bancas). Finalmente logró ingresar y obtuvo 8 asientos. Por la desazón que produjo en su base al formar coalición con Netanyahu, es que pudo emerger Lapid como figura representativa de esa clase media secular.
Pero si todo sigue como parece, Israel tendrá el gobierno más derechista de su historia, lo que es mucho decir.