En Frente de Izquierda continúa militando en Neuquén su campaña para dar vuelta toda. Entre las candidaturas a diputadas se encuentra la compañera Agustina López, quien se presenta de caras a las próximas elecciones del 10 de marzo.
Agustina López Docente Agrupación Negra
Lunes 11 de febrero de 2019 22:02
Soy Agus, estudio en Bellas Artes y es el primer año que formo parte de la lista del Frente de Izquierda junto a otros y otras jóvenes.
Hace dos años que milito en la Juventud del PTS. Siempre sentí una enorme bronca por la desigualdad que vemos todos los días y nunca me banqué la idea de aceptar esa idea como algo natural, que no se podía cambiar. Lo veo todos los días en mis cursadas: pibas que abandonan sus estudios porque ya no se puede ni bancar el boleto del cole.
Pero había conocido antes al FIT, en 2015. Fue el año en que miles de mujeres salimos a la calle, repletas de bronca frente a los femicidios, cuando hacía mis primeras experiencias políticas y descubría que el Estado y sus instituciones eran responsables de la opresión machista. Ahí estaban las mujeres de Pan y Rosas interviniendo, planteando que había que proponerse terminar con este sistema de raíz para terminar con el patriarcado.
Y cuando en 2016 fueron las trabajadoras textiles, esas leonas del Parque Industrial, ahí estaban Raúl y compañeros del PTS. Bancábamos en común las guardias en los portones de la fábrica, con frío o calor, estábamos convencidos de que ninguna de esas 36 trabajadoras ni sus familias se iba a quedar en la calle. Ahí terminé de aprender que la unidad de trabajadores y trabajadoras, con la juventud y las mujeres era una unidad que podía hacerlo temblar todo.
Soy parte de la generación de jóvenes que no le debe nada al capitalismo. Para nosotros el futuro se lo llevaron hace rato los empresarios y sus políticos amigos. Y eso nos hierve la sangre. Porque nos piden que pongamos a andar los engranajes para obtener sus ganancias, mientras nos tienen precarizados, con salarios con los que ni podemos irnos de las casas de nuestros viejos o venir a la ciudad a estudiar, mientras condenan a millones la hambre y la explotación, y a ellos se les abultan los bolsillos de plata.
En el mundo, los chalecos amarillos franceses son fuente de inspiración de que hay fuerzas para enfrentar a la derecha que intenta avanzar en todo el mundo. Y no está dicho que el mundo será para los Trump, Bolsonaro y el FMI, no si nos organizamos.