Gustavo Michel Operador de Shell en Refinería de Dock Sud | Agrupación Naranja Petrolera | MAC | @Michel_gus
Viernes 12 de febrero de 2016 09:38
EMPEZÓ FEBRERO y empezaron a correr los aumentos en las tarifas de electricidad, como venía anunciando desde que asumió el Ministro de Energía y Minería, el ex CEO de Shell Juan José Aranguren. Los aumentos serán del 500% y más. Un golpe al bolsillo, que se suma a la inflación y otros ajustes. No están previstas ningún tipo de multas o sanciones a las empresas que durante toda la década pasada han devorado miles de millones de pesos en materia de subsidios sin invertir uno sólo en mejorar la infraestructura de los servicios. T
oda la carga de la crisis energética irá a parar directamente al bolsillo del pueblo trabajador. Aunque se mantendrán las tarifas subsidiadas, serán sólo para 900 mil usuarios, cuando hasta ahora la medida alcanzaba a 4,2 millones de hogares. A los tarifazos en electricidad, hay que sumarle el aumento de los combustibles. Además, el gobierno cerró con las provincias petroleras de Chubut y Santa Cruz un precario acuerdo por 6 meses, pero que no beneficia al conjunto de los trabajadores petroleros. El gobierno se escuda en la “pesada herencia” del kirchnerismo pero no propone nada nuevo. Por un lado, critica al gobierno saliente por la falta de control en la distribución de los subsidios, pero por el otro, ya anunció que no ejercerá control al aumento que apliquen las empresas distribuidoras en las provincias del interior.
Con este horizonte se vuelve fundamental que los trabajadores y usuarios populares se organicen, junto con la izquierda, para enfrentar el tarifazo y los planes de ajuste de Macri. Es necesaria la estatización sin pago de todo el circuito de producción de energía bajo control de sus trabajadores y usuarios. Desde las usinas de generación (incluyendo las refinerías de gas y petróleo, donde la energía eléctrica es un producto derivado), las empresas de distribución, transportadoras y hasta las cuadrillas de mantenimiento.