La masiva movilización que se apoderó de las calles de todo el país, mostró la permanencia del fenómeno abierto en 2015. ¿Cómo seguir la pelea por el #NiUnaMenos?
Sábado 22 de octubre de 2016
Según el registro de la asociación civil “La Casa del Encuentro”, entre el 2007 y el 2014 se produjeron 1.808 femicidios. En 2015 al menos 280 mujeres murieron en manos de la violencia machista. La convocatoria de un grupo de periodistas canalizó una bronca que ya no podía contenerse más y, el 3 de junio de ese año, más de 300 mil personas se congregaban en la Plaza de los Dos Congresos. La acción se replicaba en distintas ciudades del país.
La movilización se convertía rápidamente en una de las más importantes de la historia reciente. Pasadas unas semanas, los partidos mayoritarios, que habían apoyado la jornada en una conjunción de hipocresía y oportunismo, se limitaron a una serie de anuncios pero siguieron gobernando como si nada pasara. Pero si para ellos el #NiUnaMenos era una consigna para la foto, por abajo, el fenómeno siguió latente.
En junio de 2016 ya se contaban 275 nuevos femicidios. En el primer aniversario de la manifestación original, sin el llamado de los grandes medios afines al gobierno, centenares de miles de personas volvieron a salir a las calles al grito de ¡Vivas nos queremos!
Indiscutiblemente, el mismo se instalaba en la agenda política nacional, a la par que escuchaba la exigencia de libertad para la joven tucumana Belén, junto a la demanda de legalización del aborto.
En agosto, gracias a la lucha y organización, Belén conseguía la libertad. Llegó octubre. 70 mil mujeres colmaban Rosario en un histórico Encuentro Nacional de Mujeres. Allí se deban múltiples debates sobre cómo avanzar en organizar un movimiento masivo que pelee en las calles por los derechos de las mujeres.
Al mismo tiempo que las trabajadoras, estudiantes y amas de casa discutían en los talleres cómo conseguir sus derechos y combatir los femicidios, Lucía Pérez era violada y muerta de la manera más brutal en la ciudad de Mar del Plata.
A las calles nuevamente
Millones de mujeres, que día a día padecen la violencia machista, expresaron el hartazgo que nunca dejaron de tener. El combustible que había encendido la chispa luego del asesinato de Chiara Páez en 2015, se convirtió en una llamarada que volvió a recorrer el país este miércoles que pasó: 100 mil personas en Ciudad de Buenos Aires, 30 mil en Córdoba, 11 mil en Rosario, 20 mil en Mar del Plata, 20 mil en La Plata, por solo nombrar alguna de la ciudades más imporantes.
Como ocurrió anteriormente, los políticos patronales, garantes y beneficiarios de la explotación y la opresión de las mujeres, volvieron a pronunciarse a favor de esta lucha: desde Mauricio Macri, pasando por Horacio Rodríguez Larreta, Sergio Massa y Patricia Bullrich, hasta el mismo Gerardo Morales, gobernador de Jujuy que mantiene detenida en condiciones durísimas a Milagro Sala.
En todo este tiempo, ninguno impulsó si quiera medidas mínimas para salvar la vida de las mujeres ni asistir a las víctimas. Por eso, no hay tuit, no hay foto, que les permita acallar el reclamo: la manifestación que resurgió en las calles se mantiene latente y choca de frente contra la ilusión del “país normal” y contra sus discursos de ocasión.
Precisamente por eso, como ya se señaló en este medio, ninguno de los partidos que defienden los intereses del empresariado puede dar cauce a este poderoso proceso que se expresa en las calles y, cada vez más, en los lugares de trabajo.
Fortalecer la lucha
Los femicidios que ocurren a lo largo y ancho del planeta, en Argentina encuentran una respuesta de masas y en las calles. Lo disruptivo y novedoso del fenómeno puede medirse por la reacción que generó a nivel internacional con manifestaciones masivas en Chile, en Uruguay, México, Guatemala, Bolivia, Chile, Paraguay, Uruguay, España y Francia.
Te puede interesar: Cientos de miles por #NiUnaMenos
Los días previos a la convocatoria, el rechazo a la violencia machista se expresaba en los colectivos, en los parques, en los lugares de trabajo y estudio, en las casas y en las conversaciones entre amigos. Este repudio no se limitó a las mujeres. En muchos lugares de trabajo se hizo explícito el apoyo al reclamo contra los femicidios por parte de los trabajadores hombres.
La contracara de esto es que, luego de tres movilizaciones, las conducciones sindicales burocráticas siguen dándole la espalda a los reclamos de las mujeres. Esto también quedó en evidencia en la semana que pasó.
Pero mientras las centrales –para no perder la costumbre- se rehusaron a convocar a “paro”, fueron los trabajadores quienes acompañaron a sus compañeras mediantes acciones en las fábricas y establecimientos laborales y marcharon por la tarde. Su presencia no sólo contribuyó cuantitativamente a la jornada sino que mostró la potencia que puede darle continuidad.
Esto es lo que señalaba, hace pocos días, la dirigente de Pan y Rosas y el PTS, Andrea D’Atri, cuando afirmaba que “es necesario avanzar en la organización de miles de mujeres, para poner en pie un movimiento amplio y extendido, de lucha, independiente del Estado y de todas las variantes politicas que representan los intereses empresariales y desprecian nuestras vidas. Una fuerza combativa que dé una enorme batalla para enfrentar la violencia machista y los femicidios”.

Redacción
Redacción central La Izquierda Diario