En pleno siglo XXI, cada 10 minutos muere una mujer por consecuencias relacionadas con el aborto. Cada año miles son orilladas a tomar decisiones desesperadas sobre sus embarazos, condiciones precarias, de clandestinidad y sin adecuada supervisión médica. Ponen en riesgo su salud, su libertad y hasta sus vidas, inmersas en una sociedad patriarcal y capitalista en donde la vida de las mujeres no vale nada.
Marisol FN Agrupación de mujeres y disidencias Pan y Rosas
Martes 29 de septiembre de 2015
En 1990 se llevó a cabo en Argentina el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe. Ahí, la Asamblea del Movimiento Feminista Latinoamericano declaró el 28 de septiembre como el día por la despenalización del aborto, debido a que sus complicaciones constituyen la primera causa de mortalidad de las mujeres en América Latina.
Actualmente, en México se sigue criminalizando a las mujeres que tienen que interrumpir sus embarazos y se les acusa de irresponsables, sin importar que sean menores de edad provenientes de los sectores más pobres, mujeres trabajadoras y jefas de familia.
Mientras que la sociedad patriarcal deslinda de toda responsabilidad a los hombres involucrados en la concepción (incluso cuando se trata de familiares, casos de violación o miembros de la Iglesia o el gobierno); se condena social y culturalmente a las mujeres que se atreven, en los hechos, a cuestionar la imposición milenaria del mandato de la maternidad sobre sus vidas y sus cuerpos.
El Estado y la Iglesia, contra el derecho de las mujeres a decidir
El Estado mexicano, de la mano de la Iglesia católica, llevan a cabo una fuerte persecución contra las mujeres que abortan, imponiéndoles penas que llegan a rebasar los 25 años de prisión. Esto contrasta con la impunidad en casos de feminicidios y pederastia, así como con la persecución hacia periodistas que investigan dichos crímenes.
Producto de años de lucha feminista, en 2007 en la Ciudad de México se aprobaron modificaciones a la ley de salud y que despenalizan el aborto inducido antes de los tres meses de gestación. A esta acción le acompañó una oleada de “leyes antiaborto” en la mayoría de los estados del país. Estas leyes imponen penas con cargos por feticidio u homicidio con agravante por parentesco; considerados como delitos que no alcanzan el derecho a fianza o que puede ascender hasta los 197 mil pesos.
Detrás de estas políticas que criminalizan a las mujeres, está la gran ausencia de una verdadera educación sexual y reproductiva que pueda prevenir el alto número de embarazos no deseados y que es responsabilidad del Estado. Sobre esta lógica es que a las mujeres se nos culpa en los casos de embarazos no deseados o se nos tacha de “antinaturales” al no querer ser madres.
La realidad del aborto en México
En nuestro país cada año, 20 millones de mujeres interrumpen sus embarazos. Según cifras de la Secretaría de Mujer, hay más mujeres muertas por abortos que por muertes maternas lo cual convierte a las implicaciones del aborto en la tercera causa de muerte entre mujeres en México.
Al no existir políticas públicas que las acompañen y protejan en su decisión, estas mujeres la llevan cabo en condiciones sumamente riesgosas en donde se juegan la vida, salud y la libertad en el proceso. Tan sólo en el período comprendido entre 1992 y 1997 se abrieron más de mil averiguaciones contra mujeres acusadas de aborto, feticidio y cargos similares.
Producto de estas políticas reaccionarias y misóginas promovidas desde la Iglesia Católica y los gobiernos en turno, cada año mueren aproximadamente 50 mil mujeres a causa de hemorragias y complicaciones por abortos clandestinos. Mientras, ocho millones más sobreviven a estos peligrosos procedimientos con afectaciones que les causan incapacidad temporal o de por vida.
Las ricas abortan, las pobres mueren
Para ninguna mujer es fácil enfrentarse a un aborto. Sin embargo para el gobierno, los medios de comunicación oficial y la Iglesia católica es muy fácil juzgar a miles de mujeres, ignorando las condiciones sociales, económicas y culturales en las que tienen que vivir dichos abortos.
Lo que ellos callan al momento juzgar sobre el tema el aborto, son las razones y circunstancias en las que las mujeres abortan. Muchas de ellas tienen que trabajan jornadas extenuantes en fábricas y maquilas, ocultando su condición de embarazo por miedo a perder su fuente de trabajo y el sustento para sus familias. Estas duras jornadas les ocasionan graves estragos físicos y en muchos casos, derivan en abortos espontáneos o involuntarios en plenos centros de trabajo.
Otro factor determinante para un aborto espontáneo es la desnutrición que sufren millones de mujeres, a causa de vivir en condiciones precarias y al no contar con los recursos necesarios para poder acceder a cuidados prenatales. Además, son explotadas a cambio de salarios de miseria, sin prestaciones de salud pública y sin dinero para pagar médicos privados.
Según datos oficiales, tan sólo en el estado de Guerrero alrededor del 70% de la población vive en condiciones de pobreza; dato que no es irrelevante pues Guerrero es el estado en donde hay mayor incidencia de hospitalizaciones por abortos clandestinos.
¡#NiUnaMenos por aborto clandestino!
Desde la agrupación de mujeres Pan y Rosas consideramos que es urgente legalizar el aborto en todo México, como medida urgente para frenar las miles de muertes por abortos clandestinos. El linchamiento mediático y la criminalización del aborto no resuelven el problema y sólo castigan a las mujeres que eligen, sobreviven y/o necesitan un aborto.
A la legalización del aborto le debe acompañar el acceso universal a servicios de salud pública, educación sexual y científica en las escuelas y universidades; así como campañas masivas de anticonceptivos y métodos seguros de planificación familiar. Más allá de estar a favor o en contra, consideramos que todas las mujeres que necesiten abortar, deberían de poder hacerlo sin ser juzgadas y sin que pongan en riesgo su salud, su libertad y su vida misma.
Para conseguir este derecho democrático es necesario confiar en nuestras fuerzas y pelear con independencia política del gobierno y los partidos. Porque no basta con la despenalización en la ciudad de México, para conquistar este derecho para todas las mujeres debemos salir a las calles bajo las consignas: ¡#NiUnaMenos por abortos clandestinos! ¡Aborto legal, seguro y gratuito!