Hace menos de un mes atacada sexualmente una niña de segundo grado de primaria por siete “compañeros” de curso, en un supuesto “juego” llamado “la violación”.

Sandra Romero México | @tklibera
Viernes 19 de junio de 2015
No es el primer caso donde niños se ven involucrados en acciones de extrema descomposición social en nuestro país, como ahora pasó a una niña de 7 años, en la escuela primaria “Herman Harris Fleishman”, ubicada al norte de Tampico, en Tamaulipas.
Hace poco supimos de unos adolescentes en Chihuahua, que mataron a un niño de 6 años al “jugar al secuestro” y ahora esta menor fue atacada por 7 niños de su edad al “jugar a la violación”.
El 25 de mayo pasado, María Dolores Trejo fue por su niña a la escuela y la maestra Olivia Mejía le dijo que había pasado algo con su hija: “no había nadie en el salón… y cuando ingresé al aula me di cuenta que tenían a su hija acostada en el piso, varios niños alrededor de ella, y les pregunté qué era lo que pasaba y sólo me respondieron que estaban jugando a violar a la niña”.
Además Mejía le informó que fueron siete los niños agresores y que su hija fue encontrada con la boca tapada, atada de pies y manos, sin blusa, ni zapatos.
Pero la maestra cuestionó moralmente a la niña, al afirmar que ella “tenía algo de culpa”, pues “es la más bonita del salón y luego anda coqueteando a los demás niños”, reproduciendo lamentablemente argumentos bajo los que se justifica la agresión a las mujeres.
Mientras, Gabriela Camacho directora del plantel, dijo que no creía lo ocurrido, ya que los menores “no podían hacer nada pues se trataba de un juego” y “apenas son niños”.
Y luego supo la postura de uno de los padres, cuando un niño llamado Antonio le dijo, “a mí, mi papá no me hizo nada… Nada más le dio risa, a pesar de que yo me había quitando la camisa y el pantalón”.
María Dolores difundió el caso de su hija ante la negligencia de las autoridades de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y denunció los hechos al Ministerio Público de Protección a la Familia, que abrió un caso por tentativa de violación y/o lo que resulte contra los responsables.
Madre e hija no han recibido apoyo de las autoridades del plantel, ni de la SEP y enfrentan solas las secuelas de este ataque dejadas en la niña.
¿Por qué los niños “juegan” al abuso sexual?
La descomposición social que existe en México, se expresa en múltiples formas entre la población y de manera particular contra las mujeres, en un enorme crecimiento de violencia y feminicidios.
Mientras la crisis económica y la violencia del narcotráfico sacuden al país, los niños reproducen los peores casos de violencia que se viven a diario, frente a la indolencia de las autoridades, las instituciones y gobiernos.
Recordemos que en 2011 fue en San Fernando, Tamaulipas, donde se encontraron 183 cuerpos de migrantes enterrados en 40 fosas clandestinas, luego de ser secuestrados por policías municipales y entregados a sicarios del narco.
Las policías municipales, federales y migratorias, junto con el ejército, vinculadas con el crimen organizado en muchos casos, son los principales violadores de derechos humanos contra la población, no sólo en Tamaulipas, sino en todo el país, como ocurrió con los normalistas de Ayotzinapa.
Según el Instituto Tamaulipeco de la Mujer, que registra cifras oficiales, el 70% de 11 mil mujeres que solicitaron el divorcio, lo hicieron por violencia por parte de su pareja. Mientras la línea de emergencia 066 en el Estado, recibe 20 llamadas semanales de mujeres víctimas de golpes.
El 80% de los 55 homicidios dolosos cometidos en Tamaulipas de enero a abril de 2014 son feminicidios, sin embargo imposibles de acreditar, por la exigencia de probar “la privación de la vida por razones de género” y que un hombre realizó “uso excesivo de la fuerza y violencia reiterada”.
Además, no existen protocolos de investigación en tema de género ni para violencia contra la mujer, ni para feminicidio.
Por su parte la SEP impulsa campañas formales contra el bullyng con “perspectiva de género”, pero ni siquiera está cerca de poder atener el problema de fondo en cuanto a violencia y descomposición social en las escuelas. Esto, mientras la prioridad del gobierno es derrotar la lucha magisterial para imponer las reformas educativas que avancen en la privatización.
Este caso, expone también la naturalización con que los niños ven una cadena de violencia contra mujeres y niñas, no sólo en Tamaulipas sino en todo el país. Es la consecuencia de la degradación y la descomposición social existente en el capitalismo y bajo este régimen político.
Con información del diario digital “El Mañana” de Reynosa.