La nueva Reforma Educativa impulsada por el gobierno de la 4ta transformación es continuidad de la anterior, excepto por la suspensión de los aspectos punitivos en la evaluación. En lo demás conserva los mismos mecanismos del régimen de excepción laboral aprobados por el Pacto por México.
Viernes 10 de mayo de 2019
En campaña electoral Andrés Manuel López Obrador impulsó como eje político de su candidatura la promesa de abrogación de la Reforma Educativa implementada en el sexenio peñista. Pero en lugar de una supresión total de dicho ordenamiento se presentó una nueva reforma a la reforma educativa, que en realidad únicamente derógó ciertos aspectos específicos.
Plenos derechos laborales al magisterio
La Reforma Educativa propuesta por el nuevo gobierno ha pasado por un camino que ha dado vueltas y zigs zags, en donde Morena se ha visto presionada por las demandas del movimiento magisterial por la abrogación total y efectiva de la Reforma Educativa de Peña Nieto. Sin embargo estas vueltas han sido demasiadas, prevaleciendo la voluntad de conservar el contenido de dicha reforma.
Los propios maestros han denunciado elementos de continuidad en la ley, que atentan contra sus derechos laborales. Uno de ellos es el régimen de excepción laboral que ha sido perpetuado por el gobierno en turno, pero ¿qué implica esto?
En primer lugar es claro que el contenido que fue aprobado por la administración de Enrique Peña Nieto en 2013 no ha sido tocado, lo que se tiene es una medida política que preserva la reducción de derechos laborales. Las garantías del magisterio son tratadas como derechos de segunda, manteniéndose la precarización laboral.
La relación entre el trabajador (el maestro) y el patrón (el Estado) es de carácter administrativo y no laboral, razón por la cual se le concibe al docente como servidor público y no como trabajador al servicio del Estado.
La Reforma Educativa de Peña Nieto implicó una transformación en la naturaleza de la relación laboral de los docentes, porque cambió la relación contractual del Estado con los maestros, avanzó en el desmantelamiento del contrato colectivo y redujo las facultades del sindicato, eliminando la bilateralidad contractual; el sindicato ya no establece los lineamientos de las condiciones laborales
con base a las necesidades de sus agremiados, mucho menos las pelea frente al patrón. Dicha facultad se le arrebató al SNTE, fue un duro ataque que los charros dejaron pasar.
¿Qué nos promete el gobierno de la 4ta Transformación?
El nuevo texto de reforma educativa menciona que: “los derechos laborales de los trabajadores al servicio de la educación, se regirán por el artículo 123 Constitucional Apartado B”, pero esto no será así, pues a renglón seguido, se establece que el ingreso, la promoción y el reconocimiento, se regirán por la Ley Reglamentaria del Sistema para la Carrera de Maestras y Maestros que, al final, será una nueva ley que regulará las condiciones de trabajo, manteniendo un régimen de excepción laboral para el magisterio.
Con ello la inestabilidad se mantiene, pues nada nos asegura que se restablecerán las plazas de base, los derechos laborales siguen sin recuperarse y cada vez se somete nuestro trabajo a más carga administrativa, con salarios miserables y peores condiciones.
La nueva Reforma Educativa propuesta por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador no hace más que quitar la parte punitiva de lo que fue la ley propuesta por su antecesor; en realidad conserva todo lo demás. Lo que implica que se mantienen los esquemas de precarización e incertidumbre laboral llevados adelante por los gobiernos neoliberales, donde se niegan las condiciones de trabajo mínimas a los trabajadores.
Derechos que además en el sector magisterial fueron conquistados sobre la base de duras luchas, cuyas consecuencias fueron muertos, desaparecidos, presos y fuertes represiones.
Este régimen de excepción es violatorio de los derechos humanos, ya que los derechos laborales también son considerados como humanos. Visto desde esta óptica, lo que se supone que debería buscarse es la progresividad en los beneficios a los que las personas puedan acceder para mejorar su calidad de vida. Pero con estas leyes neoliberales es al revés, ya que la pérdida de beneficios otorgados por estos derechos se vuelve el común denominador.
Se mantiene el ataque al normalismo
De igual forma en este nuevo texto de reforma educativa no se recuperan las plazas automáticas para los normalistas que se forman para ser maestros.
A las y los egresados de las escuelas normales se les seguirá obstaculizando su derecho al trabajo con pruebas estandarizadas que poco o nada tienen que ver con su formación y capacidad como docentes. Una promesa más que quedó en la campaña política de Morena.
Unidad Magisterial
Los maestros de Nuestra Clase consideramos necesario pelear por que el cambio de claves se haga en función de recuperar la basificación de todos los trabajadores de la educación. De la mano de pelear por plenos derechos laborales y por arrebatarle a los charros nuestro sindicato.
Es necesario organizarnos escuela por escuela de forma democrática para que se escuchen las necesidades de la base magisterial. Recuperar nuestro sindicato es una tarea de primer orden que nos permitirá estar en mejores condiciones para los próximos embates contra la profundización de los planes neoliberales en el terreno educativo.
Hacemos un llamado a que este 15 de mayo, Día del Maestro, nos movilicemos maestros, normalistas, pedagogos, padres y madres de familia, trabajadores universitarios y académicos para forjar la unidad en las calles en defensa de nuestros derechos laborales y de la educación pública y gratuita.
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Para que el magisterio pueda conservar sus conquistas sociales necesita movilizarse junto con otros sectores de trabajadores con independencia de cualquier partido del régimen, incluso de Morena, que hasta ahora está demostrando dar continuidad a la política patronal de su antecesor en vez de revertirla como fue su promesa.
La CNTE tendría que hacer un llamado a todos los sindicatos que se reclaman democráticos para la movilización unitaria contra la nueva reforma educativa, la nueva reforma laboral, la Guardia Nacional y todos los ataques del gobierno.