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Pandemia. No hacerse prueba Covid: llamado negligente de gobiernos capitalino y federal

A parir de que los casos de Covid 19 se dispararan en la Ciudad de México y en todo el país, las autoridades capitalinas y luego las federales invitaron a la población, en caso de presentar síntomas, a no hacerse la prueba de confirmación y a resguardarse en sus domicilios, lo que es una actitud negligente en contra de la salud de la población.

Miércoles 12 de enero de 2022

En los primeros días de enero de 2022 la sociedad mexicana ha sido testigo de un vertiginoso aumento de los contagiados por Covid-19, que, según los primeros números, parece ser provocada por la variante Ómicron que es más contagiosa, aunque menos mortal, al menos para los ya vacunados con el esquema completo. No obstante, en todo el mundo se han encendido las alarmas por las consecuencias que podría desencadenar.

La Secretaría de Salud Federal reportó este martes 33 mil 626 nuevos contagios, con lo que llegó a un total de cuatro millones 408 mil 014. Esta situación va acorde a lo que se vive en todo el mundo con la variante Ómicron, y que en el caso mexicano ha dejado un exceso de mortandad de más de medio millón de fallecidos.

Antes esta situación, el Gobierno de la Ciudad de México declaró lo siguiente: “En caso de presentar síntomas, es preferible asumirse como caso positivo, sin aplicarse la prueba, aislarse inmediatamente y llamar a LOCATEL (55-5658-1111) para recibir atención médica”.

¿Por qué no quieren contabilizar los nuevos casos?

La política asumida por los gobiernos federal y local sólo puede calificarse como “negligente”, pues se abandona la obligación que tiene el Estado con la salud de su población. Pero ¿cómo podemos explicarlo? Nos parece que hay varias razones: la primera tiene que ver con que las autoridades quieren maquillar cifras, pues al no tener la confirmación clínica no es necesario contabilizar a los nuevos enfermos, generando un mayor sub-registro y aparentando que “todo esté bajo control”.

Con lo anterior la 4T justifica que el semáforo epidemiológico se mantenga en verde — que dicho sea de paso, ya perdió toda credibilidad—, con lo que garantiza que las actividades económicas no se detengan aun a costa de la vida de las y los trabajadores. Que el semáforo se mueva según el número de hospitalizados y no de contagiados ha sido ampliamente criticado, pues no abona a cortar las cadenas de contagio y sólo sirve para contar cuántos nuevos pacientes son ingresados.

Aunque el gobierno federal no lo diga abiertamente, la estrategia oficial se sigue basando en la inmunidad de rebaño, es decir, dejar que la mayoría de la población se enferme para que genere anticuerpos. Esta visión ha tenido nefastas consecuencias para la población, pues ha dejado una estela de cientos de miles de muertos, que en su inmensa mayoría eran trabajadores precarios, sin seguridad social y sin derechos laborales, y porque muchos de los que se han recuperado del virus presentan secuelas, como daños al corazón, a los pulmones, etc.

También refleja la actitud de no querer invertir en el sector salud, pues la nueva ola debería significar mayor inversión de parte del Estado, no sólo para pruebas, sino también para instalaciones hospitalarias, contratación de personal, compra de medicamentes, etc, Justamente lo que el gobierno mexicano no está haciendo.

Priorizar la vida no las ganancias

Para enfrentar este panorama tan oscuro debemos exigir una campaña de pruebas masivas y gratuitas a toda persona que lo requiera, pues solamente así es posible tener una panorámica más clara con el fin de detener las cadenas de contagio. La liberación de patentes para que los medicamentos se produzcan en cualquier parte del mundo es fundamental para evitar el surgimiento de nuevas cepas que pueden ser más contagiosas y mortales. No debemos permitir que se siga lucrando con nuestra salud.

Es indispensable avanzar en la vacunación de toda la población a nivel mundial, ya que mientras sigan millones de seres humanos expuestos a los patógenos la emergencia sanitaria no terminará. Todo esto sólo se puede lograr por medio de la organización y movilización de los trabajadores, porque ya quedó demostrado de sobra que la justicia no vendrá de parte de gobiernos o de los empresarios.