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Red Internacional
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Catalunya. No hay atajos para el Referéndum, hay que conquistarlo en las calles

La mesa del Parlament aceptó a trámite la propuesta de JxSí que permitirá tramitar leyes en un solo día. Así prevén aprobar la “Llei de Transitorietat Jurídica”.

Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968

Miércoles 8 de marzo de 2017

Se ha armado un fuerte revuelo entre las fuerzas políticas del Parlament catalán en estos días debido a la Reforma que JxSí pretende hacer del reglamento del mismo Parlament. Con ésta reforma las leyes se podrán aprobar por el procedimiento de lectura única, sin pasar por comisión y en el mismo día de presentación se podrían aprobar.

El Govern busca preparar una aprobación rápida de la “Llei de Transitorietat Jurídica” para evitar que el Tribunal Constitucional impida el trámite en el Parlament. Con esta ley, impulsada por JxSí y la CUP, se pretende comenzar la desconexión de Catalunya respecto del Estado español. Se pretende reemplazar la legalidad vigente a través de la Constitución del 78 por una nueva contenida en dicha ley. De todas formas, el TC la anulará una vez aprobada.

El Govern y Junts pel Sí se esfuerzan por buscar algún tipo de camino que respete las normas y en lo posible no desobedezca al Tribunal Constitucional. La reforma del reglamento del Parlament y la Llei de Transitorietat Jurídica buscan ese camino. A esto se suma que el Consell de Garanties Estatutàries ha vetado la disposición adicional de los presupuestos referente al Referéndum.

En la jornada parlamentaria de control al Govern se dio un debate alrededor de la reforma del reglamento y de la impugnación a la disposición adicional existente en los presupuestos. Los grupos de la oposición, PP, C’s y PSC se pusieron a la cabeza de recriminar al President Puigdemont ambas iniciativas. Incluso Catalunya Sí que es Pot asumió una postura ambigüa.

Según dirigentes de JxSí con el cambio de reglamento se busca evitar la acción del TC y el Gobierno con toda la sarta de anulaciones e impugnaciones como ha pasado con el 9N y los intentos de hacer un Referéndum pactado. Sin embargo, cualquier iniciativa de obrar por fuera del estrecho marco del 78 es impugnado, incluso por el Consell de Garanties Estatutàries.

Hace varios años que el “hámster está haciendo rodar la rueda” y, por supuesto, sigue en la misma posición. No es posible una tercera vía: o se desobedece y se conquista en las calles una nueva legalidad o se obedece y por lo tanto no hay referéndum alguno. El PP y el PSOE lo han dejado claro, el TC y las instancias judiciales también. Podemos quiere hacerlo legal, así que debemos esperar a que las tres quintas partes de la cámara las gane Podemos. Ironías aparte, mejor hacerlo sentado.

El Referéndum será real si desobedecemos al TC

Se puede buscar negociaciones y creo que ha quedado claro que no existen. Se pueden buscar subterfugios legales, pero esto no funciona. Se puede buscar ampliar el horizonte por el referéndum (que oscila entre el 72 y el 80% desde hace años). Pero lo que de ninguna manera quiere hacer Junts pel Sí es una campaña militante con centenares de miles en las calles para imponerlo

En el 9N Artur Mas y Convergència han demostrado obedecer al TC en todo lo que haga falta. Con el límite de que había más de un millón de personas que pedían independencia y referéndum ya. Pero luego, se han dedicado a limitar el movimiento de autodeterminación a las oscuras paredes de la Generalitat o el Parlament.

De lo que se trata es de volver a las calles y con contundencia imponer el derecho de autodeterminación. Hay que sacar al “hámster” de la rueda. La fuerza del pueblo y de los trabajadores no se puede ejercer en vano. Hay que luchar por un referéndum de autodeterminación que abra el camino para decidir sobre todos los ámbitos de la vida.

Queremos decidir si continuamos dentro del Estado español y en qué condiciones si se sigue. Queremos decidir ser una República y no mantener a esa “real familia” de ladrones. Queremos que los cargos públicos ganen como un maestro y combatir el saqueo de las arcas públicas. Queremos decidir sobre los graves problemas laborales como el paro y la precariedad. Queremos decidir sobre las difíciles condiciones para acceder a la vivienda. Sobre el problema del alto coste del gas, la electricidad y el agua. Queremos decidir sobre todo.

Para ello hay que iniciar un camino de lucha y rebeldía ante la Constitución y las reaccionarias instituciones del 78 y acabar con esa “transición modélica” (para los ricos y poderosos). Los trabajadores y el pueblo catalán encontrarán un gran aliado en los trabajadores y los pueblos del resto del Estado para acabar con éste Régimen que lo “llaman democracia y no lo es” y abrir un nuevo período en el cual las decisiones sean tomadas por y para los trabajadores y el pueblo.