Nuevamente estalla cuestionamiento a los “honorables” parlamentarios, esta vez no son sus dietas, sino las altas sumas de dineros gastados en asesores. Gasto promedio por cada parlamentario es entre 290 y 380 millones de pesos anuales.

Galia Aguilera Profesora, y dirigenta del Partido de Trabajadores Revolucionarios
Sábado 16 de septiembre de 2017
Este año, es de elecciones presidenciales y parlamentarias, y el escenario en que se desarrollan está lejos de ser una fiesta de la ciudadanía como aspiran los ideales de los políticos tradicionales, porque en los últimos años han quedado al descubierto para quienes legislan, involucrados con bancos y grandes empresas, los que ha significado un rechazo generalizado de la población, demostrado en la baja participación electoral.
Los parlamentarios chilenos son unos de los que más ganan en América latina según varios informes internacionales, mientras el sueldo mínimo no superará los 280 mil peso para el 2018, es decir 32 veces menos de lo que gana un parlamentario. Esto se agrava más aún si se considera que el 70% de los trabajadores gana menos de 476 mil pesos mensuales.
Sólo la dieta de un parlamentario supera en promedio los 9 millones de pesos, esto sin contemplar las asignaciones parlamentarias, que corresponde a gastos de contratación de personal, asesorías externas, gastos operacionales y los vuelos aéreos nacionales. Un informe de la Biblioteca del Congreso indicó que se gastaría más de 15 mil millones de pesos anuales en la labor legislativa, tras la aprobación del nuevo sistema electoral proporcional (que reemplazará el binominal) con 155 diputados y 50 senadores a partir de marzo del 2018.
Anualmente un diputado promedio cuesta más de 296 millones de pesos al año, mientras un Senador tiene un costo anual de más de $379.049.241. El escándalo abierto tras el pago de asesorías con informes plagiados, abrió la polémica más allá de las dietas, ¿Se justifican los gastos o son parte de la maquinaria política para mantener una casta privilegiada en los puestos de representación popular?
Lo parlamentarios que tanto repiten tener vocación de servicio público, deberían ganar igual que un trabajador calificado, igual que una profesora, así también debería ganar sus asesores. La enorme cortina que han impuesto de una política electoral de campañas de mercado para mantener en estos puestos a los representantes de los empresarios.
Es por ello, que desde el Partido de Trabajadores Revolucionarios hemos impulsado candidaturas que sean una alternativa política independiente de los empresarios, que sean verdaderas tribunas de los trabajadores, mujeres y la juventud, en este sentido hemos planteado que todo parlamentario gane como un trabajador, y siguiendo el ejemplo de los parlamentarios del PTS-FIT en Argentina, donde sus parlamentarios ganan igual que un maestra y el resto de su salario va en apoyo a las huelgas y conflictos obreros, con el objetivo de amplificar y fortalecer las luchas.