Una respuesta ante la jornada de protesta “no maten al campo” convocada por la Mesa de Enlace este viernes, en base a la caracterización del modelo agrario nacional y su repercusión en la ciudad de Pergamino.
Lunes 20 de julio de 2015 16:36
No es casual que la ciudad de Pergamino sea uno de los epicentros del reclamo de las patronales agrarias por mayores beneficios de los que ya han obtenido durante toda la gestión K que efectivamente fue la "década ganada", pero para los empresarios del agrobusiness, los terratenientes, los arrendatarios (pooles de siembra, mini pooles), los especuladores inmobiliarios, las cerealeras y las grandes corporaciones transnacionales. No en vano esta ciudad es uno de los bastiones de la soja, cultivo en su mayoría transgénico (organismo modificado genéticamente en laboratorio - OGM) como la soja RR (Roundup Ready) preparada para la resistencia al Roundup-glifosato y otros insumos como el 2,4-D y el endosulfán que eliminan todas las malezas y plagas que rodean a este cultivo sin afectarlo, aumentando los rindes en el espacio sembrado pero, como contrapartida, destruyendo los suelos por la pérdida de fósforo, alterando el ecosistema y deteriorando la salud de las poblaciones que ocupan un espacio territorial mucho menor al de la frontera agropecuaria fumigada salvajemente.
Recientemente la OMS (Organización Mundial de la Salud) ha declarado al glifosato como agente cancerígeno por lo cual existe un principio precautorio (que en Argentina ha sido invalidado completamente) que aconseja ante la posible amenaza, no utilizar estos insumos y tampoco ingerir alimentos hechos con Soja RR y maíz BT que en este país se encuentran poblando las góndolas de todos los supermercados.
Qué podemos esperar si las personas que decidieron esto a espaldas del pueblo dicen como la Presidenta por Cadena Nacional que el glifosato es un “fertilizante” de la soja. El cáncer es epidémico en el país y particularmente en nuestra ciudad pero nada de esto le interesó a CFK ni a la Mesa de Enlace, que vieron a este saqueo imperialista como la salvación económica del país.
Desde que Felipe Solá en 1996, como Secretario de Agricultura de Menem, aprobara el primer evento transgénico de la Argentina (la soja RR de Monsanto) sin siquiera leer el prospecto que estaba en inglés, los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner profundizaron considerablemente esta política agraria hija del menemismo aprobando más de diecisiete eventos transgénicos obtenidos por los estudios del Conicet e INTA. Esta situación explicaría semejantes dichos de Cristina: "nosotros defendemos las patentes" en alusión a la propiedad intelectual de las semillas que dejarían regalías por la siembra de las mismas a las corporaciones del agro y al gobierno. Por eso el oficialismo intenta que se apruebe la Nueva Ley de Semillas que está hecha a la medida de Monsanto (de cuyas semillas se desprenden las variantes patentadas en Argentina) la corporación más genocida del planeta conocida entre otras cosas por su participación con el gobierno estadounidense en la guerra de Vietnam vertiendo un veneno denominado “agente naranja” sobre la población, que ha generado que aún hoy nazcan vietnamitas con malformaciones.
Los sectores agrícolas convocantes son cómplices de esta cruda realidad porque fueron beneficiados altamente por esta "fiesta de la Argentina sojera" donde la reprimarización económica en aras de mantener la balanza comercial superavitaria basada principalmente en la exportación de granos a China para alimentar cerdos (carne de mayor consumo en este país) y fabricar Biodiesel (en equilibrio con la sustitución de importaciones), lejos de la “redistribución del ingreso” generaron mayor concentración de la riqueza y mayor extranjerización de la tierra.
La mentira de que el gobierno K quiso tocar los intereses del Campo se hace cada vez más evidente. Lejos de eso la misma Cristina reconoció en la apertura de sesiones ordinarias del Senado en 2014 que durante su gobierno el metro cuadrado de tierra aumentó el valor sideralmente, lo cual es sinónimo de crecimiento patrimonial para los hacendados. Esto deriva en una situación muy particular que en Pergamino se avista claramente: luego de la cosecha estos sectores como no quieren reinvertir en tierra por el alto costo se vuelcan al mercado inmobiliario de la ciudad, lo que algunos denominan como “ladrillos de soja”. Edificios, departamentos, casas, en gran número deshabitadas por el alto costo de alquiler para estudiantes y trabajadores, pero que de todos modos son negocio para los especuladores que acumulan cada vez mayor capital por el constante aumento en el valor de sus propiedades. Todo esto conlleva paralelamente a un acrecentamiento de villas, asentamientos y mini conurbanos en la periferia de la ciudad al igual que la situación de emergencia habitacional para mujeres, jóvenes, estudiantes y el pueblo empobrecido por éstas prácticas, que en muchos casos deben ajustarse a valores de alquileres irracionales para sus ingresos.
Es inaceptable que tanta gente no tenga acceso a una vivienda propia cuando la superficie potencialmente cultivable de Argentina equivale aproximadamente a una hectárea por persona.
En este marco la Sociedad Rural y Coninagro, entre otras, tienen la osadía de hablar del ahogo de las economías regionales y el cierre de miles de tambos cuando la mayoría se hicieron sojeros. Aunque cabe destacar que el gobierno K tiene la máxima responsabilidad en esto. Porque a sabiendas de que las potencias económicas solicitaban granos, que el precio por tonelada era favorable y que los productores iban a querer obtener mayores ganancias, para extender la frontera del monocultivo bastó con colocar retenciones más accesibles para la soja en desmedro de otros cultivos como el trigo. Pero la escasez que este accionar genera en el mercado interno conlleva al aumento de las materias primas y por lo tanto el alza de los precios en comestibles básicos, que para los trabajadores y el pueblo pobre resultan imposibles de cubrir con su salario, que rinde cada vez menos para adquirir algo tan básico como el pan, que dicho sea de paso aquí es uno de los más caros del mundo.
Desde el FIT llamamos a no apoyar los reclamos de los sectores que maximizaron sus ganancias en esta “Argentina sojera” profundizada por el gobierno kirchnerista a costa del bolsillo y la salud del pueblo trabajador y los sectores empobrecidos y marginalizados por ésta matriz agraria exportadora de commodities. Si estas entidades hablan de “no matar al campo” tienen que saber que en gran medida lo han hecho ellos mismos por su complicidad con el modelo impuesto por corporaciones como Monsanto y Cargill, en su descarado afán por obtener mayor rentabilidad.
En Pergamino a la ya muy demencial Ordenanza de fumigar sólo a partir de los 100 metros de la zona periurbana el Intendente Pacini la vetó reduciendo este margen a 50 metros, acto completamente repudiable. En el HCD concejales del oficialismo en la ciudad y del Fpv utilizan el espacio para la disputa electoral que los tiene como las supuestas primeras fuerzas pero cuya antinomia es sólo una puesta en escena, dado que son igualmente cómplices de la Pergamino sojera.
Por eso en contraposición a los políticos que gobiernan y legislan para los intereses de los patrones agrarios, de los empresarios inmobiliarios, de las cerealeras y de las multinacionales imperialistas genocidas, el PTS en el Frente de Izquierda y de los Trabajadores con su lista 1A "Renovar fortalecer el Frente" intenta ser la voz de los que no la han tenido en el Concejo Deliberante de Pergamino, creando proyectos de Ordenanza para derribar este modelo de concentración de la riqueza.