Por estos días, en las principales cadenas farmacéuticas, han sido notorias las alzas de precios de ciertos productos útiles en la prevención del COVID-19, tales como el alcohol gel, ciertos aerosoles antibacterianos o las mascarillas. Estas cadenas, toman la crisis sanitaria que puede abrir la pandemia del COVID-19, como una excelente oportunidad de negocios, sin que les importe nada la salud de millones de personas.

Juan Valenzuela Profesor de filosofía. PTR.
Miércoles 18 de marzo de 2020
Esto no es sorprendente. Todas y todos recordamos la colusión que realizaron las tres principales cadenas farmacéuticas –Salcobrand, FASA y Cruz Verde- entre diciembre de 2007 y marzo de 2008, que les hizo ganar alrededor de $2.000 millones extra. La colusión consistió en “alzas de precios coordinadas” para medicamentos de diverso uso, en coordinación con los laboratorios: desde antiespasmódicos para el asma hasta anticonceptivos, desde productos con la “depresión ansiosa” hasta coadyuvantes en el tratamiento de la artrosis. Como consecuencia, abuelas, adultos y jóvenes, tuvieron que pagar “sobreprecios” por esos remedios o directamente no pudieron acceder a ellos.
El discurso farsante del gobierno y los políticos del régimen
Este caso de colusión quedó en la retina, junto al del papel higiénico, los pollos y otros similares que ocurrieron los últimos años. El “estallido social” que tuvo lugar en octubre cuestionó precisamente este tipo de abusos. Por eso, preocupado de lavar su imagen, en diciembre de 2019, Sebastián Piñera, en cadena nacional, presentó la denominada “agenda anti-abusos”, que entre otras cosas, buscaría combatir la colusión, incorporando nuevas herramientas para la Fiscalía Nacional Económica y estipulando aumentando la pena mínima de cárcel de 3 a 5 años para quienes se coludan con productos de primera necesidad.
Esa agenda es una hipocresía absoluta. En enero de este año, las tres principales cadenas farmacéuticas, demostraron que habían vuelto a sus andanzas, subiendo artificialmente los precios de 124 fármacos, como lo reveló una investigación de periodistas independientes avalada por parlamentarios. ¿Qué hizo Piñera y su gobierno frente a eso? Nada.
Ahora, en tiempos de corona virus, con innumerables denuncias de “especulación” con los precios, el ministro de Salud, Jaime Mañalich, se limita a decir que “están estudiando la fijación de precios pero que no han tomado la determinación”.
Salcobrand, estaba vendiendo el set de 50 mascarillas a $19.599 y el set de 3 mascarillas, a $3.000. El propio ministro Mañalich dijo que el Cenabast venía adquiriendo cada mascarilla a 20 pesos. Es decir, manteniéndose ese precio, deberíamos poder comprar 3 mascarillas por $60 o 50 mascarillas por $1.000. Pero estamos pagando 20 veces el costo, y todavía no llegamos al peak de la crisis, que podría significar que más de 40.000 personas contraigan el virus. ¿Por qué entonces el gobierno no ha tomado la determinación de fijar los precios?
Luchemos por la entrega gratuita de medicamentos y accesorios para la prevención
Necesitamos la entrega gratuita de medicamentos y accesorios para la prevención
El COVID-19 sí es una amenaza a la salud. Pero con monopolios farmacéuticos que especulan y se coluden, con un sistema de salud heredado de la dictadura y un gobierno que defiende todo eso –aunque diga lo contrario- la amenaza es mayor.
Somos los trabajadores y los sectores populares quienes nos atendemos en el sistema público de salud. A nosotros “nos duele el bolsillo” cuando pagamos sobreprecios en las farmacias. A nosotros nos obligan a trabajar sin las condiciones mínimas de higiene. Nuestras abuelas y abuelos son los más expuestos a la enfermedad. No podemos esperar más.
Trabajadores, estudiantes y mujeres tenemos que exigir la inmediata entrega gratuita de medicamentos y accesorios para la prevención garantizada por el ministerio de salud. Ningún aumento de precios de los productos de consumo popular. El Estado debe garantizar todo lo necesario para alimentación e higiene doméstica frente a la especulación y la escasez. Será mediante la lucha que podremos conquistar estas medidas de emergencia. La CUT y las principales organizaciones sindicales deberían estar preparándola activamente. Hay que nacionalizar las farmacias, laboratorios y todo el sistema de salud, bajo gestión de trabajadores y usuarios. Junto con esto, sabemos que el gobierno de Piñera es una de las principales amenazas para la salud pública y que las medidas que tome será pensando en las ganancias de los grandes empresarios y no en la salud de las y los trabajadores y el pueblo. Que se vaya Piñera. Luchemos por una verdadera Asamblea Constituyente Libre y Soberana para terminar con toda esta herencia de la dictadura, su salud y educación de mercado y las AFP.

Juan Valenzuela
Santiago de Chile