
La Izquierda Diario México @LaIzqDiarioMX
Martes 23 de abril de 2019
En la mañanera de hoy, López Obrador estuvo acompañado del Director de Pemex y la Subsecretaria de Gobernación, quienes informaron sobre los avances en el combate al huachicoleo, el abasto de combustibles, la atención a los familiares de las víctimas de Tlahuelilpan y la implementación de programas de desarrollo.
Entre otros temas, en la ronda de preguntas y respuestas se abordó la cuestión de la violencia en el país, en particular por la masacre en Minatitlán, la quiebra del ISSSTE y la cuestión de los migrantes centroamericanos.
Respondiendo a la cuestión de la violencia, AMLO expuso el “abc” de la política de su gobierno: no a la violencia, sí a la justicia y sí a la paz y la tranquilidad.
Como de costumbre, el Presidente habló de la corrupción como la causa de la pobreza, la desigualdad y la violencia: “es el cáncer que estaba destruyendo al país”, dijo.
De esta manera, como casi todas las mañanas, la corrupción es presentada como la causante de todos los males sociales, ocultándose así las causas profundas, que tienen que ver con la explotación capitalista y la subordinación de nuestro país a los designios de Estados Unidos, lo cual está fuera de toda cuestión en el gobierno de la 4T.
El tema más destacado se desarrolló en torno a la detención de 367 migrantes centroamericanos ayer en Chiapas, por elementos del Instituto Nacional de Migración y la Policía Federal.
El titular del Ejecutivo anunció que hoy se realizaría una conferencia de prensa por parte de la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Segob para informar de lo ocurrido, y aseguró que en su gobierno no hay contradicciones respecto al tema migratorio.
Como trasfondo del operativo de ayer en Chiapas están las exigencias del gobierno de Trump para que el gobierno mexicano actúe como contención de la migración centroamericana e impedir su tránsito hacia los Estados Unidos.
A ello responde la política de AMLO, expuesta hoy en el sentido de: cuidar a los migrantes, que se den opciones de trabajo en el sur-sureste del país, no permitir el tráfico de personas y brindar ayuda humanitaria, además de dar un seguimiento permanente hasta la frontera (sin especificar cuál).
“No queremos que tengan libre paso, no solo por cuestiones legales, sino por cuestiones de seguridad. En el norte hemos tenido problemas de asesinatos de migrantes en otros tiempos y no queremos eso. La violencia mayor la tenemos en estados del norte y preferimos atender a la población migrante de Centroamérica en el sur-sureste”, dijo, justificando así su política de contención.
A lo que agregó: “No queremos pelearnos con el gobierno de Estados Unidos, no queremos confrontación, tenemos una relación de amistad”.
E insistió en su planteamiento de que el gobierno de Estados Unidos apoye el desarrollo en Centroamérica con financiamiento, refiriéndose incluso a instituciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, preguntándose –utópicamente- si no podrían estos organismos invertir para impulsar proyectos productivos en la región y crear empleos.
Como si no fuera la penetración imperialista de Estados Unidos en la región, junto a las políticas de esos organismos financieros, las causantes de la miseria y la violencia de la que huyen los migrantes centroamericanos.