En la conferencia matutina de hoy, entre otros temas AMLO se refirió a su compromiso de no reelección, a la prensa en la 4T y a una reunión que sostuvo ayer con representantes empresariales.

La Izquierda Diario México @LaIzqDiarioMX
Jueves 25 de julio de 2019
La cuestión de la no reelección ha estado circulando en medios a partir de la crisis política abierta en Baja California tras la extensión, por parte del Congreso local, de dos a cinco años para el periodo de mandato del gobernador electo del estado, Jaime Bonilla, de Morena.
Manteniendo su distancia del caso y con la intención de calmar las aguas, López Obrador firmó durante la conferencia, por escrito y ante notario, su compromiso de no reelección, al que agregó el de no corrupción, hablando además de sus iniciativas sobre revocación de mandato, para quitar los fueros al presidente y para facilitar la celebración de consultas, plebiscitos y referéndums.
Respecto a sus señalamientos hacia la revista Proceso en el sentido de que “no se está portando bien”, y respondiendo a una pregunta sobre el tipo de prensa que necesita la 4T, el mandatario dijo que debe ser crítica, objetiva, que le sirva al pueblo y alejada del poder, tanto el político como el económico.
Sin embargo, aunque sin nombrar directamente ningún medio, pero con el trasfondo de los señalamientos a Proceso, dijo que hay algunos medios en apariencia progresistas, que incluso se consideran de izquierda, pero que engañan.
En cuanto a la reunión que sostuvo ayer el Presidente con dirigentes de cámaras empresariales para acordar las reglas de la inversión privada en el sector energético, el titular del Ejecutivo habló de visones distintas en cuanto al crecimiento económico, pues mientras los empresarios ven una desaceleración, el gobierno considera que hay más circulante abajo, es decir, que “tiene más dinero el pueblo”. En este asunto, consideramos que la realidad de quienes apenas llegamos a fin de quincena o de los miles de trabajadores estatales despedidos habla por sí sola.
Por otra parte, AMLO explicó que se busca la manera de colaborar con la iniciativa privada para impulsar el sector energético, con un plan general de participación conjunta en petróleo, petroquímica, gas y energía eléctrica. Con reglas claras, entre ellas, que se respetarán los 107 contratos otorgados para la extracción de petróleo a partir de la reforma energética.
Mediante esos contratos, actualmente no se llega ni a cinco mil barriles diarios, cuando según los cálculos originales se tendrían que estar produciendo alrededor de 1 millón 500 mil. Por ese motivo, el acuerdo es que no se van a cancelar los contratos, pero “lo que queremos es que se cumpla con el compromiso, que haya inversión”, dijo el Presidente, asegurando que el gobierno ayuda para que no haya obstáculos, para que se pueda invertir y que se extraiga el petróleo.
Habló también de fortalecer a Pemex para recuperar la producción, lo mismo en el caso de la industria eléctrica. Sobre esta última, explicó a partir de una reforma de Salinas de Gortari en 1989 se entregaron contratos a particulares, y que a la fecha la proporción en la generación de energía eléctrica es de 54% por parte de la CFE, mientras que el 46% corresponde a particulares.
En consonancia con su política de no revertir ni un ápice la privatización de la industria petrolera, el plan del gobierno contempla mantener ese 46% de participación de la iniciativa privada en la generación de electricidad, dándole continuidad a una política salinista, neoliberal por excelencia.
Así, mientras la austeridad republicana se refleja en miles de despidos de trabajadores estatales y recortes al gasto en salud, educación superior, investigación y cultura, los recursos energéticos del país se ponen al servicio de aumentar las fortunas de grandes empresarios nacionales y extranjeros.
Para López Obrador, “no se podría sacar adelante al país sin la inversión privada, no es suficiente la inversión pública”. Eso sí, ni pensar en aumentar impuestos a los grandes empresarios, esos intereses no se tocan.