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Red Internacional
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OPINIÓN. No se trata de pretender trabajar menos, sino de vivir más

Franco Villalba

Franco Villalba Docente de La Matanza

Viernes 31 de marzo de 2017

A las 7 de la mañana volviendo a su casa luego de la jornada del turno noche, ve pasar en sentido contrario a tantos iguales que van al trabajo bostezando. Por un momento se siente con suerte por volver cuando todos empiezan. Pero al llegar a casa, el silencio. Nadie está. Sus hijos ya en el colegio y su esposa en el taller. “¿Hace cuanto que no los veo en esta vida al revés? ¿Hoy es miércoles o jueves?”, se pregunta.

Prende la televisión y el noticiero muestra el caos de tránsito habitual. Además de cortes por aquí, por allá y movilizaciones de otros iguales que protestan porque esto tiene que cambiar. Para entonces lo que parecía ser suerte, ya dejo de serlo y el fin de semana que no llega más.

El día de cobro al fin llega pero la plata se va entre sus dedos en pocas horas, pagando deudas.

6 días en la semana en la fábrica para poder terminar mi casa. El descanso nunca llega y extraña a su familia, solo asiente que esto no da para más.
“Ya no quiero ser tu esclavo”, piensa cuando se tira a la cama.

Un vídeo llegó a su whats app. Del Caño propone trabajar 6 horas de lunes a viernes por el mismo sueldo. “Me gusta, me encanta. Es mi sueño”, piensa cuando intenta dormir recordando que falta poco para que suene devuelta el despertador.

La izquierda dice:“ Que la crisis la paguen ellos!”, los patrones. “Claro!”, asienta nuevamente y comparte el video en su grupo de amigos.

“Esta buenísimo. Ojala se dé, pero no van a querer”, contestan varios. Y los del Sindicato se enojan peor con solo pensarlo, mientras reparten un par de permisos gremiales a sus amigos.

¿Porque será? A claro! Es que temen por sus privilegios y el negocio de las empresas.

Hace 10 años peleamos con mis compañeros para mejorar nuestro salario y las condiciones de trabajo.

Hoy ganamos mejor que aquel entonces, pero la plata igual no alcanza. Está bueno que logramos que pusieran robots en las tareas que antes eran manuales y te mataban. Sin embargo seguimos encerrados todos los días igual que antes. Para colmo el dolor no se va y son más intensos. Ya se quedó con nosotros en cuerpos rotos por los años pasados. Hernias de disco, Tendinitis, enfermedades respiratorias, casos de ACV, cáncer y hasta enfermedades psiquiátricas. Varias operaciones a cuesta y muchos compañeros fallecidos jóvenes que enfermaron fulero, fueron las consecuencias de años de flexibilidad laboral.

Evitamos despidos, logramos muchas efectivizaciones y reincorporaciones de compañeros, mejoramos las condiciones de trabajo, y varios aumentos de sueldo, pero hay menos compañeros por sector. Los que quedan obtuvieron categorías pero están saturados de tantos botones, pantallas y velocidades.

La pelea por la conciencia de que los trabajadores solo podemos defender nuestras vidas y derechos, unidos, está en alerta. Los tiempos en los cuales nos quieren convencer de que solo haciendo extras se puede zafar, está acechándolo todo.

La tecnología actual debería servir para que sea menor el esfuerzo físico y menos horas dedicadas al trabajo. Las patronales se quejan de cara duras, si las maquinas escupen más que antes. Pero ellos siempre quieren más.

Nosotros queremos trabajo para más compañeros. Por eso están buenas las 6 horas y de lunes a viernes. Los fines de semana en casa. Basta de tener que entrar a la fábrica hasta los domingos a la noche. En vez de 3 personas trabajando las 24 horas, que sean 4.

En vez de venir a trabajar arruinados, venir descansados.

Ahí salta un amigo en el grupo de wats ap que cuenta que en su trabajo hay quienes ya trabajan 6 horas en el ferrocarril. Nadie se olvida tampoco de los del subte y que lo consiguieron peleando.

Otro googleo que se hicieron algunos experimentos pero siempre en empresas aisladas y estas también se oponen al reparto de las horas entre todas las manos disponibles. Otro amigo se pregunta cómo harían las pequeñas empresas para mantener esta propuesta si no tienen los recursos de las multinacionales.

Es utópico! Salta otro de nuevo.

Pero lo mismo le dijeron a los mártires de Chicago a fines del 1800, y sin embargo acá estamos. Y aunque su lucha sigue vigente, todos sabemos que hoy no es más una utopía. Entonces ¿Porque no puede dejar de serlo las 6 horas también, más de un siglo después?

La mayoría está de acuerdo, lo necesitan. Salvo una minoría (los que viven de nosotros) que solo vienen a contar las ganancias, no le gusta la idea.

Habrá quienes como hoy Vidal y antes Cristina nos dirá vagos, como ellos les dicen a los maestros.

Pero no se trata de pretender trabajar menos, sino de vivir más.

De tener el mismo derecho que ellos a escuchar el dulce sonido de la primer palabra que aprendió a decir su nena, pero que no pudo estar ahí por estar trabajando.
De disfrutar de acompañar al nene a su primer día de clases o al acto de fin de año, porque esa semana le tocaba el turno tarde.

Todo eso que no se puede comprar con plata pero que solo se puede conquistar si nos lo proponemos y luchamos juntos hacia ese objetivo. Les guste o no a los verdaderos vagos: Los patrones