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BRASIL - PRIVILEGIOS SIN FIN DEL PODER JUDICIAL. No solo los políticos, también los jueces deben ganar como un profesor

Los jueces reciben, más allá del salario, ayuda a través de una cantidad de beneficios: vivienda, atención médica, educación para ellos y sus familiares, transporte, alimentación. Todo ese dinero y otros beneficios y ganancias eventuales son parte de la remuneración de jueces y funcionarios de alto nivel.

Martes 9 de junio de 2015

Los jueces acumulan un sin fin de privilegios, en especial los vinculados al Supremo Tribunal de Justicia donde, por ejemplo, la jueza Nancy Andrighi recibió en un solo mes, noviembre de 2014, 674 mil reales a cuenta de beneficios atrasados. Es el mismo tribunal que decretó el no pago de los días en huelga a los profesores en San Pablo.

Pero es solo un ejemplo. Ganancias absurdas como ésta no son exclusividad de la jueza del Supremo Tribunal de Justicia (STJ). Toda la cúpula del poder judicial usufructúa privilegios sin fin. Recientemente, algunos artículos nacionales criticaron las ganancias del STJ que, además de supersalarios, cuenta con una flota de 143 vehículos para atender a 33 jueces y casi 4 mil funcionarios. En un único tribunal, ¿Es una corte real o un tribunal?

En toda la jerarquía del poder judicial se repiten estas ganancias escandalosas. Los escándalos de los supersalarios afectan también a los tribunales de justicia estadual. En Río de Janeiro un relevamiento reciente realizado por el diario O Día, indica que ochocientos cuarenta y tres jueces ganan por encima del techo constitucional. Un ejemplo citado por ese diario, que da una idea del alcance de estos privilegios, es que el gasto de jueces en Río de Janeiro para el mes de marzo fue igual al costo de la Universidad Federal de Río de Janeiro. En los tres primeros meses de 2015, el 90% de los salarios superó el ya elevado techo constitucional.

En Bahía las últimas noticias informan que a pesar de las denuncias hechas por el Consejo Nacional de Justicia (CNJ), los funcionarios del tribunal continúan ganando supersalarios, que no pocas veces superan los cien mil reales en un único mes. La misma situación se repite en el Tribunal de Justicia de San Pablo y en otros estados. En toda la cúpula del poder judicial es posible encontrar jueces y funcionarios de carrera que ganan por encima de 100 mil reales mensuales.

Los jueces reciben, más allá del salario, ayuda a través de una cantidad de beneficios: vivienda, asistencia médica, educación para ellos y sus familiares, transporte, alimentación. Todo ese dinero, otros beneficios y ganancias eventuales son parte de la remuneración de jueces y funcionarios de alto nivel.

El nuevo estatuto de la magistratura

Ese estatuto es el que rige el funcionamiento de la justicia y los rendimientos de los magistrados. Como ya es común en Brasil, a ejemplo de los parlamentarios que deciden sobre sus propios salarios, cabe al STF presentar el proyecto de ley al Congreso para ser aprobado. Sin embargo, como si no fuera suficiente, plantean que esa decisión sea resuelta por ellos, sin pasar por el Congreso. El nuevo estatuto propuesto por el STF (el último vigente actualmente data de la dictadura militar) aumentaría, en caso de ser aprobado, aun más los privilegios del poder judicial.

Sin embargo, los privilegios pecuniarios no son solo usufructuados por los jueces. Todopoderosos para decidir sobre la vida de los individuos y movimientos sociales, los jueces gozan de casi total impunidad. La pena más alta utilizada incluso en casos comprobados de ventas de sentencias, es la jubilación compulsiva con salario integral. La jubilación con salario integral es un recurso punitivo para un juez y un derecho negado para la amplia mayoría del país.

Por el fin de los privilegios

La campaña que Esquerda Diário está impulsando, plantea que los políticos deben ganar como un profesor/a. También los jueces deben ganar como una profesora. Los políticos son el símbolo, junto a los jueces, de una casta política que gobierna el país al servicio de los grandes capitalistas y de sus propios intereses.

En el caso de los jueces, además, sus cargos no son electivos. Detentan un enorme poder de decisión respecto de la vida de los trabajadores y del pueblo. Nada más justo, entonces, que además de ganar como un profesor/a, los jueces también sean electos y revocables en cualquier momento por el pueblo. Este sería el camino para terminar con la justicia de casta que existe en Brasil que beneficia a los ricos y castiga a los pobres.