Después de más de dos meses de mantener la lucha por trabajo y salario en la comunidad de Caltzontzin, docentes y normalistas egresados de la entidad imponen mesa de diálogo para resolver sus demandas de trabajo digno y pago de salarios atrasados.
Javier Méndez Prof. de Historia, Agrupación Nuestra Clase
Viernes 4 de diciembre de 2020
El pasado lunes egresados y docentes en lucha, anunciaron que establecerán mesas con representación del gobierno federal, a fin de dar seguimiento al pago de salarios atrasados y las contrataciones de cientos de egresados, quienes habían recibido contratos temporales, pese a que todavía conservaban el derecho a la plaza automática.
Esto en el marco de que la cámara de industriales del Estado de Michoacán había realizado una campaña de odio contra las y los docentes en lucha, presionando al gobierno local y federal para desalojar las vías por la fuerza, lo cual había sido “acatado” por ambos niveles en la represión del pasado 28 de septiembre, que tuvo como saldo 7 docentes detenidos.
“La mesa de trabajo ha sido iniciada desde el pasado lunes, pero estamos conscientes de que si no se solucionan nuestras demandas volveremos a las vías, por ahora nos quedamos a un costado de las mismas” declaró la comisión de prensa de la Coordinación de Egresados Normalistas del Estado de Michoacán.
¿Cuál es la importancia de esta lucha para las y los trabajadores de la educación?
Como hemos dado cuenta en este diario anteriormente, las y los normalistas michoacanos mantenían una toma de vías que había sido reprimida en más de una ocasión por autoridades estatales y federales, contra docentes y estudiantes que solicitaban una audiencia con el gobierno estatal de Silvano Aureoles, quien hasta la fecha había respondido con represión física, despidos y persecución contra docentes y normalistas que sostienen esta lucha.
Su demanda central esta relacionada con la preservación de un derecho laboral que se ha perdido con el avance del neoliberalismo: la plaza automática y la basificación como garantía de estabilidad laboral, que a nivel nacional se perdió con la aplicación de la Alianza por la Calidad de la Educación en 2008 y los exámenes de oposición, en complicidad con el charrismo sindical de Elba Esther Gordillo.
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La importancia de esta lucha radica en el hecho de que sólo en algunos Estados, donde el movimiento democrático del magisterio, encabezado por la CNTE había ganado algunas secciones del SNTE, conservaban el derecho a la contratación automática, pero sólo limitado al estrecho margen de dichas entidades. Sin embargo, el avance de la reforma educativa de la 4T logró hacer pie en la mayoría de estos estados, en donde el gobierno se jacta de “no aplicar evaluaciones punitivas de permanencia” pero si son condicionantes para el ingreso y promoción de la labor docente.
Desde la Agrupación Nuestra Clase nos hemos solidarizado con esta lucha con nuestras modestas fuerzas; consideramos que para fortalecer esta importante lucha la dirección de la CNTE debe de romper la pasividad a nivel nacional para llamar a la movilización y solidaridad hacia las y los docentes. Si estas mesas de trabajo se están llevando a cabo, no es por la “buena voluntad” de las autoridades, sino por la tenacidad y la lucha de normalistas y docentes.
Los sismos de 2017 y la actual pandemia están demostrando en los hechos la profunda crisis del sistema educativo: la falta de personal, el hacinamiento en la escuelas y la carga excesiva de trabajo docente. Por eso opinamos que urgente un plan de construcción masiva de escuelas, contratación y basificación inmediata de todas y todos los aspirantes a la docencia, así como de los interinos y de programas educativos como PRONI.
Un proyecto educativo de esta envergadura se puede financiar sobre la base de cobrar impuestos progresivos a los grandes empresarios, así como del no pago de la deuda externa, que para este año representará una sangría de más de 549 mil mdp para este año.
Respaldar la lucha de las y los normalistas no sólo es por el derecho al trabajo digno, su esencia cuestiona las terribles condiciones en las que se encuentra la educación pública. Defender el normalismo significa defender la educación pública, inclusive más allá del propio magisterio, pues este derecho es una conquista social que se ganó con una Revolución.
En próximos artículos abriremos el debate sobre las estrategias posibles para enfrentar estos ataques y construir una red en defensa de las normales, donde podamos pensar en definiciones políticas para que esta justa lucha pueda vencer y ser un ejemplo para el resto del magisterio y la clase trabajadora.