Desde hace casi una década, el Espacio Cultural Bataclana viene dando pelea dentro del circuito teatral cordobés. Este 13 de marzo, con sala renovada, se prepara para abrir un nuevo año de “Lucha, creatividad y resistencia”. Desde Lid, conversamos con Elina Martinelli y Sebastián “Chala” Schaller, dos de los artistas que le dan vida al espacio.
Jueves 3 de marzo de 2016
¿Cómo surgió la iniciativa de abrir la sala?
Elina: Abrimos la sala allá por el 2007, con el objetivo de generar un espacio donde investigar, aprender y desarrollar aquellas técnicas actorales que no encontrábamos en las instituciones de formación. Desde entonces, organizamos talleres, seminarios, espacios de experimentación, creación y producción. Para nosotros, era un espacio para expresar los cuestionamientos que veníamos realizando en la facultad o el profesorado. Es muy difícil encontrar en estas instituciones la formación de teatro callejero, de circo, o de las experiencias más avanzadas que dieron los artistas en los 70. Nos parece importante cambiar la concepción de artista que impulsa la academia.
Chala: Entonces, intentamos producir un espacio de encuentro con otros artistas y sectores que no nos sentíamos identificados o contenidos con lo que existía en ese momento. Claro que no teníamos idea del esfuerzo que significaba. Si lo hubiéramos sabido, no sé si lo hacíamos. Pero lo hicimos, con mucha ingenuidad e inexperiencia, pero confiando en la búsqueda y en la auto organización. En cuanto a la organización, Zanon, la fábrica recuperada por sus trabajadores allá por el 2001, fue nuestro ejemplo. Nos organizamos como colectivo, en asambleas, buscando ligarnos siempre a los sectores más vulnerables. A los trabajadores en lucha, a los colectivos y movimientos de mujeres. No sabíamos muy bien de qué manera, pero teníamos claro que nuestro arte debía estar ligado a la lucha por cambiar este sistema capitalista. Que el arte no podía adornar esta decadencia que nos toca vivir, sino combatirla. Desnaturalizar eso que nos aparece como dado, pero que nada tiene que ver con las verdaderas posibilidades de la humanidad. No teníamos idea de cómo iba a funcionar, pero teníamos un motor gigante, una convicción firme y la idea de abrir el espacio a quienes compartieran estas ideas generales. O sea, siempre fue un quilombo de gente. Siempre fue complejo organizarnos y ponernos de acuerdo, pero siempre creímos (y lo seguimos haciendo), en la riqueza del caos y de lo colectivo. Porque si te fijás, hoy hay un montón de producciones artísticas de grupos pequeños, o de elencos concertados donde luego de una producción, cada uno sigue su rumbo. Se ha perdido bastante la idea de grupo, de colectivo. Lo cual es bastante lógico, porque es súper complejo llenar la olla cuando te dedicás al arte.
Elina: Digamos que fue una resistencia, bastante terca, que perdura hasta hoy, y está dispuesta a seguir poniéndole el pecho a este sistema que todo lo compra y todo lo vende; y el arte, obviamente no está exento.
Podría decirse que dentro del circuito, Bataclana tiene un perfil bastante claro, ligado a la izquierda y al compromiso político.
Chala: Sí, Bataclana está conformado por militantes del PTS y compañeros independientes. Siempre hemos sido muy amplios con respecto a las propuestas que se programan en la sala. Nos interesa generar el diálogo, el debate; como te decíamos recién, desnaturalizar eso que se nos impuso desde siempre como si no se tratara de una construcción cultural.
Elina: Digamos que la generación de los más “grandes” dentro del espacio, nos formamos en plena posmodernidad. Entonces, siempre tuvimos la necesidad de posicionarnos y de invitar a otros artistas a que lo hagan. Más allá de que acordemos o no política e ideológicamente. Somos una generación que se forjó al calor del individualismo y la indiferencia, y tratamos de generar anticuerpos. Nos encanta ver y percibir una construcción artística que tenga la necesidad de expresarse cuestionando, de ser disruptiva. El arte debe tener una necesidad rebelde. En este sistema absurdo y perverso, no creemos que el arte pueda ser indiferente. Obviamente que promovemos la más absoluta libertad, porque pensamos que el arte debe ser libre, lo más que se pueda dentro de un sistema tan represivo como en el que vivimos. Y por ello mismo, el arte puede ser parte de un motor transformador para que exista una libertad verdadera.
¿Y cómo ha sido esta convivencia entre lo artístico y lo político?
Elina: Y… siempre tensa y compleja. Los tiempos políticos son muy distintos a los artísticos. Para hacer un laburo de calidad, temes que ensayar, a veces mucho tiempo. Aprender técnicas que no se aprenden de la noche a la mañana. Y la política siempre te demanda estar alerta. Ahora mismo, que hay despedidos por todos lados, no podés ponerte a ensayar durante meses, para poner en escena una obra que hable del tema. O sí, pero los trabajadores despedidos necesitan el apoyo de toda la sociedad hoy mismo. Digamos que hacemos lo que podemos y eso tal vez nos ha dado una dinámica a la hora de crear, una agitada dinámica. Podríamos decir “que es todo un arte” crear desde la urgencia. Hacemos nuestras producciones pensando en cómo aportar políticamente, pero también hacemos arte porque sí. Porque expresarse es un acto de rebeldía. Porque mas allá de nuestro arte nos encontramos en cada trinchera de lucha, peleando para construir un sistema adonde el arte esté naturalmente integrado a la vida. Y sabemos que es difícil, pero no imposible; que todas las personas trabajemos 2 horas por días, ponele, y el resto esté destinado a lo que se nos ocurra, al tiempo de ocio, que en otro tipo de sociedad sería una instancia de creatividad plena. Adonde el arte sea parte de la vida y no una cosa allá fuera, practicada por iluminados que tuvieron la posibilidad de formarse.
¿Cómo ven al teatro en Córdoba después de 12 años de kirchnerismo y de la llamada “batalla cultural”?
Chala: El circuito es cada vez más grande. Cada vez hay más grupos y más producciones, y creo que eso demuestra que siempre somos los hacedores los que mantenemos en permanente crecimiento a las disciplinas artísticas y no los estados (sea municipal, provincial o nacional). En las artes escénicas, al menos, esto es muy claro. Después, hay que tener en cuenta que el kirchnerismo fue el gobierno que más plata destinó para cultura. Obviamente, si lo comparas con el menemismo… como dice el dicho: “en el país de los ciegos el tuerto es rey”. Muchos grupos que antes no sabían cómo rebuscárselas, pasaron al frente. No hablo de artistas como León Gieco o Fito Páez, que cobraron obscenidades durante el “proyecto” nacional y popular. Sino de grupos que sólo lograron comer en estos años. Pero, lamentablemente, se generó también una suerte de clientelismo. Una clara pérdida de independencia política. Y el kirchnerismo no dio puntada sin hilo. Generó inteligentemente ese vínculo clientelar. Y lo terrible es que no dejan de ser migajas, más si tenés en cuenta, como dijo Cristina, que los empresarios “se la llevaron en pala” todos estos años. Está buenísimo que todos los estados se hagan cargo de la cultura, como deben hacerse cargo de la salud y de la educación, el bajón es que el artista se vuelva acrítico. Más cuando ese dinero es un derecho y no la compra de su silencio. Y la independencia del poder en el arte es clave. Y eso no significa no tomar posición o no tomar nuestra actividad de manera activa y militante. Como decíamos antes, somos artistas que desde nuestros comienzos nos paramos desde un claro lugar. Pero si esa independencia se ve truncada por una mera cuestión clientelar, ahí se pierde algo que el mismo arte no puede tolerar.
Elina: Nosotros hemos sobrevivido todos estos años con mucha dificultad, pero siempre con dignidad e independencia política del gobierno de turno. Hemos recibido algún que otro dinero (irrisorio), e incluso hemos sido castigados en alguna ocasión por haber realizado una performance que cuestionaba el concepto mercantilista del arte. Claro que fuimos provocadores con nuestra intervención, pero nada más provocador que convertir el arte en una mercancía, así nomas, sin ningún tapujo. Una cosa que se tasa, se vende y se subasta. Horrible.
Este año hay una nueva coyuntura política, ¿cómo ven la situación y qué expectativas tienen desde el espacio para este 2016?
Chala: Se viene un año duro, está claro. Con todos los despidos que hay y la política represiva con la que se intenta avanzar, no va a ser un año tranquilo. A este gobierno se lo enfrenta en la calle. Y es muy importante organizar la resistencia: la bronca organizada. Lo interesante, a mi entender, es que ya no hay doble discurso. Ahora se dicen un montón de brutalidades sin tapujos. Antes mientras te metían la ley antiterrorista, el Proyecto X o Milani al frente del ejército, te hablaban de los derechos humanos. Y mucha gente compró ese discurso, por lo que sea. Porque se la creyó, o porque necesitaba creer en algo.
Elina: Ahora habrá que pelearla con todos los sectores que se pongan de pie. Porque a la derecha no se la enfrenta con discursos, se la enfrenta en la calle, en los espacio de trabajo, de estudio, con acciones contundentes. Porque ellos sí se organizan y no pierden ni un segundo para garantizar sus negocios millonarios a cualquier precio. En “la década ganada” nos bancamos ser los del “sucio trapo rojo” que denunciábamos lo que los medios oficiales no permitían que saliera al aire, así que ahora, ya estamos curtidos. Le daremos pelea a este gobierno que galardona a Tinelli mientras embrutece al pueblo pobre y trabajador.
Chala: Seguiremos en este hermoso camino que elegimos, militando desde el arte. Y si los tiempos que se vienen son de convulsión, la bataclana se vestirá de belleza y de lucha.
El Espacio Cultural Bataclana abre un nuevo año de “Lucha, creatividad y resistencia”, el domingo 13 de marzo, a las 19.30 horas, en Arturo M Bas 1083 de Barrio Güemes de la Ciudad de Córdoba.