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Red Internacional
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Nuestras propias fuerzas

El kirchnerismo terminó de robarle la agenda a la oposición, iniciando una transición derechista y pejotista, ante la pasividad obsecuente de su ala progresista. De esa casta política que administra los negocios de los capitalistas, nada tenemos que esperar las mujeres. Necesitamos poner en pie un movimiento de lucha, de miles de mujeres en las calles y construir nuestra alternativa política: una izquierda de la clase trabajadora, que levante y defienda el programa del Frente de Izquierda y luche por un gobierno de las trabajadoras y trabajadores.

Andrea D'Atri

Andrea D’Atri @andreadatri | Diputada porteña PTS/FIT

Martes 2 de diciembre de 2014

Cuatrocientos millones de pesos es el monto que la presidenta Cristina Kirchner destinó para la refacción de varias iglesias, la semana pasada. ¡Justo lo que andábamos necesitando! Especialmente las familias trabajadoras de todo el país, para quienes no hay bono de fin de año pero sí hay inflación y descuento al salario, porque según el jefe de Gabinete, “filosófica e ideológicamente” es un impuesto necesario.

Este año, la Iglesia no sólo se llevó plata. También se llevó puesto el nuevo Código Civil, una de las últimas banderas del “progresismo K” que terminó transformándose en una reforma reaccionaria dictada desde el Vaticano, donde se instala la definición de persona “desde la concepción” y, al mismo tiempo, se le otorga a la Iglesia Católica un status jurídico privilegiado que la equipara a los órganos del Estado.

El kirchnerismo también le hizo menudo favor a la “operación maquillaje” emprendida por Bergoglio. Asediada por la corrupción y los abusos sexuales, el Papa argentino inició el lavado de cara de la Iglesia y él, que antes había sido un cardenal de oscuro pasado ligado a la dictadura militar, recibe de brazos abiertos a Estela de Carlotto, mientras el primado argentino le pide a los jóvenes que dudan de su identidad que se acerquen a las Abuelas de Plaza de Mayo. Cinismo del más pérfido, para una institución cuya jerarquía fue cómplice de la represión, los secuestros, las torturas y las desapariciones ejecutadas por las fuerzas armadas. Ni el cura que confesaba torturados en los circuitos clandestinos comandados por el genocida Camps, ni el otro que abusaba de menores mientras se enriquecía con los aportes del empresariado menemista han sido expulsados de la Iglesia.

El kirchnerismo se olvidó de la cruzada que Bergoglio emprendió contra la ley del matrimonio igualitario, con la misma rapidez con que olvidó reglamentar la ley de identidad de género para que las personas trans tengan pleno y adecuado acceso a la salud pública. Se apresura en aclarar que los subsidios para personas trans –cuya expectativa de vida no supera los 35 años- es apenas un paliativo que no supera los 2 mil pesos; pero no tiene la misma prisa por resolver su discriminación laboral.

El kirchnerismo hace espamento ante los folletos misóginos sobre HIV que publicó la derecha del PRO, pero se hace el desentendido cuando la presidenta ordena a sus diputadas y diputados acordar con el macrismo que no haya quórum para tratar la legalización del aborto. Se escandaliza porque, cada día, una mujer muere asesinada por la violencia machista; pero no le pesa en su conciencia que, por su negativa, otra mujer más muere cada día, por las consecuencias de los abortos clandestinos.

El kirchnerismo sale presuroso a votar una ley contra la trata de personas cuando miles se manifestaron contra la injusticia que dejó libres a los secuestradores de Marita Verón; tan presuroso como cuando le otorgó aumentos descomunales a las policías extorsionadoras, las que están implicadas en todos los grandes delitos y forman parte, amparan o son clientes de estas redes de trata y prostitución.

El kirchnerismo festeja su “década ganada” al desempleo de la mano de la “compañera Cristina”; pero prefiere no mirar a la cara a la mitad de las mujeres que trabajan en condiciones de precarización, ni a las que, en los últimos diez años, se convirtieron en jefas de hogar cuya vida entera está precarizada, doblando la estadística que existía al comienzo de su gobierno.

La oposición no quiere hacer aspavientos. Ahora que el kirchnerismo terminó de robarle su agenda, iniciando la transición derechista y pejotista ante la pasividad obsecuente de su ala progresista, no tienen con qué diferenciarse. De esa casta política que administra los negocios de los capitalistas, nada tenemos que esperar las mujeres.

Por eso, este año nos viste y nos acompañaste en la defensa de los puestos de trabajo de las familias de LEAR y Donnelley; en la lucha por el derecho al aborto y por la separación de la Iglesia del Estado; nos movilizamos contra la violencia hacia las mujeres y denunciamos la impunidad de las redes de trata. Nos viste y nos acompañaste en estas batallas en las empresas, contra las patronales y la burocracia sindical; en las calles, contra el gobierno y sus fuerzas represivas; en el Congreso y las Legislaturas provinciales, con nuestros diputados y diputadas. Nos viste y nos acompañaste en la organización de comisiones de mujeres en lugares de trabajo y sindicatos, como también de secretarías de género en centros de estudiantes de todo el país, porque igual que vos, estamos convencidas que para quebrar la férrea unidad derechista del gobierno con el Vaticano y toda la oposición patronal, es necesario poner en pie un movimiento de lucha, de miles de mujeres, por nuestros derechos.

El próximo sábado 6 de diciembre seremos miles de mujeres en el acto impulsado por el PTS en el estadio cubierto Malvinas Argentinas (Club Argentinos Juniors), para que el Frente de Izquierda exprese la fuerza de nuestra lucha contra el machismo, los femicidios, las redes de trata, por la legalización del aborto y para que la Iglesia y el gobierno no decidan por nosotras.

Pero también somos concientes de que mientras no rompamos definitivamente las cadenas de la explotación que esclavizan a millones de seres humanos y sobre las que se sostiene este régimen social de miseria, desigualdad y oprobios, las mujeres ni ningún sector oprimido alcanzaremos nuestra emancipación definitiva. Por eso, este próximo 6 de diciembre mostremos que estamos construyendo nuestra alternativa: una izquierda de la clase trabajadora, que levanta y defiende los derechos de las mujeres y la juventud, el programa del Frente de Izquierda y lucha por un gobierno de los trabajadores.


Andrea D’Atri

Diputada porteña del PTS/Frente de Izquierda. Nació en Buenos Aires. Se especializó en Estudios de la Mujer, dedicándose a la docencia, la investigación y la comunicación. Es dirigente del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). Con una reconocida militancia en el movimiento de mujeres, en 2003 fundó la agrupación Pan y Rosas de Argentina, que también tiene presencia en Chile, Brasil, México, Bolivia, Uruguay, Perú, Costa Rica, Venezuela, EE.UU., Estado Español, Francia, Alemania e Italia. Ha dictado conferencias y seminarios en América Latina y Europa. Es autora de Pan y Rosas. (…)

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