Una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) difundida el miércoles indica que Podemos encabeza la intención de voto directo para unas elecciones generales en el Estado español. El Partido Popular (PP), actualmente en el gobierno, sigue siendo la primera fuerza con un 27,5 % de los votos, mientras que el Partido Socialista (PSOE) obtiene el 23,9% y Podemos asciende a un 22,5 %. Izquierda Unida sigue retrocediendo, con un 4,8% según el sondeo.

Diego Lotito @diegolotito
Viernes 7 de noviembre de 2014
Ante la pregunta del gubernamental Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sobre por quién votaría en caso de que los comicios generales fueran hoy, un 17,6 por ciento dijo que lo haría por la formación liderada por el politólogo Pablo Iglesias. Según el sondeo, un 14,3 por ciento de los españoles votaría por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y un 11,7 por ciento por el gobernante Partido Popular (PP).
La encuesta se difundió pocos días después de haberse dado a conocer una encuesta de Metroscopía para el periódico El País, en la cual Podemos aparece como la formación con mayor intención de voto en el Estado español, superando tanto al PP como al PSOE. Los datos del CIS vienen a confirmar esta tendencia.
En cuanto a la estimación de voto de cara a unos comicios que están previstos para 2015, un dato para el cual el CIS cruza variables como simpatía hacia las formaciones y cifras obtenidas en anteriores citas electorales (un ejercicio de previsión conocido como “cocina”), según el barómetro del CIS correspondiente al mes de octubre, el PP sigue siendo sin embargo la primera fuerza política, con un 27,5 %, seguido por el PSOE con un 23,9 % y Podemos, que continúa su ascenso con un 22,5 % de los votos.
Izquierda Unida, la alianza hegemonizada por el Partido Comunista de España (PCE) sigue retrocediendo y queda como cuarta fuerza, con un magro 4,8 %, frente al 8,2% que tuvo julio según el mismo sondeo. La abstención por su parte, cae al 15,7 %.
La corrupción y el crecimiento meteórico de Podemos
Podemos, al que el CIS ya situaba en julio como la tercera fuerza política española con el 15,3 % de intención de voto, ha ido ganando cada vez más apoyo social en el marco de los reiterados y cada vez más graves casos de corrupción, que afectan principalmente a los dos grandes partidos políticos del país, PP y PSOE.
El partido liderado por Pablo Iglesias ha crecido exponencialmente en las encuestas desde el mes de abril, cuando el barómetro del CIS ni siquiera lo recogía como una opción. ("Otros partidos" representaban entonces sólo el 4,3 % en intención de voto que la “cocina” del sondeo dejaba en un 6,6 %).
El estudio previo a las elecciones europeas, elaborado en el mes de abril, situó a Podemos en un 0,8 % en intención de voto que, según el CIS, correspondía a un 1,8 % de estimación. Finalmente, un 7,97 % de los votantes fueron los que finalmente votaron por la candidatura encabezada por Iglesias, que permitió a Podemos conquistar cinco escaños en el Parlamento Europeo.
La realización de las últimas encuestas del CIS, correspondientes al mes de octubre, coincidió con estallido del escándalo de las tarjetas ’black’ de Caja Madrid, mediante las cuales 86 integrantes del Consejo de asesores de dicha Caja de Ahorros se beneficiaron durante más de una década de tarjetas de crédito “b” para gastos reservados, según documentos de la Fiscalía Anticorrupción. Se gastaron nada menos que 15,25 millones de euros entre 1999 a 2012.
El caso afectó especialmente a los representantes del PP y el PSOE en el consejo de administración de la caja de ahorros. Sin embargo, también salpicó a los sindicatos CCOO y UGT, con representación en la entidad, y a Izquierda Unida, también con varios consejeros representantes. Entre ellos, José Antonio Moral Santín, quien fue el qué más gastó de las tarjetas opacas: 456.500 euros.
Sin embargo, el último escándalo de corrupción en el Estado español, la llamada “Operación Púnica”, que puso al descubierto una trama de corrupción aún mayor que la de Caja Madrid en la que están implicados varios políticos del Partido Popular y del PSOE (ya hay 51 detenidos e imputados), no ha llegado a reflejarse en este barómetro del CIS.
Según un estudio realizado en 2013, la sociedad española se sitúa en el segundo puesto mundial en donde más aumenta la sensación de corrupción. Y actualmente en esa dinámica, la corrupción ocupa el segundo lugar entre las preocupaciones de la sociedad por detrás del desempleo.
La nueva trama de corrupción, agudizó el creciente desprestigio de los políticos de “la casta”, como popularizó en sus denuncias públicas Pablo Iglesias y sin duda está en la base del rápido crecimiento de Podemos.
¿El fin del bipartidismo?
Los datos del CIS son interpretados por la mayor parte de la prensa y los analistas españoles como una creciente tendencia hacia el fin del bipartidismo español, dominado desde la transición a la democracia en la década de 1970 por el Partido Popular (y su antecesor Alianza Popular) y el Partido Socialista Obrero Español, los dos grandes partidos del régimen post franquista.
Sin embargo, los datos generan un alto grado de incertidumbre debido a lo que en la jerga sociológica se denomina la “cocina”, es decir, la proyección del voto obtenida a partir de las respuestas del 100% de los encuestados., basándose en múltiples variables (distintas según las encuestadoras) como la experiencia de las elecciones anteriores, la simpatía hacia las distintas formaciones políticas, los resultados de otras preguntas de la encuesta, etc.
Por ejemplo, los resultados de la intención de voto directo del sondeo del CIS muestran que un 19,5% de los encuestados eligió la opción ’No sabe todavía’ y el 2,4% la de ’No contesta’ (la suma es 21,9%). Así, la estimación de voto resulta de la adaptación (la “cocina”) de la intención de voto directo al 100% de los encuestados, intentando predecir el resultado.
El problema de la “cocina” de las últimas encuestas realizadas en el Estado español, y especialmente del último barómetro del CIS, es que los antecedentes electorales de Podemos se reducen a las elecciones europeas del mes de mayo y la volatilidad del voto es altísima, acicateada por los crecientes escándalos de corrupción y las tendencias a la descomposición de los principales partidos del régimen, lo que hacen muy difícil la labor de estimación.
Como dice un artículo publicado en la revista digital JotDown, “estos ejercicios de cocina se han vuelto extremadamente complicados. El clima político actual es particularmente convulso y eso presenta un reto a la hora de hacer predicciones: el voto oculto aumenta, un nuevo partido irrumpe con fuerza, y los indecisos son cada vez más.”
Según el último sondeo del CIS, después de "cocinar" los datos, el ganador de unas elecciones que se celebrasen ahora sería el PP. Sin embargo, una encuesta realizada pocos días antes por Metroscopía para El País, daba por ganador a Podemos. Es decir, un partido con tan sólo 8 meses de existencia.
De acuerdo a esta encuesta Podemos recibiría un 27,7% de los votos, el PSOE un 26,2% y del PP sería la tercera fuerza con un 20,7% de votos.
La gran novedad de la encuesta de Metroscopia, “es que el partido Podemos ha subido, en el último mes, casi diez puntos en intención de voto directa (del 12,3 a finales de septiembre al 22,2 a finales de octubre). Que se sepa, esto no había sucedido jamás”, sostiene el sociólogo Alberto Penadés en un artículo publicado en eldiario.es
“Lo que sabemos del pasado es que si un partido gana o pierde cinco puntos a lo largo de un trimestre estamos ante un movimiento inusual”, agrega.
De lo que se trata entonces es de saber si el ascenso de Podemos es una tendencia que se va a mantener en el tiempo para consolidarse. Por ahora, pareciera que el CIS confirma este movimiento extraordinario en las encuestas, que de mantenerse, sería nada menos que el fin del bipartidismo español.

Diego Lotito
Nació en la provincia del Neuquén, Argentina, en 1978. Es periodista y editor de la sección política en Izquierda Diario. Coautor de Cien años de historia obrera en Argentina (1870-1969). Actualmente reside en Madrid y milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.