El presidente golpista Michel Temer atendió los pedidos de la bancada ruralista y creó una normativa que, en la práctica, dificulta la fiscalización y el castigo de empleadores que cometan trabajo esclavo.
Lunes 16 de octubre de 2017

El ministerio de Trabajo publicó en el Diario Oficial de Brasil una norma que reglamenta la concesión de seguro desempleo a personas rescatadas de trabajo análogo a la esclavitud en Brasil. El texto modifica también la norma que creó el catastro de empleadores que someten individuos a esa situación, la llamada “lista sucia del trabajo esclavo”. Con la normativa, la lista de empleadores de trabajo esclavo solo puede ser divulgada por determinación del ministro de Trabajo, ya no por el equipo técnico responsable, como hasta ahora.
En la práctica, la norma dificulta el castigo de situaciones degradantes flagrantes. La definición de condición análoga a la de esclavitud incluía cuatro elementos: trabajo forzado bajo amenaza de castigo; servidumbre por deuda; condiciones degradantes de trabajo y jornadas exhaustivas. La nueva normativa define que para que sea considerada esclavitud, esos elementos deben estar condicionados al cercenamiento del uso de cualquier medio de transporte por parte de trabajador, buscando aislarlo geográficamente.
Firmada por el ministro Rolando Noguera, la norma establece también que deberá constar “obligatoriamente” en el auto de infracción una serie de materiales para identificar la existencia de los delitos, como copia de todos los documentos que demuestren el trabajo forzado, la jornada exhaustiva, la condición degradante o el trabajo en condiciones análogas a la esclavitud, fotos que evidencien cada situación irregular encontrada y la descripción detallada de la situación encontrada.
Esta última exigencia deberá además estar acompañada de pruebas de: existencia de seguridad armada distinta de la protección del inmueble, impedimento a la movilidad del trabajador, servidumbre por deuda y existencia de trabajo forzado e involuntario por el trabajador.
Al final del proceso administrativo, dice el texto, si se comprueba la procedencia del auto de infracción o del conjunto de autos, la determinación de la inscripción del empleador en la “lista sucia” será del ministro de Estado de Trabajo. O sea, además de dificultar aun más la comprobación del trabajo esclavo, la normativa transforma una decisión de carácter técnico en una decisión política, ya que la decisión de definir si el empleador entrará en la “lista sucia” cabrá al ministro de Trabajo.
Muchos empleadores que mantienen trabajo esclavo son latifundistas ligados a la bancada ruralista, sea por medio de influencia o directamente por ser diputados, y son también los mismos que vienen defendiendo que es “difícil” caracterizar qué es un “trabajo degradantes” o una “jornada exhaustiva”. Eso porque hablan desde sus privilegios, con salarios millonarios y sin tener que trabajar un solo día.
La esclavitud contemporánea no es exclusividad de los latifundistas. Grandes empresarios urbanos también usan la servidumbre, y también serán beneficiados con esta normativa.
El golpista Temer, junto con sus aliados y distribuyendo estos regalos a los políticos para mantener a su base, decreta con esta normativa que la reforma laboral fue solo el comienzo de sus planes para destruir los derechos laborales y hacer cualquier acuerdo y concesión a los políticos para librarse de las denuncias en su contra. Es una nueva muestra de que el trabajo esclavo viene ganando espacio como modalidad del capitalismo brasileño.