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Red Internacional
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24 AÑOS DE LA MUERTE DE JAIME GUZMAN. Nuevo aniversario de la muerte de Jaime Guzman, fundador de la UDI, ideólogo de la Dictadura

Fuente: Memoria Chilena

Nació en 1946. Su preparación previa al Golpe fue lanzar fuerzas para combatir a la clase trabajadora, sus luchas y al marxismo, creando el Movimiento Gremial en 1965 en la Universidad Católica. Murió a tiros el 1 de abril de 1991. Su legado perdura en la UDI y en las herencias de la Dictadura que perviven. Es uno de los responsables de los padecimientos del pueblo trabajador.

Nicolás Miranda Comité de Redacción

Miércoles 1ro de abril de 2015

Hombre de la Dictadura

En una carta manifestó que "personalmente estoy cooperando full-time con el Gobierno (…) Colaboro en una comisión destinada a redactar una nueva Constitución, y también en la organización de la propaganda y la juventud, en la Secretaría General de Gobierno”.

Fue el redactor de la “Declaración de Principios del Gobierno de Chile” que emitió la Junta

Su contribución institucional más perdurable, es la anti-democrática y fraudulenta Constitución de 1980. Fue uno de sus ideólogos, integrando la Comisión formada para redactarla un temprano 12 de noviembre de 1973.

Tal vez mayor fue su contribución para proyectarla. El fundamento de la Constitución del 80’ era hacer de la Dictadura, no una asonada más, sino un acto refundacional. Buscó asegurar una democracia para ricos restringida que excluyera a las organizaciones de izquierda, debilitara el rol de los trabajadores organizados (por ejemplo, prohibiendo que dirigentes sindicales puedan a la vez ser parlamentarios), asegurara (con el sistema electoral binominal) cupos para los mismos que la crearon en una artificial conformación de conglomerados, y afirmara el “Estado subsidiario”, es decir, asistencia para los pobres y grandes subsidios para los negocios de las empresas, todo en la defensa de la propiedad privada.

Se le atribuye también el discurso de Chacarillas que pronunció Pinochet, donde se planteó el carácter de la democracia que la Constitución del 80’ dejaría: “autoritaria, protegida, integradora, tecnificada y de auténtica participación social”.

Las herencias de la Dictadura que la Constitución del 80’ protege institucionalmente, se instalaron a sangre y fuego. Más allá de una crítica menor a Manuel Contreras, Jaime Guzmán fue parte orgánica de la Dictadura. Cómplice político de sus horrores.
Y creó la herramienta para asegurar sus herencias: la UDI. El partido por excelencia de la Dictadura. Cuya razón de existencia es el combate al comunismo, que entendemos como la teoría, la estrategia y el partido de la clase trabajadora para la emancipación de la humanidad de toda explotación y opresión. Escribió lo siguiente: “El comunismo no es un simple error, sino la suma diabólica de todos los errores de la historia, acaso el grado final de la expresión del mal moral en la historia de la humanidad”.

La UDI, herramienta de defensa de las herencias de la Dictadura

La UDI nació en 1983 para completar, por otros medios, la obra iniciada en la dictadura de Pinochet. Se formó y creció al amparo de la esta, desde ODEPLAN, desde la Secretaría Nacional de la Juventud. Sus empresarios, financistas, como el ahora renombrado Grupo Penta, nace de las privatizaciones y de los nuevos negocios que se crearon en esos años oscuros, como las universidades privadas, las Isapres, los nuevos bancos.

Con el fin de la Dictadura, se permitió el reciclaje de pinochetistas, incluyendo represores como el coronel de la DINA, Labbé, para mantenerse en la política nacional como candidatos y después alcaldes y parlamentarios. No es entonces extraño que el grupo dirigente tradicional (Jovino Novoa, Andrés Chadwick, Pablo Longueira, Juan Antonio Coloma) sea conocido como “los coroneles”.

Así, la base que sostiene la UDI es la unión de activistas e intelectuales contra la Unidad Popular (como el propio Jaime Guzmán que fue miembro de Patria y Libertad, y desde la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica fue parte del “paro de los camioneros” de octubre de 1972), funcionarios de la Dictadura (como el ex Ministro de Hacienda, Hernán Buchi), empresarios y nuevos ricos nacidos en aquellos años (como Carlos Alberto Délano del grupo Penta), y represores (como Labbé, ex alcalde UDI de Providencia, o el almirante Arancibia, edecán de Pinochet, ex senador de la UDI). Y, ayudados por medios de comunicación como El Mercurio. Sobre estas bases, se construyó entre las nuevas generaciones que hoy la dirigen y conforman.

Aunque hablan constantemente contra “la clase política”, llamándose a sí mismos “servidores públicos”, lo que quieren con esto es alejar a los sectores obreros y populares de la acción política, haciendo así que esta quede exclusivamente en manos de partidos, como ellos, que defienden fundamentalmente los intereses empresariales en general, y las herencias de la Dictadura en particular.

En lo inmediato, lo que quieren es defender desde la trinchera toda esta herencia, oponiéndose abiertamente a toda reforma, como las que impulsa el gobierno de Bachelet, y todo cambio de fondo como las que demandan estudiantes y trabajadores en las calles desde el 2011.

Ahora, están sacudidos por una crisis parlamentaria, política, ideológica y moral. Pero, están allí.