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Red Internacional
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Nota De Tapa. Martes negro en la City porteña

Un cambio en la reglamentación de la Comisión Nacional de Valores derrumbó las cotizaciones de acciones y bonos. A eso se sumó un nuevo salto en la devaluación del real. La asunción de la nueva cúpula de la UIA fue la oportunidad para exponer la agenda de ajuste de las patronales. ¿Qué expresa este martes negro?

Pablo Anino

Pablo Anino @PabloAnino

Miércoles 23 de septiembre de 2015

Fotografía:DyN

Fotografía:DyN

El 29 de octubre de 1929 se conoce como el “martes negro”. Ese día el Dow Jones se derrumbó 13 por ciento, la peor caída de la bolsa en la historia. La baja de las cotizaciones bursátiles expresaba problemas profundos de la economía. Esa fecha dio inicio simbólico a la “gran depresión” de los Estados Unidos que se extendería durante la década del ‘30.

El derrumbe de las cotizaciones de los bonos y acciones ocurridas en el día de ayer en la City porteña expresan de manera distorsionada los desequilibrios que acumula la economía argentina.

El oficialismo venía haciendo todo lo posible para anestesiar la economía tratando de llegar sin grandes turbulencias al recambio presidencial, evitando que se noten los fuertes síntomas de agotamiento del “modelo”. Pero este martes los cálculos le fallaron.

La Comisión Nacional de Valores (CNV) a través de la Resolución General Nº 646, que será publicada oficialmente el próximo viernes en el Boletín Oficial, estableció que los bonos en dólares se tienen que liquidar al tipo de cambio oficial del Banco Central. Pero se habían montado operaciones de fuga que operaban con la cotización del llamado “contado con liqui” o del “dólar bolsa”. Ambas operaciones constituyen maniobras para hacerse con dólares saltando el “cepo” oficial. A la vez, la CNV dispuso que los activos de los Fondos Comunes de Inversión (FCI) negociados fuera del país también sean valuados en la moneda de emisión al tipo de cambio oficial del Banco Central.

En un comunicado la CNV detalló que “De este modo, se elimina un factor de potencial inestabilidad, a la vez que se acerca de mejor modo la valuación de los patrimonios administrados a las condiciones de valuación de los títulos de acuerdo a su propio nivel de riesgo”. Si la CNV quería eliminar un factor de inestabilidad parece no haber logrado su objetivo.

Como resultado de sus medidas durante el día martes las cotizaciones de los bonos llegaron a derrumbarse hasta cerca del 10%, lo mismo ocurrió con el Merval. Aunque hacia el final de la rueda bursátil algunas cotizaciones se recompusieron cerrando el Merval con una caída de 6,05%, los efectos del cimbronazo continúan.

Lo que ocurre es que de alguna manera los activos financieros venían siendo valuados a un tipo de cambio superior al oficial (ya sea el del “contado con liqui” o del denominado “dólar bolsa”) que incorporaba la devaluación que toda la burguesía reclama. La resolución de la CNV les pinchó la piñata.

Además de unos veinticinco fondos de inversión, detrás de las operaciones de “contado con liqui” está involucrada directa o indirectamente la burguesía nacional y extranjera más concentrada. Hay bancos como el Macro y Patagonia que intermedian en la compra de acciones y bonos en pesos para luego liquidarlos en Nueva York a cambio de dólares.

Pero también las empresas que actúan en Argentina y que cotizan en Nueva York colaboran con este negocio: el Grupo Financiero Galicia, Banco Francés, Banco Macro, Petrobras Energía, Pampa Energía, YPF, Telecom, Edenor, Tenaris, Cresud, Alto Palermo, Transportadora Gas del Sur. Estas compañías se venían beneficiando porque sus acciones eran utilizadas como vehículo de la fuga elevando su cotización bursátil, tanto en Buenos Aires como en Wall Street. Por eso el desarme de posiciones de los FCI que vendieron bonos y acciones durante el día de ayer podría hacer metástasis en el financiamiento del aparato productivo.

Hacia el cierre de esta edición se conoció que la Cámara Argentina de Fondos Comunes de Inversión (CAFCI) convocó a una reunión de emergencia para analizar cursos de acción. Según trascendidos de la reunión habrían participado representantes de los bancos. La resolución sería presentar una queja frente a la CNV. Pero no se descarta que den curso a un amparo en la justicia para suspender la resolución de la CNV. ¿Serán los jueces los que terminen incidiendo en el tipo de cambio? Es visible que los mecanismos de mercado no están funcionando tan bien como suponen los capitalistas.

Un operador confesó a El Cronista que “Estamos como locos, paralizados esperando que la CNV aclare la resolución que prácticamente hace desaparecer la industria de FCI valuada en dólares”. Según algunos analistas la pérdida de valor de las carteras de los FCI llegaría al 40%, que es aproximadamente la diferencia de cotización entre el dólar oficial y el “contado con liqui”.

Aunque fue implementando ciertos controles, el equipo económico dejó correr las operaciones del “contado con liqui” y “dólar bolsa” como una válvula de escape que permitía fugar dólares legalmente. En general las utilizan las multinacionales imperialistas para llevarse sus ganancias o algunos importadores. El poder de imaginación del capital para vaciar de dólares el país le venía ganando al supuesto intervencionismo del oficialismo que tanto “terror” causa al establishment económico.

Esas operaciones expresaban las presiones por una devaluación que anticipan todos los asesores económicos de Scioli, Macri o Massa. Frente a las presiones cambiarias el equipo económico de Axel Kicillof activó o dejó correr varias bicicletas financieras como los bonos “dólar linked” (atados al dólar). Pero la presión cambiaria no se detuvo.

Quizás para resolver esa contradicción, aplicando más medidas de control que le permitan contener el aumento del dólar, la CNV implementó la resolución que desplomó la bolsa. El titular de la CNV, Cristian Girard, salió a tranquilizar: "la medida no tiene nada que ver con alguna necesidad o no de vender títulos por parte de los FCI" dijo. También se mostró dispuesto a revisarla. Pero el tiro ya había salido por la culata.

Brasil y el mundo también se hacen sentir

El Merval lleva tres jornadas de caídas. Es decir, que la medida de la CNV acentuó un retroceso de las cotizaciones que ya estaba en curso.

Un factor central en esa caída del Merval es la devaluación que está practicando Brasil con la economía en recesión y los escándalos de corrupción a cuestas. El enorme ajuste anunciado la semana pasada por el gabinete económico de Dilma Rousseff no logró que los “mercados” retomen la confianza en un gobierno cuya presidenta tiene una imagen positiva que cae más rápido que las cotizaciones en la bolsa de Buenos Aires. Son insaciables y reclaman más ajuste. Este martes la depreciación de la moneda brasileña implicó el salto de la barrera de los 4 reales alcanzando una cotización de 4,05 por cada dólar, una pérdida de 33% en lo que va de 2015.

La situación de Brasil no sólo afecta a la economía nacional a través de la presión que la devaluación del real ejerce sobre el tipo de cambio local, sino también porque la recesión del vecino país está agravando el retroceso en la industria automotriz a ambos lados de la frontera. Como siempre las terminales multinacionales buscan descargar la crisis sobre los trabajadores con despidos y suspensiones. La industria automotriz es sólo un botón de muestra (un botón grande) de los efectos que tiene la recesión brasileña en nuestro país.

Pero en este “martes negro” se conjugaron otros factores como la caída de los mercados mundiales por la debilidad que exhibe la economía China, las incertidumbres sobre qué hará la Reserva Federal de los EEUU con la tasa de interés, el escándalo de Volkswagen y la caída de los precios de las materias primas como el petróleo. Cómo dicen periodísticamente los analistas económicos, hay viento de frente.

Los halcones toman el mando de la UIA

Este martes también asumió la nueva conducción de la Unión Industrial Argentina. El relevo en el mando expresa, además de la rotación habitual, el momento de la economía. Al frente de la central industrial fue ubicado Adrián Kaufmann Brea. Se trata del director ejecutivo de Arcor, una de las principales empresas argentina que extendió sus negocios por el mundo. Estará secundado por Daniel Funes de Rioja de la COPAL, por Luis Betnaza de Techint y Cristiano Rattazzi de FIAT.

Los diarios hicieron notar que desde el año 1990 cuando era presidida por Gilberto Montagna, dueño de la ex Terrabussi, no asumía al frente de la UIA un representante de las grandes corporaciones del país.

Adrián Kaufmann Brea, en sus primeras declaraciones al frente de la UIA indicó que "el único diálogo posible se enmarca sobre la base de reconocer tanto los logros de los años de expansión industrial como también no negar los problemas de una industria que hace cuatro años que no crece ni genera empleo”. Esta definición había sido objeto de una respuesta del ministro Axel Kicillof días atrás.

El director ejecutivo de Arcor, al ser consultado si se puede evitar una devaluación, respondió que "depende del paquete de medidas que se tome" pero indicó que lo que haga el próximo gobierno se debe hacer "de manera tal que no se pierda mercado interno". Y completó la idea diciendo que deberá "tomar las medidas necesarias para salir lo antes posible". No cuesta mucho imaginar que las “medidas necesarias” para los hombres de negocios son arreglar con los buitres, volver a los “mercados”, ajustar tarifas y salarios para recomponer ganancias.

¿Qué expresa este martes negro?

Como reseñamos al principio, el “martes negro” en los Estados Unidos expresó simbólicamente el inició de la “gran depresión”. La caída de la bolsa fue el síntoma de problemas económicos más profundos.

Más allá de las diferencias históricas y de dimensiones, la caída de la bolsa porteña en el día de ayer dejó expuestos fuertes desequilibrios de la economía. La pérdida de reservas del Banco Central y el aumento del dólar “blue” impiden disimular que se agotaron las excepcionales condiciones de superávit fiscal y comercial. Justamente en el día de ayer el INDEC anunció que en agosto se derrumbó el superávit comercial un 95%.

La escasez de dólares se explica por cuestiones estructurales: la deuda es una aspiradora de dólares (unos 200 mil millones en la “década ganada”); el gobierno “enfrió” la economía por la imposibilidad de sostener el ritmo de importaciones que requiere una estructura económica atrasada bajo dominio imperialista, cuyas empresas fugan del país las ganancias. La especulación se desarrolla sobre esa base estructural que el kirchnerismo mantuvo intacta. El agotamiento del “modelo” se conjuga con el viento de frente de la economía mundial. La burguesía reclama ajustar sobre el pueblo trabajador. La clase obrera está llamada a luchar para que la crisis la paguen los capitalistas que la causaron.


Pablo Anino

Nació en la provincia de Buenos Aires en 1974. Es Licenciado en Economía con Maestría en Historia Económica. Es docente en la UBA. Milita en el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). Es columnista de economía en el programa de radio El Círculo Rojo y en La Izquierda Diario.

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