Se conoció públicamente un nuevo documento de la derecha, presentado como “insumo” para la elaboración de su programa. Trae una inesperada admisión, que ilustra su callejón sin salida.
Martes 14 de febrero de 2017
La inesperada admisión
La derecha se la pasó declarando que la Nueva Mayoría erró “el diagnóstico” sobre el que basó su política y programa. Era, además, un tiro por elevación contra las demandas de los movimientos sociales. Recordemos, por ejemplo, que uno de los suyos, José Piñera, trató de tontos a los trabajadores que no “entendían” que el sistema de AFP era lo mejor que podía pasarle.
Sin embargo, en este documento realizan algunas afirmaciones que refutan estas críticas, es decir, admiten, a regañadientes, “el diagnóstico”. Veamos algunas:
*“La República debe ser justa: por eso, nos evoca el imperio del Derecho y la afirmación de que en Chile no debe haber personas ni grupos privilegiados. Gran parte del malestar social de los últimos años tiene que ver precisamente con que los chilenos no están convencidos de que estos nobles ideales se hayan hecho efectivos en la realidad”.
*“Las grandes desigualdades constituyen un problema político de primera magnitud, porque dan origen a dos Chiles incomunicados”.
* “la categoría jurídica y política de los derechos sociales. Se trata, ciertamente, de una noción legítima”-
Bien, admiten la existencia de privilegios, factor del “malestar social”. De las desigualdades, que resulta en “dos Chiles incomunicados”. De la legitimidad de reclamar derechos sociales.
Admiten a regañadientes “el diagnóstico”. Otra cosa son sus soluciones.
Sus soluciones
Dejando de lado las declaraciones políticamente correctas, en los puntos críticos, insisten en su visión de la política, tocando varios de los grandes puntos críticos: rechazan la gratuidad; reivindican el lucro; reivindican “lo público” (un gran debate en el área de la educación) que da base a las millonarias transferencias y subsidios estatales a las empresas; reivindican la focalización, como modo de responder a los “derechos sociales”, es decir, el estado subsidiario; reivindican la “política de los consensos”. En fin, más de lo mismo. Vino viejo en odres nuevos.
Pero lo significativo está, tal vez, en los odres nuevos, en la admisión de “el diagnóstico”.
Su callejón sin salida
Porque esa admisión, ilustra su callejón sin salida. La sociedad cambió. Resurgen, se renuevan, se extienden, demandas largo tiempo contenidas. Y lo hacen con nuevas formas de lucha, movilización y organización, que si bien no se estabilizan, no cesan. Pretendieron negarlo, tapar el sol con un dedo. Su continuidad, se les terminó por imponer. Y plantean las mismas recetas de siempre, no tienen otras: encarnan los últimos 44 años, desde la dictadura a esta parte, son sus más celosos guardianes.
Por eso, los casos de corrupción, Penta, SQM, etc., solo intensifica el callejón sin salida en el que están, las razones más profundas de una crisis que las investigaciones de corrupción solo amplifican su “modelo” está a la defensiva, su defensa choca con las luchas y demandas que florecen renovadas cada vez.