Tras el triunfo del candidato de Chile Vamos el pasado 17 de Diciembre, se abren varias interrogantes, especialmente de lo que pasará con los mínimos derechos sociales como la beca de gratuidad en la educación, también con el tema de la “agenda valórica” que ha marcado importantes debates los últimos meses y se ha caracterizado con reaccionarios hechos políticos como la llegada del “Bus de la Libertad”.
Jueves 21 de diciembre de 2017

“Chile se salvó” era el grito que más destacó entre la celebración del triunfo de Sebastián Piñera en segunda vuelta, para el electorado de Chile Vamos, el país se salvó de la “dictadura gay”, se salvó de la “ideología de género”, pues el ánimo triunfalista de la Derecha no pareció calmarse luego de las elecciones en primera vuelta, donde si bien lograron obtener una buena bancada de diputados, la oposición en este caso no se quedó atrás en el nuevo mapa político, con un centro hundido y una polarización más marcada, no lograrían generar hegemonía.
Por otro lado, José Antonio Kast recorrió varias regiones pidiendo apoyo para que gane la Derecha en segunda vuelta, pero también se mostró con intención de capitalizar sus 500 mil votos formando un partido, lo cual representaría todo un movimiento para darle voz a lo que queda del pinochetismo más reaccionario, una fuerza política nacionalista que se iría en contra de los derechos de las mujeres, de los trabajadores, de la diversidad sexual y que militaría en las calles estas ideas de forma organizada.
Tras años de movilizaciones y con el brutal asesinato de Daniel Zamudio en el año 2012, se aprobó la Ley Zamudio y el Acuerdo de Unión Civil, si bien son avances, tienen bastantes límites, pues la ley antidiscriminación hasta ahora no ha logrado garantizar un freno para los grupos reaccionarios de la ultraderecha y la Iglesia, mientras que el AUC no contempla los mismos derechos que un matrimonio heterosexual.
Ahora con un nuevo gobierno de la Derecha, para Piñera las cosas no serán tan fáciles, ya que las mayores presiones de la coalición son los elementos diversos de la misma, por un lado la parte más conservadora y pinochetista con J. A. Kast a la cabeza y por otro lado el ala más “liberal” de la burguesía representada por Felipe Kast y Ossandón con algunas posturas más al centro. En ese sentido, la presión conservadora que significó un porcentaje importante de la votación en segunda vuelta, no aceptaría que se profundizara en los derechos de las mujeres y LGTB.
Fuera de esto, el oficialismo encabezado por el MOVILH e Iguales no tardó en dar sus felicitaciones a Piñera, incluso indicando que “triunfó la democracia”, mientras que en proceso de campaña dejaron que Guillier se subiera al escenario en la última marcha, lo cual es una acción que solo representa su estrategia de lobby con cualquier gobierno de turno.
En este nuevo escenario político, se hace notar una fuerte polarización, las fuerzas más reaccionarias se expresan ofensivamente contra las mujeres y la diversidad sexual, por eso es necesario construir una alternativa independiente del oficialismo, donde la comunidad LGTBI pueda organizarse y enfrentar a sus históricos opresores: la Derecha y la Iglesia.
Desde la diversidad sexual de Pan y Rosas, proponemos la movilización en las calles para conseguir nuestros mínimos derechos, que hasta el día de hoy nos han puesto miles de barreras para conseguirlos, también la organización en nuestros lugares de trabajo y de estudio para enfrentar cualquier ataque empresarial contra la clase trabajadora, pues sabemos que la unidad entre los oprimidos y explotados es la única forma de enfrentar a la Derecha homofóbica y machista.
El llamado es a sumarse a la diversidad sexual combativa y anticapitalista, a organizar una gran fuerza que no solo se proponga la conquista de sus mínimos derechos, si no mirar un horizonte de una nueva sociedad, pues solo con transformaciones radicales a este sistema de miserias, lograremos nuestra total emancipación y libertad.

Javier Ilabaca
Estudiante de Periodismo, Universidad Central de Chile