El año 2015 se convirtió en el más caluroso que se haya registrado, según anunció la Administración Nacional de los Océanos y la Atmósfera, de los EE.UU.

Santiago Benítez Dr. en Biología - Conicet - @santiagombv1
Sábado 23 de enero de 2016
El año 2015 ha sido el más caluroso desde 1880, fecha en que comienzan los registros sistemáticos. La temperatura media del planeta se ubicó en 0,9°C por encima del promedio del siglo XX. Superó el récord anterior (del año 2014) por 0,16°C. Según datos de la Administración Nacional de los Océanos y la Atmósfera, este fenómeno no fue puntual sino que se extendió temporalmente a lo largo de todo el año y abarcó todo el globo, extremos de temperatura en América Central y el Norte de Sudamérica, Europa, Rusia, Este y Sur de África, el Pacífico Ecuatorial, el Atlántico Norte, el Índico y partes del Ártico. En Argentina, el año 2015 es el segundo más caluroso (luego de 2012) del que se tenga registro, aunque fue el más cálido en muchas ciudades como Rosario, Buenos Aires y Puerto Iguazú. Esto no es un fenómeno aislado, ya que los cuatro años más cálidos en el país han sido 2012-2015.
Diversos fenómenos extremos acompañaron este año, como el huracán Sandra frente a las costas de México, una menor caída de nieve en todo el Hemisferio Norte, disminución de los hielos marinos árticos y antárticos, sequías en Centroamérica, España y Sudáfrica, olas de calor en India, Paquistán, y gran parte de Europa y lluvias intensas, tormentas e inundaciones en Argentina, Paraguay, Brasil, México, EE.UU., China y los habitualmente desérticos Marruecos, Argelia y Yemen.
El récord de temperatura global tiene como principal causa la exacerbación del cambio climático por un fenómeno El Niño extremo. Este último se manifiesta por incremento de la temperatura de las aguas normalmente frías del Pacífico Ecuatorial, frente a las costas de Perú y Ecuador y se asocia con cambios en las condiciones meteorológicas en todo el planeta. El cambio climático también fue noticia en 2015 por el desarrollo en París de la XXI Conferencia sobre Cambio Climático (COP 21), con el objetivo de lograr una reducción en la emisión de gases de efecto invernadero y limitar el incremento de temperatura a no más de 2°C respecto al período preindustrial.
El acuerdo logrado en París, si bien propone metas ambiciosas y fue aplaudido por líderes mundiales, ha sido criticado por la vaguedad de los mecanismos diseñados para implementarlo. En primer lugar, no será un acuerdo vinculante hasta que 55 países, incluyendo a los mayores responsables del calentamiento global, lo ratifiquen. Los modos precisos de lograr los objetivos quedan, además, librados a la buena voluntad de los países firmantes y a mecanismos de "llamadas de atención" para los países que no los cumplan. Los intereses y las propuestas de las comunidades indígenas, que se encuentran entre los principales afectados por el cambio global, no fueron tenidos en cuenta.
Por otra parte, si bien el acuerdo propone limitar el incremento de temperatura en 1,5°C, las metas de reducción de gases de efecto invernadero implican que la temperatura aumentará de todos modos a 3°C, según Greenpeace. Parte de esa contradicción surge de no considerar las emisiones producto del sector comercial, del transporte y militar. Cumplir esas metas implicaría, además, abandonar completamente los combustibles fósiles en el futuro inmediato. En resumen, los mecanismos actuales para enfrentar el cambio climático desconocen al sistema capitalista como la principal causa del problema y por el contrario plantean una solución empresarial de "crecimiento verde". La destrucción a escala global que el cambio climático ya está causando, como planteamos en La Izquierda Diario podría ser el mayor crimen de la clase capitalista y conduce al colapso de la civilización como la conocemos.

Santiago Benítez
Dr. en Biología. Investigador del Conicet. Militante del Partido de Trabajadores Socialistas (PTS).