Tras 11 años de trabajo, hoy se anunció en conferencia de prensa la actualización de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11), que excluyó a la transexualidad como enfermedad.

Néstor Vera Médico.
Martes 19 de junio de 2018
Por medio de una conferencia de prensa el director del departamento de Salud Mental y Abuso de Substancias de la OMS, Shekhar Saxena, anunció la actualización del CIE-11. Dentro de los cambios, destacó que la transexualidad sería sacada del capítulo de enfermedades mentales y pasaría a estar dentro de la categoría de comportamientos sexuales.
Este cambio se produce luego de 11 años de trabajo al respecto y será presentado en la Asamblea Mundial de la Salud de mayo de 2019, para entrar eventualmente en vigencia para en enero del 2022.
La medida fue difundida y saludada por diversas organizaciones LGTBI a nivel internacional, incluyendo el MOVILH, debido a que de esta forma la transexualidad deja de ser considerada una patología, y por tanto elimina cualquier tipo de tratamiento o terapias para la “conversión” que hasta la fecha se encuentran siendo impartida por sectores conservadores de profesionales de la salud mental. Un paso importante que se compara con el fin de la patologización de la homosexualidad en 1990.
A pesar de esto, la categoría de “incongruencia de género” sigue estando dentro del CIE, esto bajo la premisa de garantizar el acceso a los servicios de salud para el proceso de adecuación corporal, debido a que muchos sistemas necesitan de un diagnóstico para poder ser ingresados.
Esto es un triunfo parcial del movimiento LGTBI, que a nivel internacional ha luchado por visibilizar y combatir la opresión especifica que sufren, por parte del sistema capitalista y patriarcal a través de sus instituciones gubernamentales, educativas, de salud, laborales y la iglesia, que mantienen la discriminación, marginalidad, explotación y precariedad.
Aún con este avance en torno a la despatologización de las identidades trans, se mantienen desigualdades en derechos mínimos, como por ejemplo una Ley de Identidad de Género que la derecha junto a la iglesia buscan evitar que avance, lo mismo que una educación no sexista que aborde las diferentes identidades y orientaciones lejos de las coordenadas conservadoras de la derecha y la iglesia.
Pero incluso esta igualdad ante la ley, no implica la igualdad ante la vida, y es que la lucha de la diversidad sexual no se puede limitar a conquistas dentro del régimen capitalista, como pretende el MOVILH o el Frente Amplio, la lucha contra la opresión patriarcal es indisoluble del combate contra quienes concretamente hoy sostienen y reproducen esta opresión, es decir, los empresarios, la derecha y las iglesias.