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Red Internacional
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Migrantes. Obama mantiene cárcel para los migrantes

Se ratificó la política de encarcelamiento (y criminalización) contra las familias migrantes indocumentadas que pidan asilo en Estados Unidos. Así opera el presidente que prometió la reforma migratoria.

Bárbara Funes

Bárbara Funes México D.F | @BrbaraFunes3

Miércoles 5 de agosto de 2015

La mayoría de las familias provienen de Centroamérica. Atravesaron todo México y sobrevivieron al ejército, los agente del Instituto Nacional de Migración y a los cárteles del narcotráfico. Huyen de la violencia de las maras, de los militares centroamericanos –de fama mundial gracias a su brutalidad–, de la miseria, del hambre, de la falta de trabajo y de oportunidades.

Llegan a tierra estadounidense y si piden asilo, los encarcelan. Sarah Saldaña, directora del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su sigla en inglés), anunció que la administración Obama “continuará deteniendo a familias que tratan de ingresar sin papeles al país”. Fueron más de 68 mil los niños que llegaron en 2014 y fueron detenidos por la Border Patrol.

El lunes 3 de agosto venció el plazo determinado por la Corte Federal de Distrito del Centro de California para que los abogados del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por su sigla en inglés) fundamentaran su política de detenciones.

A fines de julio, la corte había dictado, que el gobierno incumple el acuerdo judicial Flores versus Meese de 1997 al encarcelar a niños en centros restrictivos e hizo extensiva la protección a las madres de los menores.

Pero a Barack Obama, que en sus dos campañas presidenciales había prometido resolver el estatus legal de los migrantes, no tiene en consideración ni siquiera las restrictivas leyes de la Corte Suprema.

Fue él quien creó los centros de detención donde están presas las familias migrantes, en pésimas condiciones, con fallas de salubridad y hacinamiento, según se denunció en distintos medios de comunicación. Hasta cinco años deberán esperar las familias migrantes para que algún funcionario de la Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración (USCIS) decida si otorga o no el asilo. Y si la respuesta es negativa, un juez de migración es quien decide sobre el futuro de la vida de los migrantes.

Sectores del partido demócrata cuestionan el encarcelamiento de los migrantes indocumentados. Pero, en realidad, no es suficiente con exigirle al presidente campeón de las deportaciones que libere a los migrantes detenidos.

Sólo se trata de una maniobra para ganar el voto latino, que ha demostrado ser casi definitorio en las elecciones en que llevaron a Obama dos veces a la presidencia. El partido demócrata en el poder es el que deja impunes, junto con los republicanos, a los policías que asesinan y torturan indiscriminadamente a afroamericanos y latinos. Es el que criminaliza a centroamericanos y mexicanos por huir del horror desatado por la colusión entre los funcionarios de gobierno, sus fuerzas represivas y el crimen organizado.

Y aun así, con el estallido de una crisis en el seno del partido demócrata tampoco sería garantía para la libertad de los migrantes.

Como denunciamos en La Izquierda Diario en varios artículos, la criminalización de los migrantes es funcional a los negocios capitalistas. Por un lado, provee de mano de obra barata a las cárceles-maquilas, donde las personas detenidas trabajan por salarios más bajos que los percibidos por trabajadores en China.

Por otro lado, los migrantes sin papeles que están en libertad, viven bajo la amenaza constante de la cárcel y la deportación. Se ven obligados así a aceptar salarios miserables y precarización para poder llevarse un pedazo de pan a la boca. Y son empleados por empresarios como el reaccionario Donald Trump, cuyo odio contra los migrantes llega hasta donde ve la oportunidad de incrementar su fortuna gracias al esfuerzo de los trabajadores indocumentados.

El camino para la libertad y la conquista de derechos sociales, políticos y sindicales para los migrantes es unirse en las calles a los trabajadores precarizados que luchan por el aumento de salarios a 15 dólares la hora. A los miles de afroamericanos que salen a las calles a pedir justicia por sus hermanos asesinados. Sólo la unidad de los de abajo puede torcerle el brazo al gobierno de las trasnacionales.