Octavio Crivaro candidato a diputado nacional por el FIT-U se reunió con los referentes del espacio “Paren de fumigarnos” que llevan a cabo una dura pelea contra los poderosos como Monsanto.
Miércoles 24 de julio de 2019 17:23
Carlos Manessi, Mauricio Cornaglia y Daniel Romano son referentes de dicha organización, que llevan a diario y por toda la provincia una pelea muy dura contra las fumigaciones con agrotóxicos.
Ellos expresaron las consecuencias de este modelo productivo que viene desde el gobierno anterior y se ha profundizado con el gobierno de Macri. Ya conocidas son las catástrofes ambientales producidas por la impermeabilización de los suelos, inundaciones que arrasan con pueblos en la provincia de Santa Fe. Esto se suma a que año a año se necesitan más agrotóxicos para producir ya que el suelo genera resistencia, esto trae más enfermedades para la población y contaminación.
Han presentado innumerables proyectos en la legislatura santafesina para poder alejar las fumigaciones terrestres de las zonas pobladas y prohibir las fumigaciones aéreas, de forma que esto sea el primer paso para la reconversión total hacia la agroecología, sin embargo en la provincia que deja el socialismo de Lisfchitz, lo que ha primado son las ganancias de los terratenientes y las empresas multinacionales, a tal punto que hoy son aproximadamente 700 escuelas las que están expuestas a las fumigaciones.
El candidato a diputado del Frente de Izquierda Unidad agregaba que “este modelo productivo que lleva años en Argentina, pero en Santa Fe genera sus principales ganancias, donde Monsanto y los pooles de siembra impusieron sus reglas con un modelo voraz. Esas ganancias las hacen a costa de la vida de los trabajadores, niños y niñas que habitan los pueblos de la provincia. Las personas sufren las consecuencias en la salud con cientos de casos de cáncer, malformaciones en recién nacidos, sumado a que están obligados a mudarse de los lugares por volverse estos inhabitables. Nosotros decimos que hay que invertir las prioridades, prohibir la fumigación aérea y limitar la fumigación terrestre a mil metros. Rechazamos también el uso de agrotóxicos y las fumigaciones aéreas y terrestres en zonas pobladas, cuyas consecuencias en la salud de la población rural son dramáticas y están documentadas. Con la juventud y las comunidades afectadas decimos: fuera Monsanto Bayer".