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Red Internacional
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BRASIL – OPERACIÓN LAVA JATO. Odebrecht: cinco claves para entender las declaraciones del FBI

Claves para comprender las declaraciones del Departamento de Justicia norteamericano sobre los esquemas de corrupción de Odebrecht que involucran, además de Brasil, a otros 11 países.

Leandro Lanfredi

Leandro Lanfredi Trabajador petrolero | Rio de Janeiro

Sábado 24 de diciembre de 2016

En una rueda de prensa realizada hace pocos días, el Departamento de Justicia norteamericano detalló los aspectos internacionales de los esquemas de corrupción de la empresa brasilera Odebrecht, involucrando a 11 países además de Brasil.

Agradecieron efusivamente la colaboración de Brasil y de Suiza y prometieron que sus “brazos alcanzaran” a personas fuera de las fronteras de su país. Con cara de piedra llamaron al esquema de corrupción de Odebrecht como “el mayor del mundo”. ¿Qué revela este episodio de las conexiones e intereses estadounidenses en la Operación Lava Jato? Desarrollaremos cinco ideas sobre este tema, no tan ocultas, que este episodio revela.

1. Las novedades de la Operación Lava Jato son informadas a la prensa en Nueva York

En primer lugar hay que destacar el hecho novedoso de que una Operación presuntamente conducida de forma independiente en Curitiba, de donde proviene el juez Ségio Moro al frente de las investigaciones, revele sus lazos internacionales en Nueva York y no en el lugar donde supuestamente se llevaron adelante los acuerdos de los testimonios de los “arrepentidos” (personas físicas) y las multas millonarias a cambio de obtener indulgencia (persona jurídica).

El esquema es elogiado por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, señalando que todo fue obra de una intensa cooperación, de producción de documentos enviados por unidades de tareas brasileros y que esta cooperación es un ejemplo para otras operaciones en el mundo.

¿Por qué la Operación Lava Jato permite que sean los EE.UU. quienes divulguen los vínculos corruptos de una empresa brasilera? ¿Se debe a que los brazos de los Estados Unidos podrían alcanzar a los agentes corruptos en Venezuela, Argentina, Angola y otros países citados y Brasil no podría hacerlo? O, ¿qué ganan los EE.UU. con esto?

Hemos escrito sobre cómo se realizaron cursos en los EE.UU. con participación de agentes judiciales brasileros, especialmente el juez Sérgio Moro. También hemos mostrado cómo hay afinidades ideológicas del juez brasilero con los intereses estadounidenses. Este tipo de sospecha comienza a ganar volumen e incluso un importante analista de los grandes medios como Merval Pereira, de la red O Globo, dedica una columna reciente para tratar de decir que poco importan los cursos realizados en EE.UU. Podría ser poco importante pero ¿sería sólo una extraña coincidencia que la "novedad" sea anunciada en ese país y no en Brasil?

2. ¿El mayor caso de corrupción del mundo? ¿El mayor pago por indulgencia de la historia?

Con esta grandilocuencia se anunció el acuerdo en los EE.UU. ¿Sería el esquema de Odebrecht superior al de DaimlerChrysler de 2010 que implicó la confesión de sobornos en 22 países y tuvo que pagar una multa de sólo US $ 195 millones? Si tomamos en consideración el número países, la empresa alemana sale ganando en relación a la constructora brasilera, pero ella no fue penada con la misma "convicción".

¿Y los numerosos casos de empresas como Siemens y Alstom, involucradas en la participación de esquemas de corrupción en el subterráneo de San Pablo? Sólo en esquemas de corrupción en Argentina e involucrando el sistema financiero americano la empresa Siemens tuvo que desembolsar US$ 1,5 mil millones como indulgencia.

¿Sería el esquema de Odebrecht superior a los de la empresa de navíos-sonda holandesa SBM que incluye sobornos en varios países, solo en Brasil por más de R$ 100 millones? ¿O sería mayor que la suma de esquemas de corrupcion de la Halliburton en Nigeria y muchos otros países?

La diferencia radica en la sentencia aplicada a Odebrecht/Braskem (ahora sí, la mayor de la historia) de 3,5 mil millones de dólares. De este total casi el 15% será arrebatado por los EE.UU. (siendo el 10% por el valor Odebrecht y 15% en valor de Braskem).

La novedad del valor de la multa y los países citados en las declaraciones de los arrepentidos dan otra pista, no tan oculta del episodio.

3. Odebrecht un obstáculo para las empresas estadounidenses en América Latina

De acuerdo con un anuario estadístico de las empresas participantes en el multimillonario mercado global de "contratos públicos", Odebrecht sería la 13ª mayor empresa en valores de contratos en el año 2015. De los EE.UU., por encima de ella se encuentran solo la Bechtel y la texana Fluor.

¿Dónde se concentran los contratos globales de Odebrecht? Especialmente en los otros once países citados en las declaraciones: Angola, Argentina, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Mozambique, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela. En algunos de estos países, como Venezuela, la empresa Odebrecht lleva adelante gigantescas obras, como la nueva línea del subte de Caracas, objeto de interés especialmente en una Venezuela post-Maduro.

La relocalización de los EE.UU. y sus compañías en su histórico "patio trasero" pasa no sólo por un cambio geopolítico, el cambio de gobiernos para obtener un mayor alineamiento con el país del norte, sino también por la "revisión de contratos". Una multa de mil millones de dólares, fuera de los padrones de "indulgencia", y acaparar información para poder minar esas operaciones son funcionales para que empresas como Bechtel, Fluor y otras, puedan sustituir los esquemas de corrupción con rostro brasilero por los tradicionales esquemas yankis.

4. La mirada atenta sobre Odebrecht y ojos cerrados frente a las empresas extranjeras

En los primeros meses de funcionamiento de la Operación Lava Jato exponíamos algunos de los intereses de los “dueños del mundo” en la misma. Señalábamos cómo en la declaración como arrepentido del ex director del área internacional de Petrobras, Cerveró, se citaba a empresas extranjeras que participaron en el cartel de Petrobras. Los denunciantes mencionaron explícitamente sobornos de la sueca Skanska (8º en el mundo de acuerdo al ranking antes citado) y la Technip Francés (6º en el mismo ranking). Curiosamente ni en los EE.UU. ni la Operación Lava Jato dieron la mínima atención a la participación de estas empresas. ¿Será porque deben preservarse para poder competir en las licitaciones que se realicen en el país?

Obstaculizando o eliminando directamente la participación de empresas como Odebrecht puede asegurarse no solo el mercado brasilero sino también el de Venezuela y otros países a la competencia extranjera. Se puede ayudar a reemplazar los esquemas de corrupción actuales por otros.

5. “Haremos un acuerdo de modo que vuelva a su mansión y retome sus negocios”

Esta frase podría haber sido dicha en Nueva York o en Curitiba. Pero no es necesario, es así cómo la Operación Lava Jato funciona. A quiénes condena y a quiénes no. Odebreht si, Technip no... El hecho de que novedades de esta envergadura sean anunciadas en los Estados Unidos muestran cómo el combate al llamado “mayor esquema de corrupción de la historia” es una farsa. De los Estados Unidos con sus golpes de estado y guerras en diversos países del mundo para promover sus intereses estratégicos no se podría esperar otra cosa.

Se paga una multa millonaria a cambio de indulgencia y hechas las declaraciones acordadas de los arrepentidos, todo vuelve a su normalidad. Puede ser que sus negocios sean reestructurados como parece indicar el futuro de Odebrecht, perdiendo probablemente sus vínculos internacionales, teniendo que “contentarse” con competir en Brasil y ya no en otros países latinoamericanos. Pero continúa su “buena vida”, luego de haber pagado el tributo imperial.

Los nuevos episodios muestran cómo no será de las manos de la Operación Lava Jato y del FBI que se conocerá la verdad, mucho menos se dará un verdadero combate a la corrupción. Esto pasa por el juzgamiento no de jueces como Sérgio Moro sino por jurados populares para todos los casos de corrupción, confiscación de los bienes de los corruptos y corruptores y la estatización de las empresas bajo control de los trabajadores, para garantizar que no sean ni los Odebrecht ni los imperialistas los que se enriquezcan con las obras públicas.