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Red Internacional
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Lucha de clases. Ola de huelgas en refinerías, energía y puertos de Francia: ¿cómo sigue la batalla de las pensiones?

Mientras se prepara una nueva jornada de movilizaciones para el 31 de enero convocada por la Intersindical, este jueves 26 se sintieron con fuerza las huelgas del sector petrolero, energía y puertos.

Viernes 27 de enero de 2023 06:40

Este 26 de enero, varias centrales sindicales salieron a la huelga contra la reforma de las pensiones. A la convocatoria de huelga de todos los sindicatos de la CGT en la rama petrolera, convocada inicialmente por 48 horas, se sumaron la CGT Energie [Energía] y la CGT des Ports et Docks [Puertos y estibadores]. Estos sectores ya habían protagonizado una jornada de huelga importante en las petroquímica y refinerías de petróleo, el pasado el 19 de enero.

La huelga paralizó el estratégico puerto de Le Havre, bloqueado por los trabajadores portuarios. Varias centrales nucleares e hidráulicas se declararon en huelga, convocadas por la CGT Minas-Energías. Mientras que la huelga en cinco refinerías provocó el cese de todos los envíos de combustible, en particular a los sitios de Normandía, La Mède y Donges.

Desde la CGT Energía, además, dieron un gran ejemplo de propaganda por la acción, para aumentar el apoyo de la población a la huelga. Las asambleas de los trabajadores en varias ciudades votaron distribuir energía gratuita para hospitales, escuelas, bibliotecas y otros servicios públicos durante las jornadas de huelga. A su vez, para pequeños comercios, como las panaderías artesanales, la tarifa reducida en un 60%. Así lo anunció uno de los dirigentes de CGT Energía en las cadenas de televisión. Una muestra de la capacidad que tiene la clase trabajadora en sectores estratégicos como la energía para “resolver” grandes demandas de la población, como es el problema del aumento de las tarifas eléctricas.

La jornada del 26 estuvo protagonizada por varios sectores que defienden la necesidad de una huelga renovable o prorrogable para derrotar al Gobierno. Mediante este método, que suelen utilizar los sindicatos en Francia, una huelga que se extiende por varios días (48 o 72 horas), puede renovarse o prorrogarse más tiempo, mediante la decisión de las asambleas. Esto permite ir extendiendo la huelga, a la vez se mide la relación de fuerzas para doblegar al gobierno o las patronales.

Un representante sindical de CGT Energies 33, Jean-Manuel, explicaba así el estado de ánimo general en su sector: “La fecha del 31 de enero está demasiado lejos. Por eso hoy estamos en huelga ante el llamado de nuestra federación y queremos plantear la perspectiva de la huelga prorrogable hasta que el gobierno retire este nefasto proyecto”. Ese mismo día, la asamblea general de ese sector votó la huelga renovable a partir del 31 de enero.

En el mismo sentido, Martial, sindicalista de la CGT y trabajador de Enedis Mérignac en Burdeos, señalaba la necesidad de “unir a diferentes sectores, unir y acercar las luchas”. Para eso, organizaron acciones hacia otros sectores, con el objetivo de sentar las bases de la coordinación local.

La jornada de este jueves 26 formaba parte de un calendario de huelgas marcado por los trabajadores de las refinerías, quienes, desde el 11 de enero, plantearon la necesidad de una huelga renovable para hacer retroceder a Macron. Un calendario que fue asumido el 20 de enero también por la CGT-Energie. En el sector ferroviario, los sindicatos CGT y Sud Rail de la empresa nacional de trenes SNCF anunciaron una huelga para el 7 y el 8 de febrero. Este sector también sostuvo una huelga con mucho seguimiento el pasado 19 de enero.

A su vez, en varias universidades nacionales hubo en estos días asambleas de cientos de estudiantes para preparar la participación en la jornada del 31 de enero. Desde Le Point Levé [El puño en alto], agrupación impulsada por Révolutión Permanente, vienen impulsando la unidad obrero estudiantil y la autoorganización para participar en la batalla de las pensiones. Porque se trata del futuro de gran parte de los estudiantes, que enfrentan también la precariedad laboral y las dificultades para estudiar.

¿Movilizaciones aisladas o plan de lucha para derrotar a Macron?

Sin embargo, desde la Intersindical, que reúne a las ocho principales centrales sindicales francesas, solo han anunciado hasta ahora una jornada de movilizaciones el 31 de enero. Su política es convocar movilizaciones aisladas, algo muy diferente a un verdadero plan de lucha. Así lo explica Arthur Nicola en Révolution Permanente: “La intersindical hasta ahora solo convocó a una jornada de movilizaciones para el 31 de enero, luego de la histórica jornada del 19 de enero. La intersindical apuesta a la debilidad institucional de Macron, para que este retire la reforma solo por la presión de estas movilizaciones masivas. Por el contrario, las convocatorias a huelgas de 24 o 48 horas por parte de las refinerías, los trabajadores de la energía y empresas de gas tienen la gran ventaja de plantear la cuestión de sostener la huelga en el tiempo”.

Es decir, mientras que la Intersindical apuesta a movilizaciones sin continuidad para presionar al gobierno, algunos sectores obreros más combativos están llevando adelante medidas más duras y sostienen la necesidad de huelgas renovables para paralizar sectores estratégicos de la economía. Mediante las huelgas prorrogables, al apuntar a las ganancias capitalistas, aumenta el poder de fuego de la clase trabajadora.

En este contexto, desde Révolution Permanente vienen planteando apoyar las convocatorias de estos sectores combativos, como un punto de apoyo para defender la necesidad de generalizar un plan de lucha basado en huelgas prorrogables. Esta es la única forma de construir las bases de una huelga general y derrotar a Macron. Esto es importante, también, porque la extensión del movimiento es la única forma de que las huelgas de la CGT del Petróleo y la CGT de la Energía no queden aisladas.

Hasta ahora, otros sindicatos como el transporte interurbano (RATP), educación o correos no se han sumado a esta perspectiva de huelgas renovables. Si se sumaran al movimiento huelguístico, junto con las refinerías y el petróleo, podría cambiar todo y la posibilidad de derrotar a Macron estaría más cerca.

Por eso, desde Révolution Permanente vienen peleando en diferentes sindicatos por esa perspectiva: “para sumar a otros sectores del movimiento obrero, a los trabajadores precarios y a la juventud. Para hacer que el próximo 31 de enero sea una jornada de huelgas con más fuerza que la del 19 y especialmente para preparar una huelga renovable a partir del 6 de febrero. Para ello, serán decisivas las acciones para buscar solidaridad hacia los demás sectores del movimiento obrero, así como una política de asambleas interprofesionales [que agrupan a diferentes sectores obreros], que permita sentar las bases para la coordinación local entre los sectores.”

Un gran ejemplo en este sentido han sido los sindicatos de la zona portuaria de Le Havre. Allí, desde la CGT se ofrecieron para visitar escuelas secundarias y universidades durante la jornada de huelga, para llamar a la acción al movimiento estudiantil. “Un ejemplo a seguir y multiplicar hacia otros sectores -maestros, trabajadores eventuales, subcontratistas, empresas privadas, etc.- para superar las estrategias derrotistas de la burocracia. ¡Solo ganará un amplio movimiento huelguístico renovable!”, sostienen desde Révolution Permanente.