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Red Internacional
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Educación. Operativo Aprender: Cambiemos lleva la justificación de la violencia policial a las escuelas

En medio de las campañas mediáticas y gubernamentales de legitimación de la mano dura, una de las preguntas hacía referencia a una situación de violencia institucional.

Laura Bogado

Laura Bogado Trabajadora Hospital Posadas. Integrante del CDP de la Cicop por la Lista 5

Jueves 20 de octubre de 2016 17:18

Operativo Aprender. Caso a resolver: Román presentó un recurso de Habeas Corpus porque recibió una golpiza a la salida de un recital por parte de la policía. Al ingresar a la seccional policial los agentes atribuyeron los golpes al hecho de haber cometido un robo y lo detuvieron. La primer imagen que se viene a la cabeza es la de Ismael Sosa, asesinado por la policía cordobesa a la salida de un recital de La Renga y la de Walter Bulacio, asesinado en una razzia policial en las afueras de un recital de Los Redondos.

Pero el “operativo” sigue y la lógica reaccionaria se agrava cuando vemos que la primera posible respuesta es que Román no puede reclamar porque estaba robando. Para quienes nos organizamos contra la violencia institucional sabemos que esto no es ingenuo. Y acá es necesario poner sobre la mesa dos cosas.

En primer lugar es un intento de justificación sin tapujos de la violencia policial, algo que en Rosario conocemos muy bien con las cientos de denuncias por apremios ilegales y las decenas de casos de gatillo fácil que se suceden todos los años, siendo las fuerzas santafecinas una de las policías más bravas del país.

Una violencia que se sucede a lo largo y ancho del país, bajo todos los gobiernos constitucionales desde la vuelta a la democracia a esta parte y que está teledirigida hacia un sector de la juventud de los sectores populares. Una violencia ejercida por fuerzas del Estado que intenta amedrentar a los sectores más vulnerables de esos jóvenes que se niegan a ser parte de los circuitos delictivos bajo el comando de esas mismas policías, como ocurrió con Luciano Arruga.

En segundo término: ¿es posible acaso justificar que un policía amedrente y muela a palos a un pibe que sale de un recital? Para el Ministerio de Educación parece que si robaste sí. Lo que se olvidan los ideólogos de tan geniales preguntas y respuestas es que independientemente de lo que estaba haciendo la víctima, es violatorio de las convenciones sobre Derechos Humanos reconocidos por la Constitución Nacional, lo cual no enseña la evaluación. Pero salgamos de los artilugios legales.

También sabemos que ese mismo discurso es el que utilizan las fuerzas policiales y el propio Gobierno para justificar el gatillo fácil y la represión: como cuando nos quisieron hacer creer que Franco Casco, asesinado por la Policía, estaba intentando meterse en una casa a robar y por eso lo metieron en cana antes de que su cuerpo sea encontrado en el Paraná; o como cuando nos dijeron que Gerardo "Pichón" Escobar estaba intentando abrir autos a la salida del boliche La Tienda antes de correr el mismo destino en manos policiales. La policía y el Estado necesitan justamente armar un relato acorde para que la violencia y la muerte se justifiquen.

Pero todavía resta decir algo más. Lo que tampoco enseña la pregunta es qué es un habeas corpus, sino más bien confunde, y para quienes defendemos los derechos humanos y todos los días acompañamos a las víctimas del gatillo fácil y la violencia estatal nos resulta una provocación. Habeas corpus es lo que tuvieron que pelear las Madres ante la justicia cuando desaparecían y torturaban miles de militantes políticos y sindicales en la última dictadura cívico militar. Habeas corpus es lo que familiares y organismos de derechos humanos, organizaciones sociales y políticas presentaron ante las desapariciones de Julio López, por Luciano Arruga, por Franco Casco, por Gerardo Escobar. Habeas corpus que se presentaron en todos los casos dónde el mismo Estado mediante sus fuerzas represivas violó los derechos más elementales, empezando por el derecho a la vida y la libertad.

Por eso, en nombre de todos ellos, no nos quedamos callados ante preguntas mal intencionadas que buscan justificar y legitimar el terror y la represión, en un contexto político dónde los discursos de mano dura aparecen por todas partes.

Parece que la palabra operativo en el nombre de las jornadas es toda una declaración de intenciones. Es un operativo, sí. No sólo para culpabilizar a docentes y estudiantes de la situación de la educación pública. Es también un verdadero operativo ideológico para justificar la represión estatal de ayer y de hoy.