Hace unas semanas fueron elegidos los convencionales, elecciones en las que los partidos del régimen se llevaron una sorpresa y la deslegitimación de la derecha, la ex Concertación, y los partidos tradicionales llevó a que fueron los gran derrotados de las elecciones, teniendo a una derecha que no alcanza ⅓ y a decenas de convencionales independientes de izquierda.
Lunes 14 de junio de 2021
Hace unas semanas fueron elegidos los convencionales, elecciones en las que los partidos del régimen se llevaron una sorpresa y la deslegitimación de la derecha, la ex Concertación, y los partidos tradicionales llevó a que fueran los gran derrotados de las elecciones, teniendo a una derecha que no alcanza ⅓ y a decenas de convencionales independientes de izquierda.
En este escenario, la nueva “Vocería de los pueblos” ha señalado su posición de que la Convención Constitucional no se rija bajo las antidemocráticas normas que zanjó el Acuerdo por la Paz del 15N, que firmaron representantes de partidos desde el Frente Amplio hasta Renovación Nacional. Es importante recordar que este acuerdo firmado entre cuatro paredes no representa la voluntad de la clase trabajadora, la juventud y los pueblos originarios, pues limita la capacidad de discutir aspectos estructurales que sostienen la herencia de la dictadura en la Constitución como lo son los tratados internacionales, el derecho al agua, vivienda, pensiones dignas y derecho a educación gratuita, libre y de calidad.
Quienes somos parte de la agrupación de jóvenes anticapitalistas Vencer no podemos más que estar de acuerdo con esta posición y estamos a total disposición de esa pelea. No tenemos por qué respetar las normas de un régimen que fue cuestionado masivamente desde el 18 de octubre. Sabemos que este proceso existe sobre la impunidad a las más terribles violaciones a los derechos humanos, que tienen de responsables a los personeros de este Gobierno, partiendo por Sebastián Piñera; así como sobre la prisión política de cientos de compañeros y compañeras por luchar en la rebelión.
La convención no solo debe desconocer el Acuerdo del 15N, también debe decretar la libertad inmediata de las y los presxs políticxs y votar que Piñera se vaya. Por eso, hacemos un llamado amplio a los Constituyentes electos de la izquierda extraparlamentaria, independientes y representantes del pueblo, movimientos sociales, así como también del Frente Amplio y el Partido Comunista, a que el primer día de Convención Constitucional se decrete la libertad de todxs los luchadorxs de la revuelta y mapuche.
Mientras tanto, la derecha, la ex Concertación y los partidos de estos 30 años, no han hecho más que negarse a tal llamado. El Gobierno dijo directamente que es “ilegal”. Sectores reaccionarios trataron la propuesta hasta de terrorismo. Y la DC Yasna Provoste salió a señalar que “el Acuerdo por la Paz es el que establece el cronograma constituyente (…) tenemos que respetar las leyes que actualmente nos rigen”. Es hipócrita cómo defienden sus normas hablando de “democracia”, cuando son los mismos que impulsaron la dictadura militar en Chile y en ese período como en democracia, se llevaron a cabo cientos de vejaciones a los Derechos Humanos contra la juventud, las mujeres y el pueblo trabajador.
Es por esta enorme negativa de parte de los partidos del régimen, que creemos que sólo con la fuerza de la organización y movilización será como podremos enfrentar las normas antidemocráticas, imponer estas medidas y hacerle frente no solo a estos partidos sino que a los empresarios y sus poderes que, desde las alturas, buscan que nada cambie para seguir enriqueciendo sus bolsillos a costa de la precarización de la mayoría, así como lo han hecho las familias multimillonarias de los Fontbona-Luksic, Piñera, Ponce Lerou, Angelini y Saieh, durante la pandemia.
En esta perspectiva es que en la Universidad de Chile nos hemos hecho parte de impulsar instancias de organización estudiantil como es el Comité de Movilizadxs del Campus Juan Gómez Millas, buscando retomar una de las tradiciones más importantes de la juventud y el movimiento estudiantil, que desde liceos y universidades se preparó para cada movilización en la revolución pingüina del 2006 y durante las enormes jornadas del 2011. Queremos retomar esa tradición de asambleas democráticas y decisiones desde la base, de coordinación con trabajadores, pobladores, activistas, y de movilizaciones en conjunto, porque vemos que ahí hay un enorme potencial que puede realmente enfrentar al Gobierno y a este régimen de los 30 años.
Con este mismo objetivo, somos parte de Coordinaciones de jóvenes, trabajadores y pobladores, en Puente Alto y en San Miguel, donde nos organizamos contra la represión, por la libertad de lxs presxs políticxs y por derechos laborales como los de trabajadores de la salud que con agobio, mala infraestructura y carencia de implementos han estado en la primera línea enfrentando la pandemia. Hoy esto se refleja en el Hospital Barros Luco, en San Miguel, donde llevan días de movilización por el derecho a días de descanso y exigiendo mayor implementación de personal para enfrentar el agobio.
Como juventud hemos comprobado en las calles que nuestra fuerza unida con la de la clase trabajadora ha sido clave para ganar terreno en la lucha por conquistar nuestras demandas. El mismo paro del 12 de noviembre que motivó el Acuerdo por la Paz fue un ejemplo vivo de esto, la paralización estratégica de la producción es un elemento decisivo para lograr dar golpes fuertes a un gobierno debilitado y puede, en momentos álgidos de lucha en las calles, poner en la cuerda floja a un gobierno cuestionado como lo es el de Piñera.
Creemos que ese es el camino para realmente pelear por las demandas que abrimos en octubre de 2019, y que la convención no solo se limite a redactar una nueva constitución, sino que sea soberana, es decir, que decida por sobre los viejos poderes que hoy lo hacen, destituyendo a Piñera o legislando inmediatamente un ingreso universal de emergencia de 600 mil para todos; que instituya un salario y pensión básica de este valor, que ponga fin a las AFP reemplazándolo por un sistema universal de pensiones. Que imponga impuestos extraordinarios a banqueros, mineras y grandes fortunas. Que destituya a los jueces que colaboraron con la dictadura y la impunidad actual e instaure elección popular de jueces. Que baje inmediatamente las dietas de los políticos para que ganen como una profesora.
Y sabemos que los grandes poderes se opondrán, no solo por medio de sus instituciones como el TC, sino también por medio de la fuerza, por medio de instituciones como Carabineros, Fuerzas Especiales y Militares. Por eso, estas peleas deben darse con movilización, partiendo en el llamado de este 17 de junio que hacen amigos y familiares de presos políticos, para que sea una jornada de protesta efectiva, solidarizando con las luchas que se están dando como la de Hospital Barros Luco, y preparando el camino para un paro nacional que comience el primer día de la convención. La CUT, el Colegio de Porfesores, la Cones, la Confech, deben dejar su pasividad y estar a la altura de las demandas populares impulsando la lucha en las calles.
Solo así, retomando el camino que abrió la rebelión y mediante la huelga general, podremos enfrentar a esos viejos poderes que no quieren que nada cambie. Las nuevas generaciones sabemos de eso, cuando en esos días de revuelta vivimos la cruda represión que dejó mutilades oculares, torturados, asesinados y presos políticos. Y sabemos que solo esa fuerza enorme en las calles nos permitió debilitar a Piñera. Hoy la derecha y la ex Concertación nos intentan vender humo, llamando diálogos de unidad mientras se mantiene la misma impunidad; y no solo eso, el FA y el PC tienen un discurso de cambio pero sacándose fotos con la centro izquierda demuestran que mantienen ilusiones en que serán los acuerdos con esos partidos los que permitirán conquistar nuestras demandas. La verdad es que cualquier medida que vaya contra sus intereses la resistirán.
Para quienes nos organizamos en Vencer, no será el camino de acuerdos y consensos con los viejos partidos del régimen lo que nos permitirá avanzar, tampoco será la espera a males menores que poco y nada han hecho por nosotrxs y nuestras familias. Creemos que debemos preparar nuestra fuerza para la lucha y para la más amplia coordinación con lxs trabajadores y el pueblo pobre. Así como pelea la juventud en Colombia, en Palestina y cada rincón del mundo que este último tiempo se ha levantado. No solo para presionar por algunas migajas sino que para echar abajo toda la herencia de la dictadura, derrotar a los poderes reales como los empresarios o la policía, en la perspectiva de la huelga general para pelear por acabar de raíz con el capitalismo-patriarcal y por una sociedad donde gobiernen las y los trabajadores.
Por eso nos organizamos, impulsamos coordinaciones y comités y nos unimos en cada batalla a la clase trabajadora y lxs oprimidxs, enfrentando en el camino a aquellos dirigentes de sindicatos, federaciones o centros de estudiantes que le han dado la espalda a nuestras demandas. Lxs jóvenes trabajadorxs y estudiantes debemos tener claro que solo organizando la movilización junto a sindicatos, gremios, coordinaciones, centros de estudiantes y federaciones podremos hacerle frente y derrotar al Estado chileno con su policía y militares manchados con sangre de pobres por defender los intereses quienes viven en las 3 comunas del rechazo. Solo así podremos conquistar una vida que merezca ser vivida. Donde la explotación y la miseria capitalista termine y sea el conjunto de la clase trabajadora quien gobierne, o sea la mayoría.