×
×
Red Internacional
lid bot

MILITAR PROCESADO. Orlando Carter Cuadra procesado por homicidio de Bautista Van Schouwen y Patricio Munita

El Ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago Mario Carroza, procesó al general del Ejército en retiro Orlando Carter Cuadra, como autor del homicidio calificado en el caso de Bautista van Schouwen Vasey y Patricio Munita Castillo, ambos militantes del MIR asesinados en diciembre de 1973.

Natalia Cruces Santiago de Chile

Domingo 10 de enero de 2016

Bautista van Schouwen era del Comité Central del MIR y fue detenido el día 13 de diciembre en la Parroquia Los Capuchinos, ubicada en la calle Catedral 2345, por un grupo de carabineros y civiles. En esa misma detención cayeron Patricio Munita y el sacerdote Enrique White, quién los había ayudado dando refugio pero que también indicó a un militar amigo y pariente sobre el paradero de los jóvenes, pensando que los podría ayudar a salir del país.

Van Schouwen, al igual que otros importantes dirigentes del MIR, era intensamente buscado por los servicios de inteligencia, que incluso había ofrecido una recompensa a quién entregara sus datos.

Según informe la resolución del juez, luego de ser detenidos fueron conducidos a un lugar indeterminado, pero “el 13 o 14 de diciembre, alrededor de las 06:30 horas, el teniente Orlando Carter Cuadra, de dotación de la Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes, que comandaba una patrulla militar, les ejecuta en la Avenida Quilín con Américo Vespucio y deja sus cuerpos abandonados en el lugar, sin dar cuenta de ello a sus superiores ni las autoridades respectiva”.

Sus cuerpos fueron enterrados de manera clandestina en el Patio 29 del Cementerio General, en las tumbas 2335 y 2336, hasta el año 1991, “estableciéndose de sus protocolos de autopsia números 3950 y 3951, que las causas de muerte lo fueron a raíz de múltiples herida de bala con salida de proyectil con fecha de defunción el día 14 de diciembre de 1973”. En el caso de Munita “es sepultado en el Cementerio Católico de esta ciudad, en tanto que los restos de Bautista von Schoewen Vasey, son incinerados en el Cementerio General por agentes del Estado”.

La justicia establece el delito de “homicidio calificado” por lo que se somete a proceso y prisión preventiva a Orlando Oscar Carter Cuadra.

El libro de Nancy Guzmán, Un Grito desde el Silencio, ha reconstruido lo que pasó con Bautista y Patricio, quienes estaban desde hace semanas escapando del cerco represivo y que buscaron refugio en la Parroquia. Una de las testigos de la detención fue Isabel Ossa quién vio “un grupo de uniformados rodeaban a un furgón de carabineros y desde la parroquia salían tres personas con las manos en alto y cabizbajos. Miró un momento y vio que eran introducidos con violencia al furgón policial. Los detenidos eran Patricio Munita Castillo, Bautista Van Schouwen Vasey y el sacerdote Enrique White Marcelain”.

Guzmán sigue relatando que “Esa fue la última vez que se vio con vida a Bautista Van Schouwen y Patricio Munita. Subiendo a un furgón de Carabineros y rodeados de militares. A pesar que de este hecho fueron testigos presenciales doce sacerdotes, un barrio completo que fue rodeado por militares e impedidos de transitar por la vía pública durante horas y una veintena de efectivos militares y carabineros, en la prensa del día 14 de diciembre no hay ni una mención a tal despliegue de fuerza a plena luz del día en un recinto de la iglesia católica del centro de la capital”.

No hay registro de donde fueron detenidos, aunque la investigación de Guzmán señala que quizás fueron trasladados a un centro cerca de la Rotonda Qulín o incluso Villa Grimaldi. Sigue relatando que ya en el furgón policial el sacerdote que los acogió vio como eran torturados, entre otras cosas apagando cigarrillos en su pecho y fuertes golpes, siendo amenazados todo el tiempo. Al parecer a Patricio se le habría pasado un vehículo sobre sus piernas y sus brazos y mandíbula fueron fracturados, horrores similares sufrió Bautista. Según narró el sacerdote, Patricio Munita “en los momentos de mayor angustia gritó ‘No sacan nada, no hablen, no delaten, no hablen’”.

El relato del libro de Guzmán continúa señalando que “El Padre Enrique White estaba aterrado no podía aceptar lo que estaba viendo, dos hombres amarrados con la vista tabicada que eran objeto de toda clase de vejámenes y torturas cometidas por uniformados que parecían fieras depredadoras sobre sus víctimas… al mismo tiempo veía con angustia el heroísmo de los jóvenes que entregaban su vida por lo que pensaban”. Según la reconstrucción de las últimas horas de los jóvenes, los militares al ver que la brutal tortura no servía para obtener información, decidieron asesinar a ambos militantes “James (Patricio Munita) ya casi no resiste la tortura, tiene sus dos brazos quebrados y también las piernas. En un último intento de librarse de sus verdugos se suelta de un brazo y golpea con fuerza la cara del militar torturador. El oficial se encoleriza y golpea a James con fuerza hasta romper su mandíbula, luego pone la pistola en la frente y gatilla”. En el caso de Bautista “Cerca de las cinco de la mañana del día 14 de diciembre de 1973, después de ser destrozado físicamente por las torturas es asesinado de un balazo en la cabeza en un centro clandestino de torturas de la dictadura”.

La tortura fue presenciada en todo momento por el sacerdote, quién también fue torturado por haber ayudado a los militantes del MIR. Luego de eso, el 14 de diciembre, los cuerpos de Bautista y Patricio fueron trasladados a una zanja cerca de la Rotonda Quilín, donde fueron ametrallados por la espalda para crear un montaje que indicara que se habían intentado fugar.

El caso de Bautista y Patricio evidencia una vez más la brutalidad de la dictadura y sus agentes represivos, las fuerzas armadas y carabineros. La misma dictadura que defiende hasta hoy la derecha, diputados como Ignacio Urrutia de la UDI, que ha dicho que los asesinos y torturadores que están en Punta Peuco son los “verdaderos patriotas”, entre otras cosas.

En el caso de Patricio y Bautista es necesaria la cárcel y presidio efectivo, no en Punta Peuco sino en cárceles comunes, al igual que en muchos otros casos de derechos humanos aun pendientes.

Resolución judicial: http://www.pjud.cl/documents/396543/0/PROCESO+BAUCHA.pdf/e5edc5bd-1afb-4f9f-b707-20b7d41ad069