El Gobierno de Rajoy espera acabar con el 1O a través del ahogo económico. No era suficiente con la persecución judicial y la Guardia civil.
Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968
Lunes 24 de julio de 2017
La semana pasada el Gobierno de Rajoy ajustó aún más su política de palo al 1O con un control económico especial sobre Catalunya. De esta manera, el Gobierno central espera detectar rápidamente cualquier gasto dirigido a celebrar el Referéndum y frenarlo inmediatamente. Este es otro ajuste a la política de “palo” que Gobierno, oposición y la “justicia” española ejecutan contra el pueblo catalán.
En caso de que el Gobierno central detecte un solo euro que vaya a la realización del referéndum, paralizará inmediatamente los fondos del IFLA. De ser esto así, la asfixia económica provocará el impago a los proveedores de la Generalitat y al mismo Gobierno español que es el máximo acreedor del Principado. ¿Qué pasará? ¿Se atreverá a castigar al pueblo catalán?
Para mayor inri, el lunes 24 salió publicado en el BOE una convocatoria de la Catalunya para comprar urnas para unas próximas elecciones autonómicas. ¿Qué hará el Gobierno de Rajoy?, ¿las denunciará al Constitucional, a pesar de que no es inconstitucional?, ¿dejará seguir la jugada? La situación se está tensando y probablemente siga in crescendo hasta el 1O.
El régimen del 78 contra el pueblo catalán
Rajoy, desde su primer legislatura y aprovechando su mayoría parlamentaria, gobernó siempre contra el pueblo de Catalunya. Con una visión cortoplacista creyó que podría mantener su caudal electoral gracias a su anticatalanismo. Se equivocó puesto que la corrupción generalizada del PP se hizo pública y casi le deja fuera de la Moncloa.
De todas formas, el Estado español no tiene nada que ofrecer a Catalunya. Cuando el pastel estaba cayendo aceleradamente, Madrid se negó a hablar de concierto económico. Montoro llegó a asfixiar financieramente a Catalunya postergando pagos del FLA hasta último momento. A pesar de la recuperación de estos dos años, la inversión pública aún está a niveles de mínimos.
Precisamente, por ello el Gobierno de Rajoy apostó por una vía judicial de enfrentamiento. Se aferró a una Constitución y unas leyes dictadas por el búnker y “bendecida” por el PSOE y el PCE, Que no contemplan la realidad de Catalunya, Euskadi o Galicia y mucho menos aún el derecho de autodeterminación de las naciones. Llegó a inhabilitar a los responsables de poner urnas el 9N e incluso les reclama que paguen los gastos de su patrimonio familiar.
La oposición a Rajoy, se ha sumado inmediatamente. Tanto la marca blanca del PP, Ciudadanos, como el “nuevo” PSOE de Pedro Sánchez, se han sumado sin titubear al frente anti 1O. Todos esgrimen el argumento de la ley. Sin embargo, fue el Parlamento español con la mayoría del PP, PSOE y Ciudadanos el que impide dar la competencia a Catalunya.
La política de manos vacías del Estado chocará con ese 67% que irá a votar el 1O. El pueblo catalán, más allá de la opción que sea mayoritaria, está dispuesto a usar las urnas y las papeletas. Ese será el verdadero choque de trenes. Entre los trabajadores y el pueblo de Catalunya contra las reaccionarias instituciones del 78.
1O, solo con los trabajadores y el pueblo movilizados
Ante la ofensiva del Gobierno central para acabar con el 1O es necesario apostar decididamente por la movilización y organización popular. Precisamente algo que las fuerzas soberanistas no están preparando. Ni Puigdemont, ni Junqueras explican cómo enfrentaran la ofensiva judicial, económica y represiva de Rajoy y Cía.
Hasta ahora vienen encajando y aceptando todos los juicios y condenas, los dictámenes del Constitucional. Ponen la otra mejilla una y otra vez. Sin embargo, no se trata de ser “cristiano”, sino de ejercer el derecho de autodeterminación. El Gobierno de Rajoy amenaza que hará uso del 155, que se quedará con las competencias de los Mossos de’Esquadra, que perseguirá hasta el último euro gastado en el Referéndum.
De llevar a cabo estas amenazas, Rajoy y el régimen del 78 acabarán destrozando el 1O y evitarán el pronunciamiento del pueblo. ¿Cuál es el plan de los soberanistas? Silencio de radio. Ante las fuerzas represivas del Estado solo sirve movilizar y organizar a los trabajadores y el pueblo. Junts pel Sí no lo hará. La CUP, ¿seguirá atada al carro de los exconvergentes? CatComú, ¿seguirá mirando como si no tuvieran algo que ver con Catalunya? ¿Y los grandes sindicatos?
Quienes quieran celebrar realmente el 1O y que su resultado sea vinculante tiene que saber que será una lucha contra el Régimen del 78. Los sindicatos, la CUP, Catcomú tienen una gran responsabilidad. Deben romper con el “Full de Ruta” de Convergència y con las reglas de este régimen reaccionario para organizar las fuerzas que garanticen el 1O en Catalunya.
Y, además iniciar una campaña en todo el Estado español para explicar qué quiere el pueblo de Catalunya y para sumar a los pueblos de la península en ésta lucha contra esta democracia de ricos y corruptos. El Referéndum del 1O puede ser el inicio de la lucha contra el Régimen del 78 y el capitalismo del Ibex35.
Es necesario imponer un Proceso Constituyente, mediante la lucha, para que el 1O sea exitoso, y para resolver el problema del paro, la nacionalización sin pago de la banca y las grandes inmobiliarias, la vivienda, la precariedad laboral y tantos problemas que padecemos los trabajadores y los pueblos de todo el Estado.