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Red Internacional
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Libertades Democráticas. Otra vez la juventud en la mira de la "seguridad" en los espacios públicos

Bajo un fuerte operativo de la policía local y los vigilantes de la municipalidad armados con cachiporras, intentaron opacar la fiesta de los jóvenes.

Lila Cejas Obrera de la zona norte de GBA Integrante de Pan y Rosas

Jueves 22 de septiembre de 2016 21:07

Mientras se llevaba acabo los festejos por el día de la primavera y del estudiante en el predio de Bianea de la ciudad de Pilar, donde participaron alrededor de 500 personas en su mayoría jóvenes de los barrios obreros de la ciudad, que en general son los que concurren a los espacios públicos, ya que en Pilar como en muchos lugares el acceso a la cultura, la diversión y recreación para la juventud son muy limitados.

Aprovechando este espacio las mujeres de Pan y Rosas estaban haciendo una agitación invitando al próximo Encuentro Nacional de Mujeres, junto a una campaña de fotos con carteles, haciendo alusión entre otras cosas a la criminalización de la juventud: “Mi cara, mi ropa y mi barrio no son delito".

Debajo del escenario la fiesta se veía opacada una vez mas por el
fuerte control policial, en la entrada del predio había vallas y la policía local “los pitufos” revisando bolsillos, mochilas y hasta les hacían sacar la visera.

No estaríamos exagerando si decimos que a más de uno le revisaron
hasta las zapatillas. Lo seguro es que nadie tenia nada que apañe la fiesta, las cachiporras y las armas la tenían los pitufos, los pibes ganas de divertirse. En un momento de la tarde, un grupo de 10 vigilantes de la municipalidad con cachiporras en sus cinturas se lanzaron contra un grupo que estaban jugando con una pelota, con un argumento un tanto ridículo, el de que podían lastimar a alguien.

Le sacaron la pelota, increíble que una pelota lastime a alguien en el parque, cuando son ellos los que tienen las armas. Esto deja en evidencia el desprecio de la policía hacia los pibes de los barrios obreros, los pibes mas humildes por ser morochos, por su forma de vestir, por su visera. Así también lo hicieron con el medio de La
Izquierda Diario que cubría la actividad de Pan y Rosas, acusando que incitamos a la violencia solo por filmar el hecho.

Los jóvenes no naturalizan esto y supieron manejar la situación, para poder seguir la fiesta que los vigilantes querían opacar.

Esto no es casualidad ya que la policía de Pilar hace un tiempo esta llevando adelante una fuerte persecución a los jóvenes, subiéndose a los colectivos a pedir DNI como en la dictadura, o con agresiones físicas en las calles del centro o en los barrios donde ya fueron denunciados, con una fuerte movilización a la municipalidad.
A pesar de ese fuerte operativo los jóvenes seguían divirtiéndose, era su día tenían que disfrutarlo.