Recorre la indignación en redes sociales, luego de que diputada de Morena desechara la petición de la madre de un joven con cáncer en el espacio legislativo y quién fue invitada por militantes del PAN. ¿Acaso la salud de nuestrxs niñxs y adolescentes es un botín político?
Marisol FN Agrupación de mujeres y disidencias Pan y Rosas
Miércoles 13 de octubre de 2021
Durante la sesión en la Cámara de Diputados, nuevamente se hicieron presente las riñas entre militantes del PAN y Morena. En esta ocasión la diputada del PAN, Mariana Gómez del Campo, llevó a Débora Medina Hernández y Alejandra Zabala, madres de menores con cáncer a solicitar a diputados del Morena apoyar su iniciativa de mayor presupuesto para medicamentos destinados a niños con cáncer.
Con él cinismo que caracteriza a los partidos de la derecha neoliberal, Gómez del Campo declaró: "Lo que estamos buscando los legisladores de Acción Nacional es poder garantizar el derecho a la salud, poder garantizar el derecho a la vida de nuestras niñas, niños y adolescentes”
¿Acaso creen que nos olvidamos que cuando fueron gobierno recortaron el presupuesto a la salud pública, avanzaron en su desmantelamiento-privatización y saquearon los ahorros de sus trabajadores?
Por su parte las y los militantes de Morena mostraron también que no se preocupan realmente por la salud de los hijos e hijas de trabajadores. Al ser interpelada por las madres, la diputada del Morena, Merary Villegas, desechó las peticiones de estas, mientras sus colegas y asistentes argumentaban que “es teatro” y montajes por parte de sus opositores políticos para atacar a la 4T, tal y como lo ha hecho el Subsecretario de Salud Hugo López-Gatell en ocasiones anteriores.
Independientemente de la utilización política que intenta hacer la derecha, existe un problema social y sanitario evidente que no puede ser minimizado como pretenden los funcionarios y diputados oficialistas.
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El hecho es que ni el oficialismo ni la oposición conservadora buscan responder a las demandas y necesidades que enfrentan las familias trabajadoras y su salud. Ninguna de las diputadas de Morena y mucho menos del PAN, dicen algo sobre las quiebras del ISSSTE tras años de saqueos por los gobiernos en Zacatecas, Oaxaca, Chiapas, Guerrero y otros estados.
Tampoco hablan de la precarización laboral del personal de salud y que muchos de los despedidos de la “austeridad republicana”, e incluso en plena pandemia, son médicos y enfermeras pediátricos, así como especialistas en la atención a menores con cáncer y otros problemas de salud graves.
De fondo, lo que buscan las militantes del Morena y el PAN es sacar ventajas políticas para sus respectivos partidos, aún a costa de la salud de niños, niñas y adolescentes que luchan junto a sus familias no solo contra el cáncer, sino también contra la crisis en los sistemas de salud que se configuro en los anteriores gobiernos del PRI-PAN-PRD y que continúa también con el Morena y la 4T.
Cómo señalamos aquí, el sistema de salud no puede quedar en manos de un puñado de parásitos capitalistas –y sus partidos-, que lucran con la vida de las y los trabajadores, ni de funcionarios que garantizan sus ganancias.
Para asegurar el abastecimiento y servicios de salud integrales y dignos para nuestrxs niñxs y adolescentes, no podemos confiar en las maniobras de los partidos del régimen. Es urgente la organización de padres y madres de familia, junto al personal de salud, usuarios y la sociedad civil, en lucha por un aumento de emergencia al presupuesto a salud pública. Este aumento bien puede ser garantizado mediante impuestos progresivos a las grandes fortunas de los Slim, Salinas Pliego, Larrea y demás empresarios que durante años han saqueado al país y en pandemia multiplicaron sus jugosas ganancias.
Las y los socialistas afirmamos que una salud digna y gratuita para el pueblo trabajador solamente será posible mediante la centralización estatal de todos los sistemas de salud (IMSS, ISSSTE, SSA, INSABI, PEMEX, etc.), que incluya la nacionalización sin indemnización de hospitales, clínicas, laboratorios y farmacéuticas privadas, bajo control de sus trabajadores, pensionados y derechohabientes organizados democráticamente y en asambleas de base.
La salud de nuestras niñas, niños y adolescentes no es un botín político.