Es necesaria otra alternativa que pelee consecuentemente contra toda la herencia de la dictadura. Una alternativa que se plantee luchar con las banderas de la rebelión por medio de movilización realmente organizada y no haciendo pactos con la vieja concertación o los tibios partidos del Frente Amplio.
Martes 1ro de diciembre de 2020
La escasa participación en las primarias de este fin de semana vuelven a poner en cuestión a los partidos políticos del régimen, los mismos que firmaron el acuerdo por la paz del 15 de noviembre en medio de la rebelión a espaldas del pueblo. Votación muy diferente a la que fue del plebiscito donde millones participaron para demostrar el deseo de acabar con la Constitución de Pinochet.
El Partido Comunista no participó en estas elecciones y el Frente Amplio vive una crisis al al haber visto disminuido considerablemente su influencia en las personas, esto ya que la vieja concertación, con la DC a la delantera, fue quien se impuso en las votaciones marcadas por la poca participación.
En esta línea es que parte del FA busca hacer alianza con la vieja concertación, mientras que otra parte busca hacerla con el PC quienes hicieron un pacto por omisión en las elecciones para gobernadores , negociaciones que mantienen abierta para el resto de las candidaturas con el resto de la oposición. ¿Esa es la estrategia del PC? ¿Es una forma consecuente, incluso con su mismo nombre de partido, enfrentar a la vieja concertación aliándose con el “nuevo progresismo” que firmó el acuerdo por la paz?
Y es que el PC, con Daniel Jadue a la cabeza, se jacta de no haber participado de la cocina parlamentaria a espaldas de todo el pueblo y de todos quienes estábamos en la calle, para así posar a izquierda, hacer creer que son un partido que está con los trabajadores y aparentar que son el partido en el que debemos confiar.
Sin embargo, no debemos olvidar que el PC es incluso más responsable del desvío constitucional que el mismo Frente Amplio que firmó el acuerdo por la paz. Pues, ellos son quienes dirigen la CUT con la presidencia de Bárbara Figueroa, y con ello gran parte de los sindicatos más importantes del país, y que han mantenido a esta en completa pasividad con el gobierno, incluso llegando a abandonar el camino de la huelga general que puso entre las cuerdas a Piñera durante la rebelión, dando paso a que los demás partidos como los del Frente Amplio se reúnan con la derecha a realizar un acuerdo por sobre nuestros muertos y sellando la impunidad para los violadores de derechos humanos.
Así de responsable es el Partido Comunista, quien después ha sacado muchas políticas “contra la cocina” como la de ⅔ o la amnistía a los presos políticos para así lograr capitalizar a la juventud que se politizó con la rebelión de octubre, con un discurso “de izquierda”, pero que en los hechos mantiene completamente inmovilizada a las centrales sindicales y estudiantiles, cediendo a todas las iniciativas del régimen de los 30 años, dejándole pasar todas las leyes precarizadoras al gobierno asesino y negándose a unir las luchas en un paro nacional.
La estrategia del PC es incorporar al "juego democrático" a la juventud de la rebelión, buscando domesticarla y moldearla para convencerla de que su actividad política debe basarse en realizar pactos con partidos totalmente podridos y desprestigiados, abandonando totalmente la lucha en las calles, incluso criminalizando las legítimas formas de manifestación, llegando a expresar por medio del mismo Jadue, su principal figura, que la forma en la que hay que manifestarse solamente tiene que ser “pacífica” y de presión hacia el parlamento.
Es necesaria otra alternativa que pelee consecuentemente contra toda la herencia de la dictadura y que busque organizar a todas las luchas en pos de la huelga general y en la perspectiva de un gobierno de las y los trabajadores. Una alternativa que se plantee luchar con las banderas de la rebelión por medio de movilización realmente organizada y no haciendo pactos con la vieja concertación o los tibios partidos del Frente Amplio.
Por eso que desde el Partido de Trabajadores Revolucionarios no nos restamos de este proceso constituyente porque no queremos regalar ningún espacio a los partidos traidores de la cocina parlamentaria, y queremos ir a denunciar la trampa constituyente, que se encuentra limitada para cambiar algo para que todo siga igual, pelear por las reivindicaciones que exigían las calles de la única manera en que se pueden conseguir: con movilización, organización y lucha.

Benjamín Vidal
Periodista - Universidad de Chile