El PIT-CNT se negó a la huelga general este 8 de Marzo. Aquí explicamos algunos de los motivos y las tareas históricas que se nos plantean a las mujeres
Miércoles 6 de marzo de 2019
Una vez más la central sindical vuelve a convocar a un paro parcial en el Día Internacional de la Mujer; una vez más vuelve a desconocer el reclamo de las mujeres organizadas en distintos colectivos feministas y también de las mujeres organizadas en sus sindicatos; una vez más nos vuelven a imponer cómo y cuándo parar.
Las mujeres tenemos un montón de motivos para parar: desde los feminicidios, la lesbo-transfobia, la violencia machista, la trata y explotación sexual, la discriminación en sus diversas formas hasta la precarización laboral, el acoso en los lugares de trabajo y la prepotencia patronal. Porque en el Uruguay del siglo XXI aún existe la brecha salarial entre varones y mujeres, porque somos las que ocupamos los trabajos menos calificados y menos remunerados, somos las discriminadas por ser inmigrantes, somos las que padecemos el acoso tanto en nuestros trabajos como en la calle, las que hacemos doble jornada y sobre nosotras recaen el conjunto de las tareas reproductivas.
Por todos estos motivos las mujeres queremos y necesitamos parar: para visibilizar nuestra condición de opresión y explotación y también para apoderarnos de una herramienta de lucha como la huelga. Queremos rebelarnos contra este régimen social que apesta. Es que en esta relación intima entre capitalismo y patriarcado, las mujeres somos oprimidas por nuestra condición de género a la vez que somos explotadas por nuestra condición de clase. La medida de la huelga es por ende para visibilizar nuestra opresión de género determinada por el patriarcado y para darle un golpe certero al capital que lo único que puede ofrecernos es miseria y deshumanización. Esta realidad es la que muchas veces se intenta ocultar en falsas unidades que nos llevan a un absurdo de querer unir nuestras reivindicaciones con las mujeres de las clases dominantes que sostienen y reproducen esta realidad cotidianamente.
Hoy vemos cómo, de forma oportunista los partidos tradicionales (tanto en sus variantes masculinas como femeninas) vienen tomando las demandas de las mujeres en su agenda para hacer campaña electoral. Pero lejos están de querer resolver y menos aún eliminar nuestros padecimientos. Porque son los representantes de esas clases dominantes que nunca renunciaran a sus privilegios. Verónica Alonso por más que sea mujer nunca podrá representar otros intereses más que el de los explotadores, de gente como los Fernández ex dueños de Fripur o como los Esperanza que vaciaron la Spezia o como los empresarios de la Fleischmann que cerró la fábrica para irse al extranjero.
¿Por qué el PIT-CNT no convoca a un paro de 24hs?
En primer lugar, en el marco de la coyuntura electoral, la dirección de la Central no quiere tomar ninguna medida que pueda cuestionar a su gobierno. En segundo lugar, porque cumple un rol de contención para evitar un mayor cuestionamiento a las clases dominantes que mantienen a raya nuestros salarios y en tercer lugar para evitar que se desarrolle la fuerza imparable de las mujeres organizadas y del conjunto de la clase trabajadora cuando se planta contra la explotación. Con esta política la herramienta sindical se utiliza para conquistar alguna que otra mejora (totalmente efímera) dentro del capitalismo y no para cuestionar las bases estructurales de nuestra opresión y explotación.
Frente a esta situación tan burocrática donde se nos impone un paro parcial, es necesario que las mujeres nos organicemos en los lugares de trabajo para tratar de garantizar la huelga de 24 hs, para demostrarle tanto a patrones como a burócratas que si paramos las mujeres se para el mundo.
La disputa es contra los patrones y el Estado
Esto deja en evidencia que la central sindical efectivamente no está dispuesta a trastocar la producción, ni se plantea dar un golpe al capital. En este sentido las mujeres tenemos el desafío de jugar un rol de vanguardia y de avanzada de la clase trabajadora para enfrentar los despidos, los cierres de fábrica, las políticas de ajuste fiscal, los recortes presupuestarios, la flexibilización laboral, la violencia machista y toda lógica patriarcal arraigada en nuestras prácticas sociales. Para esto necesitamos recuperar los sindicatos, esa herramienta valiosa y ponerla al servicio de las trabajadoras y trabajadores.
La pelea que las mujeres tenemos planteada al interior de nuestros sindicatos no se reduce a un biologicismo contra los varones sino que tiene el gran desafío de recuperar las organizaciones sindicales que hoy están en manos de sectores burocráticos, reformistas y que han perdido toda independencia política. Fernando Pereira expresó recientemente: "Todos podemos pifiar. Tenemos 100 años de patriarcado arriba y deconstruirse no es fácil". Pero Pereira que reconoce demagogicamente su machismo, esconde sin embargo su negativa a dar respuesta efectiva a la lucha de las mujeres y a dejar en jaque por un día la economía capitalista.