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Red Internacional
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Elecciones 26j. Pacto Podemos-IU: ¿llegará el “sorpasso” electoral?

Las dos formaciones cierran un pacto que deberán ratificar sus bases. Los últimos datos del CIS en intención de voto muestran la posibilidad de “sorpasso” de la candidatura unitaria.

Ivan Vela @Ivan_Borvba

Lunes 9 de mayo de 2016

Los últimos datos del CIS presentados en base a la encuesta recogida el pasado mes de abril han dado el pistoletazo de salida al baile de números y estadísticas demoscópicas que nos van a acompañar hasta el próximo 26J.

Estos primeros datos arrojan una realidad que poco varía respecto a la surgida de las urnas el pasado 20D. Un pequeño baile de escaños que no termina de esclarecer el puzzle político en el Estado español. A este aire de “inmovilismo” en términos aritméticos se suma la certeza del “inmovilismo” de estrategia de las dos fuerzas reformistas, Podemos e IU. Cada una de las formaciones, presionadas por sus propias necesidades, cerraron ayer lunes el pacto electoral, otrora despreciado, con el cual concurrirán unidas el próximo 26J al que también se suma EQUO, que ya concurrió con Podemos el pasado 20D.

Pocos días antes de la disolución de las Cortes y de la puesta en marcha de los mecanismos legales para hacer oficial la convocatoria de nuevos comicios, Podemos e IU anunciaban la intención de ambas formaciones de concurrir juntas a las próximas elecciones. El pasado domingo y ayer lunes los secretarios de Organización de ambos grupos aceleraron las negociaciones para finalmente cerrar ayer el acuerdo. A lo largo del día de hoy y mañana miércoles se va someter el pacto a consulta entre sus bases. La fecha límite para presentar una candidatura electoral en fórmula de coalición es el 13 de mayo.

Tras el pacto, ambos líderes han afirmado hacerlo “para recuperar el país” y que lo importante ahora no es centrarse “en lo ocurrido en los últimos cuatro meses, sino en lo que viene”. El candidato de IU ha ido más allá asegurando que con el objetivo de la candidatura es “proteger a las clases populares”.

Entre todos los datos que aporta la encuesta elaborada por el CIS hay uno que resalta por encima del resto, y este es la intención de voto de cara al 26J. En este sentido se abre la posibilidad de un “sorpasso” al partido socialista. Según los datos del CIS, la suma de votos de la confluencia Podemos-IU superaría en poco más de 2,5 puntos a los votos que obtendría que PSOE.

Pero el “sorpasso”, de tener lugar, sería un “sorpasso” por la mínima para la nueva candidatura unitaria. Además existen otras variables que invitan a la especulación. ¿A cuántos nuevos votantes atraerá la candidatura unitaria? ¿Cuántos votos perderá la nueva candidatura de militantes y simpatizantes de ambas formaciones que no acuerden con este pacto? Respuestas a estas y muchas más preguntas son las que se irán dilucidando en las próximas semanas a medida que avance la campaña electoral.

Pero además de esta posibilidad, la encuesta arroja otros datos relevantes. El primero de ellos es la pérdida de votos de Podemos, y la bajada de valoración de su líder, Pablo Iglesias. Es por ello que la unión con la formación de Alberto Garzón supone un buen paracaídas electoral para la formación morada.

Para IU el negocio tampoco parece ser negativo. Los datos en intención de voto auguran una mejora notable frente al pasado 20D. Pero debido a la ley electoral española que premia el voto concentrado, su participación en una lista conjunta con Podemos aumentaría aún más su presencia en el Congreso de los Diputados. Aspecto fundamental para las mermadas arcas de IU.

Este panorama electoral que dibuja el estudio del CIS de buen seguro que va a servir para que se escriban ríos de tinta sobre las posibilidades que se abren con estos resultados. Más carnaza para el circo mediático de la televisión, los grandes diarios y las grandes emisoras de radio.

Pero tras las bambalinas del espectáculo electoral hay proyectos y programas políticos.

¿Qué tipo de “sorpasso” se daría el 26J?

Desde que se anunciara la posibilidad del acuerdo, ahora ya ratificado, tanto Pablo Iglesias como Alberto Garzón han asegurado ante los medios que el “sorpasso” no se trata de superar electoralmente al PSOE, si no que éste pasa por derrotar al PP y alcanzar la Moncloa. Por ello toda su campaña empieza a girar desde el mismo momento de la firma en un ataque al PP aparcando al partido socialista en sus críticas.

Esta orientación esconde tras de sí un fuerte contenido político que, con la experiencia de estos últimos cuatro meses de negociación, dibuja de forma clara la hoja de ruta de la nueva coalición. Lo que desde Podemos e IU vienen a decir es que su intención el 27J, si los resultados los sitúan por delante del PSOE, es llamar nuevamente a un pacto de gobierno a Pedro Sánchez. Es decir, la misma estrategia desplegada después del 20D: gobernar con la pata izquierda del Régimen del 78.

La noticia de la candidatura unitaria ha sido recibida con ilusión por amplios sectores populares y de la clase trabajadora. El discurso de ambas formaciones, prometiendo resolver demandas sociales invita a imaginar una política de izquierdas, contestaría con el régimen y sus poderes facticos. No obstante el límite evidente es que su discurso choca frontalmente con su práctica política y la experiencia lo ha demostrado. Desde todas las demandas abandonadas en los últimos cuatro meses de negociación, hasta la actitud amistosa con el partido socialista actualmente ya pensando en un posible pacto el post 26J.

Mantener una estrategia de pacto con la pata izquierda del régimen significa nada más y nada menos que asumir la reforma laboral de Zapatero, mirar hacia otro lado en la demanda del pueblo catalán, aceptar la Corona, el Senado, y en definitiva preservar toda la estructura política de este régimen heredero del franquismo.

Hoy en día existen numerosos ejemplos del rol de los social-liberales en los Estados burgueses. Destaca el ejemplo de Francia, donde con Hollande a la cabeza, el PSF legisla contra la juventud y los trabajadores (Ley Khomri), mantiene el estado de excepción, aplica políticas xenófobas propias de FN, y reprime duramente a la juventud, a las mujeres y la clase trabajadora que desde hace ya varias semanas se oponen en las calles a sus políticas derechistas.

Defender “a las clases populares” y “recuperar el país” no pasa de ninguna de las maneras por un pacto con los social-liberales. Como tampoco pasa por una institucionalización y desactivación de las movilizaciones, en un enfrentamiento discursivo con la “casta”. Grecia, con Syriza al mando, partía de una estrategia más a la izquierda que la que hoy proponen Iglesias y Garzón, y finalmente se ha convertido en gestor de las políticas de la Troika en el país heleno. Aplicación del memorándum, privatizaciones de sectores estratégicos como el puerto del Pireo, o la reforma de las jubilaciones, son tan solo algunas de las medidas que ya son obra de Tsipras.

Pacto Podemos-IU ¿alternativa para la clase trabajadora?

Pocas respuestas han parecido tener Podemos e IU por separado, y parece que pocas podrán aportar en coalición para hacer frente a los ataques de los capitalistas. Abogaron y volverán a abogar por tímidas reformas, todas respetuosas con los privilegios de los grandes capitalistas, y por una regeneración del Régimen del 78 desde dentro, desde los salones y pasillos del Congreso.

La hoja de negociación entre ambas formaciones se ha mantenido en secreto, al menos los términos políticos puestos a debate. A lo largo de este corto período de negociación entre ambas formaciones el único debate que ha ido filtrándose a la opinión pública ha sido la configuración de las listas y el número de escaños de salida que le corresponderán a cada formación. Que este es el punto clave, no lo esconde nadie. El secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, publicó en su blog la fórmula de reparto propuesta desde la formación morada.

Ningún tipo de debate en torno al papel que Podemos jugó en las negociaciones con el partido socialista, su lista de renuncias (desde mantener la reforma laboral de Zapatero, hasta mantener el copago farmacéutico, pasando por el respeto a las “puertas giratorias” y a los privilegios de la casta política).

Desde IU buscan guardar más las formas, y apuntan a que también se está debatiendo programa electoral. Si bien, viendo los últimos cuatro meses de negociación, qué duda cabe que en plano político ambas formaciones tienen un nivel de afinidad muy alto. Sumado a esto, no hay que echar la vista muy atrás para recordar el poco tiempo que Garzón necesitó para alcanzar un pacto de mínimos con el duo PSOE – C’s y presionar a su amigo Pablo Iglesias para que se sumara al barco. Todo ello dejando en tierra demandas democráticas tan sentidas y críticas para el régimen heredero del franquismo, como el derecho de autodeterminación del pueblo catalán.

Tampoco hubo tiempo en cuatro meses, y todo parece apuntar que tampoco en estos escasos días de negociación, para valorar el rol de la burocracia sindical de UGT y de CCOO, que a día de hoy con sus declaraciones buscan posicionarse (solo en su discurso) en una posición de sostén de un posible "gobierno del cambio". Pero lo cierto es que el debate en torno a los cómplices de la patronal y los ejecutores de las políticas anti obreras del gobierno estatal y gobiernos autonómicos sigue estando desgraciadamente ausente en el discurso de ambas formaciones.

Es por ello que sigue existiendo la tarea de crear una alternativa anticapitalista y de clase, una alternativa de las trabajadoras y los trabajadores, de los jóvenes, de las mujeres e inmigrantes. Una alternativa de todos aquellos que sufrimos sus políticas austericidas y racistas.