Cuatro hermanos sufrieron abuso sexual por parte de su madre y su padrastro durante seis años.
Martes 2 de febrero de 2016
El matrimonio vivía con cinco menores de entre 5 y 16 años en Villa Gesell, durante seis años cuatro de los cinco chicos (dos nenas y dos varones) fueron abusados sexualmente por su madre y su padrastro.
En el trascurso de esos años, y en dos oportunidades diferentes, los niños pudieron escapar de la casa y acudieron a su vecina solicitando ayuda. La mujer lejos de ignorarlos, se involucró y personalmente fue a realizar la denuncia a la Comisaría local.
Al no obtener respuesta, no dudó y concurrió en una segunda oportunidad.
El accionar de la policía ante las dos denuncias fue nula, ni siquiera envió una patrulla a la casa para verificar el grado de veracidad de las mismas.
La inmovilidad de la bonaerense tiene un explicación, que lamentablemente no sorprende y se descubrió recién ahora.
El matrimonio tenía un cómplice dentro de la Comisaría, un policía que se ocupaba no solo de protegerlos, sino que además él también abusaba sexualmente de los menores.
De acuerdo a la causa que lleva adelante la fiscal Verónica Zamboni, el oficial Carlos Genta, en complicidad con otros cuatro policías, aún libres, entregaron a los cuatro hermanos a otros vecinos que continuaron con el abuso.
La madre de los niños se encuentra detenida y se negó a declarar. El policía Genta negó los cargos, mientras que el padrastro escapó. Los niños se encuentran en la actualidad bajo el cuidado de la vecina, quién está siendo amenazada por seguir brindando protección a estos chicos.
De acuerdo a cifras de UNICEF cada hora, de cada día, 228 niños y principalmente niñas son explotados sexualmente en América Latina y el Caribe. El mismo informe indica que entre el 70% y el 80% de las víctimas de abuso sexual son niñas, que en la mitad de los casos viven con los agresores y en tres cuartas partes son familiares directos.
Estos niños que son abusados sexualmente en forma reiterada por familiares directos o parientes en quienes confían, son manipulados y amenazados en un grado tan feroz que ante el miedo guardan silencio.
Se estima que solo en un 16% los niños se animan a hablar. En este caso, la valentía de los cuatro hermanos se transformó en un grito ahogado por la siniestra complicidad de los propios padres con la policía bonaerense.
Las cifras indudablemente son útiles para conocer la situación real de este flagelo. Pero no basta con saber si las nenas son violadas en mayor porcentaje que los varones o cuantas madres guardan silencio para proteger a los padres abusadores.
Al respecto, Andrea D´Atri dirigente nacional del PTS y fundadora de Pan y Rosas dijo: "Se trata simplemente de luchar para que esto se termine, y en este sentido todo esfuerzo será nulo si no se desarticula el entramado que existe entre la Policía y otras fuerzas de seguridad en los delitos más aberrantes; lo que demuestra que lejos de ’estar ausente’ -como a veces se señala- el Estado es cómplice y partícipe".